El documental Ta Bo — Abriendo Camino: Expedición Angola, dirigido por Juanmi Ponce y producido por la FEDME en 2024 y realizado por Media PS, continúa su recorrido internacional dentro del ámbito de la montaña y la exploración. La reciente participación de la guía de alta montaña Marina Fernández Sanz en el FestiGlace de Quebec (Canadá), donde el filme fue proyectado ante la comunidad internacional de escalada en hielo, ha llevado la historia de esta expedición a uno de los escenarios más singulares del invierno norteamericano.
Celebrado en Pont-Rouge, el FestiGlace es un encuentro de referencia para escaladores sobre hielo natural. Sin pertenecer al circuito competitivo oficial, reúne cada año a especialistas en un formato que combina pruebas deportivas, convivencia y cultura de montaña. En ese contexto, la proyección de un documental centrado en la apertura de vías en roca en Angola encontró una acogida especialmente cálida entre un público habituado a las cascadas heladas.


Marina Fernández, guía UIAGM y una de las pocas mujeres españolas con esta titulación internacional, participó además en la competición del festival, logrando un tercer puesto femenino en la prueba de resistencia y un segundo en la vía de dificultad.
Más allá de la clasificación, su presencia permitió dar a conocer un proyecto profundamente ligado a los valores clásicos del alpinismo: exploración, autonomía y trabajo en equipo. Marina fue la guía principal de la expedición junto a Marta Pérez, TD3 de escalada, a las Pedras Negras de Pungo Andongo y a la región de Cumbira, en Angola. Allí, el equipo abrió nuevas líneas en macizos graníticos y conglomerado prácticamente inéditos para la escalada internacional, en un terreno remoto y con escasa información previa.
El documental recoge tanto el desafío técnico como la convivencia diaria de un grupo de escaladoras procedentes de disciplinas diversas —de escalada clásica, paraescalada, velocidad, dificultad y bloque— obligadas a adaptarse a un entorno completamente distinto al habitual. Más allá de la apertura de vías, la película pone el foco en valores como el compañerismo, la capacidad de adaptación a nuevas realidades culturales y logísticas, y la voluntad de avanzar juntas sin dejar a nadie atrás, incluso cuando las condiciones se vuelven inciertas.


El recorrido internacional de Ta Bo — Abriendo Camino no se limita a Canadá. El filme ha sido proyectado en varios países europeos, incluyendo España, Italia, Rumanía y Bulgaria, además del propio Angola. En Italia ha obtenido recientemente el segundo premio del jurado y una mención honorífica en la Rassegna de Cine de Montaña celebrada en Piedicavallo (Biella), con proyección en sesión principal en el histórico Teatro Regina Margherita.
En España, el documental ha pasado por diversos clubes de montaña repartidos por todo el territorio. Especialmente significativa fue su presentación en enero en Aintzoain (Navarra), en una velada que combinó la proyección con una charla de María Laborda —escaladora de velocidad y embajadora del programa Iberdrola-Universo Mujer, patrocinador del proyecto—, la participación del director y un concierto en directo del dúo Ixeya, autoras de la banda sonora original. La mezcla de cine, relato de expedición y música reflejó bien el carácter colectivo del proyecto.
Con una duración de 25 minutos, el documental forma parte del proyecto Abriendo Camino,
centrado en expediciones lideradas por mujeres en escenarios donde la exploración sigue
teniendo un marcado carácter pionero.
El papel de Marina Fernández resulta clave en esta historia. Como guía profesional, asumió junto a Marta Pérez la planificación técnica y la seguridad de una expedición desarrollada en zonas con muy poca actividad previa de escalada internacional. Su presencia en encuentros como el FestiGlace refleja el creciente reconocimiento del alpinismo femenino español en contextos donde tradicionalmente ha tenido menor visibilidad.
La respuesta del público en escenarios muy distintos —desde pequeños valles alpinos italianos hasta encuentros especializados de Norteamérica— sugiere que las historias de exploración real y cooperación en la montaña siguen despertando un interés profundo entre quienes ven en la actividad algo más que un mero reto deportivo.









