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José María Nasarre, Montañismo y Espacios protegidos

Tras el V Seminario de Montañismo y Espacios Protegidos, Nasarre, responsable de Accesos y Naturaleza de la FEDME, realiza una valoración sobre estos diez años de encuentros y colaboración.

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José María Nasarre en el XII encuentro anual de la FEDME, 2006José María Nasarre en el XII encuentro anual de la FEDME, 2006

El pasado mes de octubre se celebró en Granada el quinto Seminario de Espacios Naturales Protegidos y Deportes de Montaña. Estos diez años de encuentros entre gestores de parques nacionales y naturales y representantes de los montañeros, parecen haber limado las desavenencias del pasado y haber ayudado a generar un clima de colaboración y mutuo entendimientos entre ambos colectivos. Así al menos lo entiende José María Nasarre Sarmiento, responsable de Accesos y Naturaleza en la Junta Directiva de la Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada (FEDME) desde enero de 2006 que se ha prestado con gusto a hacer balance de esta década de negociación.

La primera pregunta es inevitable: ¿cuál es el balance de estos diez años de comunicación entre espacios protegidos y deportistas?

La verdad es que todos los que hemos participado en estos seminarios desde el comienzo tenemos la convicción de que en estos diez años las cosas han cambiado. La posición de la FEDME en su intervención de 1999 fue absolutamente beligerante ante la reducción que por motivos ambientales venía sufriendo el “terreno de juego” en el que se desarrollan los deportes de montaña sin que se hubiera consultado a los montañeros. Ahora, salvo excepciones, las regulaciones se abordan tras una fase de estudio y reflexión y, también salvo excepciones, los gestores ambientales saben que los montañeros son aliados y no enemigos, que los impactos que deben evitarse no provienen de los deportes de montaña sino de la urbanización y masificación, muchas veces alentadas por las propias administraciones. En estos diez años, desde la FEDME y las federaciones autonómicas se ha hecho un gran esfuerzo para abordar esta situación mediante personas que voluntariamente han dedicado su tiempo a la propuesta, el diálogo y la búsqueda de acuerdos. Afortunadamente, hemos encontrado la colaboración y el apoyo de un grupo numeroso de gestores de espacios naturales protegidos con los que hoy tenemos una buena relación. Ellos, por su parte, han tratado estos temas en sus foros internos difundiendo estas ideas que surgían del consenso.

Y yendo de lo general a lo concreto: ¿cuál es el éxito o el logro más valioso o reconocible?

Creo que los Seminarios han sido un modelo de negociación, comunicación, participación, de búsqueda de acuerdos. Ese es el éxito mayor: la comunicación. Las ideas que se han manejado en los documentos aprobados han penetrado en los planteamientos de las administraciones y han flexibilizado posturas. Y, por otra parte, han servido para que los montañeros reconozcamos que puede haber limitaciones excepcionales por motivos de conservación de especies. A veces quienes manejan ciertas ideas, no saben de dónde vienen, pero están en los textos acordados en los Seminarios. Recuerdo, por ejemplo, que el día anterior al debate sobre “barranquismo en espacios naturales protegidos” parecía imposible llegar a un acuerdo por la distancia entre las posturas, pero todo fue sentarnos, debatir, razonar y quitar algunas frases del texto o matizarlas. Porque estos documentos, no debemos olvidarlo, no son la posición de los montañeros sino el fruto de un consenso con renuncias de todos, unos y otros.
 

Diez años de encuentros y colaboración entre ambos colectivos

Un montañero en la cumbre del Monte Perdido, PirineosUn montañero en la cumbre del Monte Perdido, Pirineos

En un documento editado por la FEDME para celebrar estos diez años de seminarios se dice que esta experiencia está siendo observada por otros países europeos.

A comienzos del año 2009 se ha reestructurado la sección de Accesos y Naturaleza de la web de la FEDME y se ha realizado la traducción al inglés de todos los textos de los Seminarios. Por el contacto con las organizaciones internacionales en las que se encuentra la FEDME sabemos que se están citando los textos, e incluso se ponen como ejemplo en reuniones internacionales, porque sólo en España se ha producido este acercamiento entre federaciones de montañismo y gestores ambientales. Por haber coincidido en diferentes foros sabemos que, por ejemplo, la solución de conflictos aportada por los países del norte de América era que cuando había problemas de escalada se compraban las fincas o si se producían controversias se recurría a los tribunales. Nuestro sistema ha sido diferente.

