LIBRERÍA DESNIVEL

Peñalara, historia de un Parque Natural

El pasado 17 de marzo José Luis Hurtado rescató el nacimiento del parque, germen del futuro Parque Nacional de Guadarrama.

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Carlos Muñoz Repiso presentó a Pepe Hurtado. - Foto: Gema PérezCarlos Muñoz Repiso presentó a Pepe Hurtado. – Foto: Gema Pérez

Historia del Guadarrama. Divulgación, estudio y conservación, premisasligadas al descubrimiento de su geografía por poetas, filósofos, científicos,naturalistas, intelectuales y montañeros. Ya desde entonces -fue declaradoSitio Natural de Interés Nacional en 1930- preservación y conservación fueronalgunos de sus objetivos principales, puntos que quedaron aseguradosoficialmente con el nacimiento del Parque Natural de Peñalara.

Presentado por su amigo y compañero en la montaña Carlos Muñoz Repiso,Pepe Hurtado, «además de presidente del Club Peñalara, alpinista activodesde sus primeros años de juventud, que ha respirado el aire con poco oxígenode los 8.000 metros, subido montañas, bajado barrancos, escalado en nieve yroca…», rescató el nacimiento del Parque Natural de Peñalara en laLibrería Desnivel el pasado 17 de marzo, dentro del Ciclo dedicado a la Sierrade Guadarrama, futuro Parque Nacional, organizado por Desnivel y Deporte yMontaña. Historia viva de un futuro Parque Nacional.

¿Desde cuándo?

Paisajes del Guadarrama. - Foto: Archivo DesnivelPaisajes del Guadarrama. – Foto: Archivo Desnivel

El siglo XVIII marca en Europa una etapa decisiva en el conocimiento de lamontaña. Descubierta primero por poetas y filósofos, no tardó en llamar laatención en los hombres de ciencia. Hasta la llegada de las comunicacionesmodernas la gente iba poco a la montaña, muy de vez en cuando se adentraban enlas grandes cordilleras. La alta montaña inspiraba temor porque se pensaba quelas fuerzas de la naturaleza se cernían sobre la inmensa soledad de lascumbres.

En el caso de Guadarrama, de ese temor y absoluto desconocimiento hemospasado al exceso de información del momento actual, que puede hacernos caer enla confusión más absoluta. En Madrid, los promotores del descubrimiento deGuadarrama, responsables de que los madrileños miraran hacía la naturaleza,fueron los miembros de la Institución Libre de Enseñanza. Debemos saberdiferenciar la práctica del montañismo, con la difusión de la misma entre losdemás, como hacían Giner de los Ríos, Cossío y otros profesores.

Montañismo científico

La Bola del Mundo, Sierra de Guadarrama. - Foto: Archivo DesnivelLa Bola del Mundo, Sierra de Guadarrama. – Foto: Archivo Desnivel

Por lo tanto fueron los geólogos, botánicos, geógrafos, entomólogos yestudiantes de la Escuela Especial de Montes, conducidos por Quiroga y Cossío,las primeras personas que practicaron montañismo en la Sierra de Guadarrama. Unmontañismo que estaba estimulado por la ciencia y sin el objetivo deportivo quetiene en la actualidad. De manera simultánea, se desarrollaba en la Sierra laafición excursionista de carácter pedagógico de Giner de los Ríos y susdiscípulos de la Institución Libre de Enseñanza. Ésta práctica adquirióuna importancia muy destacada hasta el extremo de constituir uno de los rasgosmás característicos de su actuación educativa.

Por iniciativa de estos intelectuales, científicos y profesionalespertenecientes a la burguesía madrileña del siglo XX, nacieron las sociedadesdeportivas más importantes de Madrid. Éstas sociedades buscaban un mismoobjetivo, visitar el Guadarrama, y aunque cada una tenía su propia filosofíaderivada de los ideales de sus fundadores, todas asumieron con entusiasmo ladoctrina de conservación y respeto a la naturaleza.

Gracias a ese impulso se instruyeron los primeros montañeros que más tardese convertirían en los verdaderos divulgadotes de la cultura del Guadarrama.Estos montañeros fueron los que situaron en los mapas las montañas y losríos, los que dejaron escritas sus aventuras en miles de libros y documentos,los que plasmaron su paisaje en maravillosos lienzos, los que llenaron infinidadde páginas con sus poemas, y fueron también los primeros que llamaron susatención sobre la necesidad de proteger determinados espacios naturales.

Peñalara y su club

Refugio Zabala, camino de la cima de Peñalara. - Foto: Archivo DesnivelRefugio Zabala, camino de la cima de Peñalara. – Foto: Archivo Desnivel

En un artículo publicado en el nº 500 de la revista Peñalara, dice EduardoMartínez de Pisón, refiriéndose a la identidad de esta sociedad: «Peñalara,en principio, es un paisaje; como todos sabemos es el nombre de la mayormontaña del Guadarrama; el de la cumbre desde la que se otea media Castilla; elde un bello circo rocoso. Es el nombre de un Parque Natural dificultosamenterescatado en 1990 del «mercado» de la nieve y de la promociónurbanística, y de la referencia directa de un club de montañismomadrileño».

En 1913 nació el Club Peñalara con unos objetivos muy precisos, de loscuales además de estrechar la amistad entre sus miembros, se debía conocer elsistema orográfico central de la Península. Los socios se han ofrecidogenerosamente para trabajar en defensa del medio ambiente, la difusión de lacultura montañera y la práctica del deporte.

Educación

Pepe Hurtado durante su conferencia sobre el nacimiento del Parque Natural de Peñalara. - Foto: Gema PérezPepe Hurtado durante su conferencia sobre el nacimiento del Parque Natural de Peñalara. – Foto: Gema Pérez

Hay que tener en cuenta que para practicar el alpinismo o montañismo no hacefalta otra condición que estar predispuesto, sin ninguna necesidad de asociarsede forma estable. El fin de organizarnos en forma de clubes o asociaciones tuvola consecuencia de conjuntar por un lado la necesidad de aunar esfuerzos parafacilitar la práctica de las actividades que no gratifican, y por otro fomentarla tendencia asociativa guiados por objetivos idealistas, básicamenteculturales y pedagógicos.

Para José Luis es innegable que se necesiten sociedades amplias, llenas degente participativa y con ideas que puedan hacer llegar con fuerza a los poderespúblicos todo tipo de inquietudes como la conservación del medio ambiente, ellibre acceso a la montaña, la preservación del entorno natural… Aunqueactualmente parezca una utopía, si logramos que la gente se eduque en el senode los clubes, sus comportamientos harían innecesarias ciertas prohibiciones.Por tanto debe cambiarse la prioridad en los objetivos: ahora no es primordialla difusión, sino la educación.

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