ENTREVISTA

Marina Lencina y su aprendizaje tras las cuatro Torres del Paine: «Hay que mantener la buena moral siempre»

Es la primera mujer que consigue escalar las cuatro Torres del Paine —Sur, Central, Norte y Peineta—; un logro que llega solo después de muchas horas de vivencias en las montañas. Aprovechamos la excusa para conocer un poco más a esta escaladora y guía de montaña chilena que desborda motivación.

Marina Lencina en su escalada a la Torre Norte. Foto: Joaquín Cisternas
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Hace pocas semanas que la chilena Marina Lencina escogió para celebrar su 30 cumpleaños la escalada de 30 largos de roca en British Columbia, en su primer viaje fuera de Sudamérica, en el que también ha visitado y escalado buenas rutas clásicas en Yosemite, junto a su compañero Franco Rojas, como la Regular del Half Dome.

«Es un viaje que nos abrió muchas puertas, conocimos el big wall, fue muy constructivo… ya queremos volver», nos cuenta Marina, y es que de eso se trata para ella la escalada: descubrir, conocer otras rocas, otros movimientos, aprender…

Desde su Santiago de Chile natal, tras acabar los estudios de Psicología, ha vivido y escalado por el Cajón del Maipo, empapándose de las montañas andinas, y también en la Araucanía, donde aprendió a esquiar. Pero sobre todo las últimas cinco temporadas ha estado volcada en la Patagonia, donde ha acudido una y otra vez acumulando experiencia, cumpliendo algunos sueños y forjando otros nuevos.

Entre los cumplidos está la escalada a las cuatro Torres del Paine, que empezó en febrero de 2024 con la Torre Norte (por la ruta Taller del Sol con Joaquín Cisternas) y ha culminado en esta extraordinaria temporada en la que se ha hecho las otras tres: el 29 de enero la Peineta (por la ruta Duraznos para Don Quijote con Franco Rojas); el 3 de febrero la Torre Sur (por la Ruta Aste o Spigolo Nord con Franco Rojas y Cristobal Vielma) y finalmente el 24 de febrero la Torre Central por la ruta Bonington con Franco Rojas.

En la Sur se cruzaron con la cordada de los españoles Tasio y Rafa que estaban haciendo su travesía completa por las cuatro Torres y tuvieron que lidiar con una pesadilla de tormenta en la cumbre. Pero nunca perdieron la moral.

Franco Rojas y Marina Lencina en la Torre Sur. Foto: Cristóbal Vielma

Como bellamente escribe Rolo Garibotti en el post de Patagonia Vertical con el que descubrimos la trayectoria de esta escaladora, en ese camino «hubo largas aproximaciones, madrugadas frías, granito dorado, roca delicada, fisuras de ensueño, noches de luna llena, viento, nieve, cuerdas congeladas y un sinfín de aprendizajes que solo aparecen cuando una se da el tiempo de permanecer en las montañas. Hubo estrategias que cambiaron sobre la marcha, rebotes, barreras mentales que aprender a habitar y jornadas épicas compartidas en cordada, donde la confianza, el humor y el cariño pesaron tanto como la escalada misma. Y, como repite Marina una y otra vez en sus relatos, hubo muchísimo aprendizaje».

Marina es además una de las aproximadamente treinta guías de montaña mujeres tituladas en Chile, un trabajo con el que disfruta transmitiendo la pasión que siente por las montañas. Entre otras cumbres patagónicas a las que también se ha subido se cuentan igualmente el Cuerno Este, el Cuerno Principal, la Aguja de la S, la Aguja Guillaumet

De más al norte también le han dejado grandes recuerdos sus escaladas en las paredes de Cochamó, e igualmente otras tantas de las que tuvo que bajarse pero que no olvida: «Me quedé con ganas de montaña pero lo bacán es que la montaña nunca se mueve», como escribe Marina en sus redes.

Marina Lencina en la Torre Sur. Foto: Franco Rojas

Los nevados de la Cordillera Blanca, como el Artesonraju o el Huascarán, también conocen sus pasos y es precisamente en Perú donde se encuentra ahora y donde busca un hueco —entre montaña y montaña— para respondernos por whastap a estas preguntas:

¿Cuándo empezó tu amor por la escalada?

Mi amor por la escalada empezó hace ocho años, que un amigo me invitó a escalar. Bueno, yo le dije que me invitara a escalar, porque siempre me llamaba la atención. Fuimos a la Roca, en Puerto Montt, cerca de Cochamó y me fascinó, me encantó, me enamoré de la escalada en ese mismo momento y también de la vista en realidad. Eso me atrapó mucho, las vistas que uno puede llegar a tener y de ahí no paré más, ¡hasta ahora!

