Están llegando manuscritos de todos los rincones, parece como un vagón a punto de cerrar sus puertas, las historias se amontonan a la entrada y algunas corren por las escaleras pidiendo ¡por favor! un minuto más.
Para no perder este tren no hace falta salir antes de casa con la cara sin lavar, ni conducir a todo trapo, ni hacer la maleta más de prisa… Solo necesitas decidirte a poner punto final, meterlo todo en un correo electrónico y dar a enviar.
Y aquí estaremos con las puertas abiertas hasta el 15 de junio a media noche, que ya solo podremos gritar ¡¡¡viajeros al tren!!!








