“Sin ir más lejos”. Este fue el argumento que guió a Nico Gutiérrez y Joaco Cisternas en una fructífera salida andina a la zona del Cajón del Maipo. Andinismo de kilómetro cero que terminó con la apertura de dos líneas que les requirieron catorce horas de actividad invernal non-stop de coche a coche.
Según explica Joaco Cisternas, “como de costumbre en la inmensidad de la cordillera de los Andes, mi amigo Nico me recluta para una línea que tiene vista hace años y al parecer la vio algo formada”. Nico Gutiérrez es uno de los sospechosos habituales de la zona, que ya ha sido noticia anteriormente por la primera ascensión de la cara norte del Cerro Huinay, en la Región de los Lagos, con Sebastián Rojas, Hernán Rodríguez y Pancho Herrera; por la Odissea al Cerro Tronco con Alexis Rojas y Cristóbal Cament; o por el Espolón Chykillan en el Paine Chico con Aron Roca.


Corredor Chaski, en el Cerro Punta Balcón
La citada línea a la que aludía Joaco Cisternas era “un poco difícil de ver, ya que estaba encajonada en una montaña”. Él mismo cuenta cómo fue aquella ascensión:
Partimos bien temprano manejando. Ya a las 7 a.m. estábamos randoneando con lo justo: tornillos, números, cintas y una cuerda. “Sin ir más lejos”, llegamos a pie de vía, donde se asomaba una elegante cascada con una entrada de mixto con costras de hielo. Subimos en ensamble los primeros 200 metros hasta un bloque gigante empotrado en la canaleta que resultó ser el crux de la vía: un M6 que Nico libera de manera impecable, protege un paso con pitón, baja y libera la montaña. Era una especie de techo que terminaba en una chimenea muy incómoda hasta que se asomaba una costra de hielo que te permitía tirar de los piolets. Hasta ahí llegaba lo técnico; luego subía a cumbre por rampas de nieves unos 400 metros más.
Decidieron nombrar esa ruta Corredor Chaski (800 m, WI4, M6, 40º), “por los antiguos mensajeros del imperio inca que corrían por las montañas para transmitir el mensaje o información”.
Rekül Mapu, en el Cerro Arenas
La segunda apertura comenzó con mal pie cuando los dos montañeros se quedaron dormidos y vieron que se les había hecho tarde para afrontar el objetivo que se habían planteado. “Teníamos en mente un pegue algo más ambicioso”, confirma Joaco Cisternas, pero no quisieron desaprovechar el día y Nico Gutiérrez recordó una línea que tenía vista cerca de allí.
Fuimos en busca de algo y encontramos oro; un itinerario casi entero de mixto con un par de costras de hielo hermoso. Solo el segundo largo presentaba un aleje importante, tenía nula protección y era psico, pero no difícil. Estaba en una de las canaletas del Cerro Arenas. Secciones de roca vertical para luego canelones de nieve enterrado hasta la cintura, donde tenías que flotar para poder avanzar, sino se desmoronaba todo. Abrimos una nueva punta dentro del Cerro Arenas. La nombramos Punta Chey, y a la ruta Rekül Mapu (400 m, M4 R, 60º).
Como conclusión, Joaco Cisternas señala: “Creemos que ambos ascensos serán futuros clásicos del montañismo andino. Tienen calidad y están ahí al lado, «sin ir más lejos», en nuestro patio”.











Y todo lo que queda por escalar en esa maravillosa Patagonia…