Joaquín Cisternas, que el pasado mes de octubre fue noticia por su apertura de dos nuevas rutas con Nico Gutiérrez en el Cajón del Maipó, llega ahora con un nuevo itinerario en el macizo del Paine, también en los Andes chilenos. Él mismo nos cuenta todos los detalles:
La ruta se llama El Gualicho (450 m, 11- / A1 / C1) y está ubicada en los Cuernos del Paine macizo del Paine, en la cara noreste del Cuerno Este, en un sector que bautizamos como Pared de los Torpes. El nombre de la pared nace porque es la segunda ruta de la pared de un grupo de amigos bien torpes.
La línea dibuja una media luna que cruza unos 450 metros de granito compacto, dorado y rojizo. Al estar en la cara noreste, recibe buena luz y se mantiene bastante más cubierta del viento que otras paredes del macizo. En Patagonia eso hace una diferencia real y permite disfrutar más la escalada. Creemos que puede transformarse en un clásico patagónico por su corta aproximación (17 kilómetros hasta el pie de vía) y buena opción para ventanas cortas o ventosas.


Posible de liberar
Son 11 largos en total. Los primeros seis son de extrema calidad: fisuras perfectas de todos los tamaños, sobre todo de dedos y manos, pero también offwidth, chimeneas y algunas placas. No superan el 11- y concentran una escalada muy continua y estética.
Los últimos cinco largos requirieron escalada artificial (A1 / C1) para ir conectando fisuras y diedros sellados, donde la protección natural no ofrece más que pitones o micro stoppers. Probablemente puedan liberarse en el futuro. Los largos 7 y 9 podrían estar en torno al 7c o 7c+. Dejamos chapas únicamente en esos tramos más sellados, para evitar progresiones demasiado precarias y facilitar futuras repeticiones. Todas las reuniones quedaron equipadas, lo que, comparado con otras rutas del macizo, puede considerarse un lujo.


Un proyecto de tres años
El proyecto nos tomó tres años. Comenzó en abril de 2024 y lo terminamos en febrero de 2026. Fueron siete jornadas completas en el Valle Bader, cada una implicando logística, aproximación, trabajo en pared y regreso cargando equipo y comida (porteos de 20 kg o más). En Patagonia uno aprende que se escala cuando el monte quiere, no cuando uno quiere. Hubo varios intentos, distintas cordadas y mucha insistencia.
En diferentes etapas participaron Ian, Marina, Pau, Panchito, Awkan, Nico e Isi. La finalización de la ruta fue junto a Arón Romero y Héctor Sáez.
Para los antiguos habitantes, El Gualicho era considerado un espíritu maligno que rondaba de vez en cuando, pero para nosotros más que una fuerza maligna, imaginamos al Gualicho como una divinidad burlesca que impone desafíos, que uno debe resolver con sabiduría. Todo te habla, te susurra cuando estas desconectado, distraído o torpe; es tu instinto. Te empuja a elegir mejor porque cada decisión trae su consecuencia.




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