Sito Carcavilla tenía sus reticencias a lanzarse a escribir esta historia, pero a la vez veía que contarla en un libro podía ampliar el punto de mira y no centrarse solo en el accidente. Al fin y al cabo, Sito ha intentado escalar el Dhaulagiri acompañando a Carlos Soria nueve veces, por lo que tiene un vínculo especial con la montaña y esto le ha permitido combinar el relato del rescate con la historia del Dhaulagiri, plagada de escaladas increíbles y bellas historias.
De modo que Dhaulagiri. Historia de un rescate, como cuenta Sito en esta entrevista, es un homenaje a la ayuda recibida, a la propia montaña y sobre todo «un alegato a las expediciones formadas por equipos de amigos».
¿Cómo ha sido narrar un momento tan duro y tenso?
Inicialmente era reacio a escribir sobre el rescate porque me daba miedo que fuera interpretado como oportunista o morboso. Pero, hablando con amigos, me di cuenta de que un accidente, si está contado con rigor y objetividad, puede ser didáctico y también inspirador.
Una vez que me lo planteé, pensé que contar la historia en un libro permitiría ampliar el punto de mira y no centrarse solo en el accidente, sino contar también cómo es nuestra forma de entender el alpinismo o por qué volvimos una y otra vez al Dhaulagiri, lo que ayuda a entender cómo se desarrolló el rescate.
Una vez que asumí todo esto, y tras hablarlo con Carlos, intenté describir lo que sucedió de la manera más objetiva posible. No me resultó especialmente duro por algo esencial: todo acabó bien, y eso quita mucha tensión a los recuerdos, por tenso que fuera el momento.

Una fractura de pierna a esa altitud y en ese lugar era sinónimo de muerte. ¿Cuáles fueron las claves para revertir esa máxima?
A las personas a las que les había pasado algo parecido en ese mismo lugar no fue posible sacarlas de allí, así que los precedentes eran poco halagüeños.
Lo que cambió esta vez fue que conseguimos coordinarnos para iniciar el rescate antes de que el grupo se dispersara, unos yendo hacia la cima y otros dándose la vuelta desanimados por el accidente.
La ayuda desde el campo base, desde Katmandú y desde España también fue esencial. Trabajamos como un equipo desde diferentes lugares, y esa fue la clave.
El enorme respeto que tanto la comunidad alpinística como los sherpas tienen hacia Carlos también fue importante. Cinco décadas de expediciones al Himalaya dejando buena huella fueron correspondidas en ese momento crítico.

¿Cuál dirías que ha sido la enseñanza más valiosa de esta experiencia?
Hay muchas, y por eso me animé a escribir el libro. Entre las principales están lo importante que es formar parte de un equipo, el estar preparado técnica y físicamente para el reto que buscas y también para las posibles complicaciones que puedan surgir, el conocer el entorno en el que te mueves… En realidad todo esto ya lo sabíamos, pero el rescate nos permitió comprobarlo.
En varias ocasiones has dicho que este libro era para ti un homenaje, ¿a qué te refieres?
En el rescate participó mucha gente, ya fuera en la misma montaña, en Katmandú, desde España… Si el rescate salió bien fue por la colaboración de todas esas personas, algunas de las cuales incluso se jugaron la vida para conseguir que saliéramos vivos de la montaña.
Me parecía que contar la historia, poniendo sus nombres y el papel que jugaron, era una manera de agradecerles su implicación. He hablado con casi todos ellos y están contentos del resultado.
Además, no te quedas solo en la narración de un rescate al límite, sino que hablas de la historia del Dhaulagiri y del himalayismo en general, ¿era tu intención?
He intentado escalar esa montaña acompañando a Carlos nueve veces, lo que significa que he vivido más de un año de mi vida en el Dhaulagiri, por lo que tengo con él un vínculo personal. En el Dhaulagiri han tenido lugar escaladas increíbles, bellas historias de compañerismo, tragedias incluso de amigos nuestros… hasta nuestra propia experiencia tras tantas expediciones es singular.
Creo que muchas de estas historias tuvieron un papel en el rescate: conocerlas influyó en algunas decisiones,no solo durante el rescate, sino también en cómo planteamos la ascensión. Me pareció que alternar en el libro nuestra propia experiencia con la historia del Dhaulagiri y del alpinismo podría ayudar a entender la montaña y el rescate, dando de paso más agilidad al texto.
Del Himalaya, por desgracia, a menudo nos llegan muchas noticias poco agradables: la solidaridad que hubo en el rescate puede ser un buen ejemplo de otro tipo de noticias que provienen de allí.
Carlos Soria y tu relación de amistad con él son parte central del libro.
Sí, en el fondo, el libro es un alegato a las expediciones formadas por equipos de amigos, a los que conoces desde hace tiempo y en los que confías, y en las que parte del plan es compartir tiempo y experiencias, y si es con cumbre, mejor.
No quiero decir con esto que otro tipo de expediciones me parezcan mal, simplemente resalto lo que a mí me gusta, en una época donde el individualismo está mucho más presente. En esta última expedición en el campo base éramos 20 personas y solo había dos equipos: el nuestro y el de los dos polacos. El resto eran alpinistas individuales.
Además, el rescate no podría entenderse sin conocer, al menos un poco, lo que hemos vivido juntos y cómo es nuestra amistad.

«Si quieres saber cómo es una persona, cómo es su carácter y cómo se comporta en las buenas y en las malas, vete con ella de expedición», y con Carlos llevas 16 expediciones.
Sí, repartidas en 15 años. Nos conocemos muy bien, hay veces que no necesitamos ni hablar para saber lo que está pensando el otro. Somos muy diferentes y no opinamos igual en todo, pero sabemos complementarnos en la montaña.
Pasa igual con Luis M. Soriano, que ha hecho incluso más expediciones con Carlos que yo. Por muy bien que salga una expedición, siempre habrá momentos de incertidumbre, de tensión, de aburrimiento, de cansancio, de frío e incomodidad… y ahí es donde todos sacamos lo que realmente somos. Lo curioso es que, después de tanto tiempo compartido, nunca hemos discutido, y eso solo se consigue con respeto y generosidad.
¿Qué ha sido lo más retador y lo más hermoso de escribir este libro?
Lo más complejo fue tomar la decisión de escribirlo y, luego, intentar dar coherencia al texto e intentar hacerlo ágil y ameno. Para eso, la ayuda de las editoras de Desnivel ha sido esencial.
Lo más hermoso quizá haya sido el poner la cabeza durante bastante tiempo en este suceso e intentar analizarlo desde muchas perspectivas, para confirmar que el rescate fue posible porque mucha gente nos aprecia y no dudó en ayudarnos. Somos muy afortunados por ello.
¿Volverás al Dhaulagiri?
El mundo está lleno de montañas maravillosas y antes que volver a una en la que ya he estado nueve veces preferiría ir a conocer algunas otras. El Dhaulagiri me parece una montaña espectacular, ¡pero ya la tengo muy vista!
Sito Carcavilla presentará el libro, junto a Carlos Soria, el día 17 de diciembre, a las 19 h, en la Librería Desnivel (c/ Plza. Matute 6, Madrid —Metro Antón Martín—).
¡Te esperamos!










Ese rescate se merecía un libro… por supuesto