El acceso de los deportistas a los espacios protegidos ¿es ahora más fácil o más difícil que hace diez años?

Sin duda hay menos limitaciones absurdas y los gestores comprenden que las restricciones necesitan una base científica que las justifique. Durante los años noventa fue habitual prohibir actividades en espacios protegidos completos pero hoy día eso ya no suele ocurrir. Por ejemplo, permanecen planteamientos poco lógicos en el Parque Nacional de Aigüestortes, cuyos responsables no desean participar en los Seminarios, y son más tolerantes los planteamientos de Picos de Europa, Sierra Nevada u Ordesa y Monte Perdido, cuyos funcionarios sí han participado. Se nos escucha, lo que no quiere decir que se las decisiones sean las que deseamos. En el año 2008 hicimos una encuesta entre los representantes federativos en juntas y patronatos de espacios naturales protegidos y supimos que, aunque cada vez se toman menos decisiones en estos órganos, ellos suelen tener las vías de comunicación abiertas para tratar con los gestores de los espacios. Esto era impensable hace diez años.

Hablamos de espacios naturales, pero en realidad todos los encuentros han tenido como protagonistas los parques nacionales. ¿Los acuerdos son exportables a otros espacios protegidos de menor rango?

La ayuda económica principal para la celebración de los Seminarios ha venido del Ministerio de Medio Ambiente pero la asistencia mayoritaria siempre ha sido de gestores de espacios naturales protegidos autonómicos. No podemos olvidar que en este momento tenemos una decena de Parques Nacionales con montaña, pero más de una centena de espacios protegidos autonómicos con montaña. Los sesenta representantes que las federaciones tienen en patronatos o juntas son casi todos en espacios protegidos autonómicos. Y la influencia mayor de los acuerdos ha sido precisamente en los espacios autonómicos. Andalucía o Asturias son buenos ejemplos. Sin embargo, eso no significa que todas las administraciones ambientales estén al tanto de los acuerdos que hemos ido adoptando. Si no me falla la memoria, nunca han acudido a los seminarios gestores ambientales de Madrid, Galicia o Baleares. La publicación “10 años de seminarios de espacios naturales protegidos y deportes de montaña”, tiene como finalidad lograr una difusión gratuita de estos acuerdos y esperamos que contribuya a extender el clima de consenso que se impulsa desde los Seminarios donde, creo que no lo he dicho, hay un clima de cordialidad que facilita las relaciones.

Cartel informativo de la Cartel informativo de la «Ruta del Cares», Picos de Europa

El documento final del último Seminario de Espacios Naturales Protegidos y Deportes de Montaña reconoce al senderismo como un motor de desarrollo sostenible. ¿Se puede considerar que esta actividad, más que una acción deportiva es un fenómeno social?


 

Como dice el texto aprobado, el senderismo, que surgió como movimiento deportivo y social desde los ámbitos urbanos, tiene connotaciones ambientales, económicas, culturales y sociales. Por tanto, sí es un fenómeno social, aunque este hecho no resta nada a la faceta deportiva. El texto aprobado, cuya lectura recomiendo, apunta doce directrices para abordar el desarrollo futuro de las redes de senderos potenciando al mismo tiempo el desarrollo rural. Aunque surgiese desde las ciudades, hoy debe involucrar a las comunidades rurales que se hallan próximas a estas peculiares instalaciones deportivas que son los senderos señalizados.

El senderismo es la actividad de aire libre que más ha crecido en los últimos años, pero ¿es también las que más «problemas» y conflictos tiene con los espacios naturales protegidos?

