CARA NORTE

Nueva vía al Eiger

Tras cinco días de frío y hambre, los suizos Peter Keller y Urs Odermatt, vieron la luz en su mítica cara norte. Resultado: Reach for the light, 1.980 m.

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Roca difícil para comenzar, y largos de 7c el segundo día - Foto: Klaus FenglerRoca difícil para comenzar, y largos de 7c el segundo día – Foto: Klaus Fengler

El Taj Mahal de Grindelwald (Suiza), una forma acabada, perfecta… Asíveían Urs Odermatt y Peter Keller la cara norte del Eiger.»¡Simplemente perfecta!». Y entonces surge esa irresistibletentación, les pica el irremediable deseo de llegar a su cima, aunque no decualquier forma. Será «tan directo como sea posible y por la ruta másdifícil». Y, si es posible, lograrlo encima.

Una ruta de mixto a través de los 1.800 metros, con hielo y nieve, ¡conhambre y frío cortante…¡Brrr! «No queremos una ruta peligrosa»,comenta Urs con una sonrisa burlona, «sólo tan difícil como seaposible». ¿Es posible separar ambas cosas en la norte del Eiger? Hanescogido un desplomado pilar en la arista izquierda. «¡Es totalmentelógico ir por ahí!. Ya…escalar una vía de grado VII con temperaturasinvernales y roca quebradiza… ¿es totalmente lógico?

¿Y después? «No lo sabemos todavía, no exactamente», aclara Urs.»Estamos planeando continuar directamente hacia arriba, pero nadie haescalado antes esta parte de la pared. Estimamos una dificultad de 7c, yqueremos fijar la menor cuerda posible y taladrar solamente donde no tengamosmás opciones. Veremos si es posible».

Cuidado, caen refrigeradores

Comienza el mixto, hora de sacar los piolets - Foto: Klaus FenglerComienza el mixto, hora de sacar los piolets – Foto: Klaus Fengler

Jueves, 12 de septiembre. Ahora o nunca. Parece ser la semana perfecta delaño. Cinco días de sol en Grindelwald, y también de cortante y frío vientonoreste. El mercurio sumergido en el termómetro. ¡Bueno para el hielo! El planparece claro: Peter irá de primero en las secciones difíciles de roca, Urs enlas de hielo. Y así, el segundo día llegarán al tramo de 7c. Eso sí, primeroha que «sufrir» la jornada inicial: 18 horas para 90 metros.

Dos largos de roca desplomada midieron sus nervios durante unos diez metros.»Tenía que sacar nieve de los agujeros constantemente, y entonces volver alas reuniones. Mis dedos habían quedado, se quejaba Peter. «En situacionesasí no eres capaz de pensar», aseguran, «sólo funcionas».

«Estábamos completamente agotados», añade Urs, «perosabíamos que si dejábamos eso atrás, nos las arreglaríamos con elresto». Miedo, nunca te has encontrado con él antes? Por lo menos nohabía vacío por debajo. Esto me habría bloqueado, y limitado mi capacidadpara tomar decisiones», confiesa Peter sin rastro de dudas. «Pero losbloques de hielo del tamaño de un refrigerador que te pasan rozandoprecipitándose al vacío son realmente aterradores».

120 metros, caída libre

Reach for the light (1.980 m), última apertura en la cara norte del Eiger- Foto: Klaus FenglerReach for the light (1.980 m), última apertura en la cara norte del Eiger- Foto: Klaus Fengler

Tercer día. Llega el hielo, y Urs coge la cabeza. Quedan dos tercios de lapared por encima y en lugar de seguir la arista, «nos habría costado másde dos días», se tiran hacia la izquierda. Las provisiones vandisminuyendo, y sus reservas físicas también (perdieron alrededor de treskilos). Además, a 4.000 metros el frío también hace mella.»Te pones lasbotas heladas por la mañana, ¡y no se descongelan hasta que tienes quequitártelas otras vez al final del día!».

«Para los últimos dos días cogimos sólo el material realmentenecesario». Espits, tornillos de hielo, sacos, cámara y comida a lamochila. El resto, en los petates, se quedó colgando de la pared. Y llegannuevas secciones «emocionantes» escalando en hielo. Por ejemplo, meterun tornillo de hielo después de haber picado 60 metros… «no habíaninguna posibilidad antes», confiesa Urs secamente. 60 metros suponen unacaída (libre) de 120, en caso de algún tropiezo… Solución: ambosdesterraron esa idea de su cabeza…

Difícil, incluso para estos dos inmutables maestros de la precaución, nosentir ligeros mareos ocasionalmente. Sobre todo, cuando después de que Ursmetiera un tornillo 60 metros por encima de Peter, «¡sentí bajo mis piesla vibración que produce el hielo quebrándose!. El tornillo abrió unaprofunda grita en la sábana de hielo, aunque ésta afortunadamente, aguantó.

Sentados en la cima

Por fin sentados a la mesa. Mucha hambre, y mucho que que celebrar- Foto: Klaus FenglerPor fin sentados a la mesa. Mucha hambre, y mucho que que celebrar- Foto: Klaus Fengler

Incluso en los momentos de mayor estrés no dudaron en seguir hacia arriba.¿La clave? «Necesitas escalar con un buen migo para intentar estascosas». Urs y Peter se conocían muy bien, y además llevaban más de unaños preparando este intento al Eiger. «Necesitas saber como va areaccionar tu compañero en situaciones de estrés y de emergencia». YPeter sabe » lo que Urs hará a continuación». Algo necesario cuando,por ejemplo, tienes que compartir una repisa de 40 centímetros para pasar lanoche a 1.700 metros del suelo.

Así fue el vivac del domingo 15, a unos tres largos de la cima. «Alprincipio pensamos que tendríamos que dormir sentados, aunque finalmentepudimos descansar tumbados». Al día siguiente, lunes 16 de septiembrepisaban la cima del Eiger, culminando Reach for the light (1.980 m, V,5M, 7c) tras cinco días de escalada. El estrés y las preocupaciones quedabanatrás. Las de Svieta, mujer de Urs, no residen en que se embarque en similaresproyectos. «Creo que es genial que pueda hacer lo que es importante paraél. Pero si el va a escalar la norte del Eiger, debería llevar por lo menossuficiente comida». Dos barritas de grano a medias fue todo el menú deldía de cima…¡Que hambre!


 
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