PATAGONIA

Rubén Aramendia fallece a los pies de la Torre Egger

El navarro cayó en una grieta del glaciar Torre cuando se dirigía al Cerro Standhardt junto al riojano David López.

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Rubén Aramendía el pasado otoño durante la expedición a la norte del Jannu - Foto: fermín IzcoRubén Aramendía el pasado otoño durante la expedición a la norte del Jannu – Foto: fermín Izco

La tragedia se ha vuelto a cebar en el alpinismo de nuestro país, apenas dos mesesdespués de que una brutal avalancha sepultase a cinco jóvenes alpinistas en lacara sureste del Pumori (Nepal,7.161). El alpinista navarro Rubén Aramendia fallecía a primeras horas delpasado 25 de diciembre tras caer en una grieta del glaciar Torre (Patagoniaargentina) junto a su compañero de cordada, el riojano David López, cuando sedirigían a la base del Cerro Standhardt.

A pesar de las fuertes contusiones sufridas tras la caída, David consiguiósalir de la hendidura y alcanzar el campo base de los Noruegos, desde donde unimprovisado equipo de rescate integrado por diversos grupos de montañeros, losguipuzcoanos Ramón Amundarain y Luis Kortabitarte entre ellos, sólo pudieroncertificar el fallecimiento de Aramendia, una vez alcanzado el lugar delaccidente.

Buenos recuerdos del Himalaya

Cara norte del Jannu (7.710 m) - Foto: Cara norte del Jannu (7.710 m) – Foto: ‘El Escalador del Himalaya’, de Doug Scott

Poco días antes de la tragedia del Pumori, dos alpinistas iniciabanel regreso desde el Himalayaportando su mejor recuerdo de aquellos gigantes nevados. Fermín Izco y RubénAramendia volvían de su intento a la cara norte del Jannu (7.710 m), que paraRubén había supuesto su incursión más ambiciosa en la cordillera más altadel planeta. Aunque lejos de la cima (se dieron la vuelta a 6.000 m), la nortedel Kumbhakarna representó, en palabras del propio Fermín, su mejor recuerdodel Himalaya, ‘porque la zona es maravillosa y la convivencia ha sido excelente,a pesar de estar solos’.

Esta vez el destino era Patagonia, y concretamente el majestuoso grupo del Torre,donde además del mítico cerro que le da nombre, se encuentran agujas tanemblemáticas como la Torre Egger o el Cerro Standhardt, objetivo de RubénAramendia y David López, en cuanto el intratable tiempo patagónico concedierauna mínima tregua. Ambos realizaban la aproximación a esta cumbre de 2.600metros a través del glaciar Torre, cuando a la altura de la Torre Egger (quesepara los cerros Torre y Standhardt) David resbaló al perder un crampón,arrastrando a Rubén al fondo de una grieta, caída en la que el navarro perdía la vida.

Intenso quinquenio

Mikel Zabalza, Fermín Izco y Rubén Aramendía (dcha.) en la cima de la Changui Tower - Foto: Exp. Navarra Changui TowerMikel Zabalza, Fermín Izco y Rubén Aramendía (dcha.) en la cima de la Changui Tower – Foto: Exp. Navarra Changui Tower

Profesor de educación física de 33 años, hace cinco que Rubén seintrodujo en la escalada de dificultad en las principales cordilleras delplaneta, acumulando una excelente experiencia y un notable nivel técnico. Unaprimera prueba de fuego en los Andesbolivianos en 1998 (Ilimani y Hayna Potosí) le llevó al año siguiente al KarakorumPakistaní. En pleno Glaciar del Baltoro, Aramendia trazaba ‘Ludopatía’ (1.200m, A3/7a+) a la Changüí Tower junto a dos buenos amigos, Mikel Zabalza y elpropio Fermín Izco.

En 2000 vuelta a Pakistán para probar el ‘sabor’ de la altitud. El objetivoera la ruta Kinshofer al NangaParbat , y el resultado de su primera experiencia en alta montaña se saldócon los 7.700 metros alcanzados hasta que la fuerte acumulación de nieve lehizo darse la vuelta. Este año, Rubén no bajó el listón, y de nuevo conFermín Izco se embarcó, posiblemente, en el proyecto más destacado y comprometido del alpinismo nacional en el estreno del milenio, la cara norte del Jannu.

Amanece en el grupo del Torre (izq). A la derecha, la Torre Egger - Foto: Amanece en el grupo del Torre (izq). A la derecha, la Torre Egger – Foto: ‘Filmando lo imposible’, de Leo Dickinson

El Cerro Standhardt, su último destino, responde a una vertical y granítica aguja bautizada en honor al fotógrafo alemán que durante tresdécadas aportó copiosa y valiosa documentación de la región del Chaltén, donde conviven los macizos del Torre y el Fitz Roy. Aunque en 1977 Brian Hall y John Wittle escalaron la casi totalidad de sus 2.600 metros -se volvieron a 50 de la cumbre-, fue en 1988 cuando JimBridwell, Jay y Greg Smith conseguían la primera absoluta de esta afiladaaguja, abriendo, casi todo en libre, ‘Exocet’ (29-1-1988, ED+, 800m, 5.10,90º).

Una primera que apenas dos meses antes, en noviembre del 87, los alpinistasvascos Xabier Ansa y Txema Eguizábal apunto estuvieron de conseguir, aunquefinalmente abortaron su intento al Standhardt. Lo hicieron durante una excelentecampaña patagónica, en la que además escalaron el Cerro Torre por la ‘Maestri’, Fitz Roy por la ‘Francoargentina’, y la Aguja Poincenot por la ‘Whillans’.


 
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