También en esto se está produciendo un cambio. En los años noventa las administraciones ambientales impidieron en muchas ocasiones que la red de senderos GR fuese visible en los espacios naturales protegidos. La señalización se marcaba hasta los límites del espacio natural y quedaba cortada en los tramos sometidos a protección, en los que se señalizaba de modos muy diversos. Hoy día estamos de acuerdo en que la señalización de los GR y PR es compatible con todo tipo de señalizaciones e imágenes corporativas de los espacios protegidos y da homogeneidad a una red que vertebra a todas las comunidades autónomas. En el Congreso de ESPARC de 2006, los gestores ambientales aprobaron la recomendación de integrar la Red de GR y PR en los parques naturales, dentro de su ordenación del uso público, como forma de turismo sostenible. No cabe duda de que la señalización de los senderos permite orientar los flujos de visitantes y por eso el senderismo forma parte de las estrategias de uso público de los espacios naturales protegidos. De nuevo habría que decir que esto sucede en general, y las excepciones son cada vez menos.

Refugios, escalada, educación ambiental y senderos. Estos han sido los protagonistas de los cinco seminarios que se han celebrado hasta el momento.  ¿Cuál es el tema del siguiente?

En el V Seminario hemos planteado una revisión general del modelo de los seminarios, por si el modelo estaba agotado, y la respuesta ha sido que no, que lo que debe hacerse precisamente es lo contrario, que hay que continuar. Como los seminarios se celebran cada dos años se propuso reforzar la comunicación intercalando otros formatos diferentes en los años intermedios. También se apuntó que la convocatoria debería coordinarse con Europarc, para tratar de conseguir una mayor participación de los gestores de espacios naturales protegidos, porque la participación de los representantes de federaciones de montañismo es adecuada. En cuanto a los temas posibles, se han apuntado tres. Uno es la seguridad en la montaña, que se ha barajado en otras ocasiones, pero seguramente el foro de debate debería ser mucho más abierto, tal vez incluso impulsado junto con el Ministerio de Interior. Otro es la discapacidad y su tratamiento en los espacios naturales protegidos, ya que se trata de un tema de creciente interés y hay experiencias interesantes. Y otro es el tratamiento de las carreras por montaña, que pueden abordarse tanto desde los condicionantes ambientales como desde el desarrollo rural. Sin embargo, faltan dos años y al final el tema puede ser otro. Quería añadir que hay cierta coincidencia en que el documento más decisivo ha sido el de “terminología”, que aprobamos en Jaca en 2003. Nos pusimos de acuerdo en el significado de veinte términos para a partir de ese momento saber qué se permitía o se prohibía cuando se utilizaban en los planes de uso y gestión de los espacios protegidos los términos montañismo, senderismo, barranquismo escalada, refugio de montaña, esquí de montaña, etc.
 

Pilar Tendero y Yolanda Castro en el Barranco de Lumos, Sierra de GuaraPilar Tendero y Yolanda Castro en el Barranco de Lumos, Sierra de Guara

Y un tema de actualidad. Una marcha prevista para el 29 de noviembre por la FAM y Ecologistas en Acción para reivindicar el uso público de un camino histórico por Guara no se pudo celebrar porque el propietario de la finca que lo atraviesa no concedió permiso. Esto de los caminos públicos usurpados es un serio problema en España. ¿Qué se puede hacer para «recuperar» estas vías públicas?

Sí, es un serio problema. Fundamentalmente son los ayuntamientos quienes deben impedir la apropiación por particulares de caminos públicos y recuperarlos. Pero unos son pequeños y les faltan medios y otros ven como un gigante al terrateniente por su influencia en las altas instancias. Los problemas son más graves en Andalucía, en cantidad, por la abundancia de fincas cinegéticas o de ganado bravo y la permisividad de la administración. Pero también en otras comunidades autónomas hay casos, y en Aragón hay uno. En el caso de la finca de la Sierra de Guara, la empresa ha realizado sin autorización vallados, pistas y balsas en el Parque Natural, ha introducido ilegalmente el arrui para la caza mayor y hace unos meses destruyó el yacimiento paleolítico y neolítico de la Cueva de Chaves, cuya excavación no había concluido. Todo ante la pasividad de la administración. En este caso, la Federación Aragonesa de Montañismo, una federación deportiva, se ha colocado como en otras ocasiones en una posición de vanguardia. Ya abanderó la propuesta de Parque Natural de Anayet o la introducción de la ISO 14001 en los refugios de montaña. Ahora se compromete con la recuperación de caminos públicos.
 

 


 
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