¿Cuántas veces has visitado la Patagonia y qué recuerdas de tu primera escalada aquí?

Hace cinco años que voy a la Patagonia. Mi primera escalada fue en el Cuerno Este, en el valle de Bader de las Torres del Paine, que es un valle que es muy bueno para escalar incluso cuando no hay ventana. Fuimos para allá en una ventana y escalamos un poco de Lo que podría ser y de Tesoro Verde, que son dos rutas bien clásicas de allá. Recuerdo que, como era una ventana, hacía tanto calor que no me lo podía creer, era impresionante. También me impresionó la roca, que estaba todo lleno de granito con muchas fisuras… increíble. Me impresionó el potencial infinito.

¿Cuándo decidiste hacerte guía de montaña?

En la temporada 2022-2022 hice una formación para ser instructora de escalada, la hice, todo bien y ahí me empezó a gustar guiar. Estuve un tiempo trabajando de profe de escalada y de guía de escalada. También gracias a esa certificación pude empezar a guiar trekking en las Torres del Paine, y ahí me empezó a gustar más y más, hasta que decidí profesionalizarme. Fue después de haber ascendido la Torre Norte, me sentí súper empoderada, me dije “esto es lo que me gusta” y ahí postulé a la escuela peruana y me vine a Perú. Después empezó la escuela UIAGM de Chile y me cambié, y ahora sigo en el proceso. Ya hice la titulación de guía de montaña nacional y estoy en la de roca.

Marina Lencina y Franco Rojas en la Torre Central. Foto: Franco Rojas

¿Qué es lo que más te gusta de este trabajo?

Poder compartir los momentos en la montaña y poder compartir lo que la montaña te enseña. También soy psicóloga de profesión y siento que la montaña tiene algo muy terapéutico que ayuda mucho a todas las personas, les cambia la visión de sí mismos… Te da autonomía, autoconfianza… Creo que eso es lo que más me gusta de este trabajo, poder transmitir eso, y obviamente transmitir la pasión de lo que hago, que es muy bonito.

Si tuvieras que destacar una lección aprendida en tus escaladas de las Torres del Paine, ¿cuál sería?

La lección que pude aprender de todas mis escaladas en las Torres del Paine es que siempre hay que estar preparada para el frío y para la tormenta y que hay que bajar y mantener la buena moral siempre. Después todo pasa, te calientas de nuevo, pasa el frío, puedes dormir… ¡todos los males pasan!

¿Escalar todas las Torres fue algo que en algún momento te planteaste como reto o simplemente llegó?

Obviamente escalar todas las Torres del Paine era algo que quería, pero veía un poco lejos la Torre Sur. Al final este año fuios con un amigo, con Cristóbal, y todo fluyó super bien, fue un buen pegue a pesar de la tormenta, así que súper bien.

Precisamente en la Torre Sur os pilló una tormenta arriba, con frío, cuerdas atascadas… ¿fue el momento más difícil de estas escaladas? ¿Cómo lo viviste?

Sí, esa tormenta que nos tocó bajando de la cumbre sur fue lo más difícil, aunque igual la veíamos venir todo el día… Según íbamos ganando altura empezamos a ver las nubes, que ya nos empezaron a avisar desde temprano la que venía, pero igual ya estábamos tan cerca que dijimos ¡vamos! Fue el momento más difícil, me estresé… Era como mi peor pesadilla de todas las escaladas de todos los años, que me agarrara una tormenta en una torre y al final se cumplió… pero no fue tan terrible. En el momento tuve mucho frío pero luego todo pasó.

¿Qué sientes que es lo más importante para escalar en la Patagonia?

Creo que lo más importante es ser súper autónomo en todos los sentidos: estar bien preparado, saber de rescate, saber escalar con peso, con la chaqueta, los guantes… todo. Hay que llevar cosas para el frío y estar bien preparado.

Dentro del laboratorio infinito de sueños que es la Patagonia, ¿hacia qué pared u objetivo sientes más atracción?

Esta temporada tengo con mi compañero de cordada, Franco, puesto los ojos en el Chaltén y también en el cordón del Valle del Francés, que vendría a ser la Máscara, la Hoja, la Espada… Esas montañas me llaman mucho la atención, esperamos poder ir a conocerlas.

Vías escaladas en las Torres del Paine por Marina Lencina. Foto: Vicente Urzua/ @patagoniavertical

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