EXPLORANDO

El G2 de Sechu López

El alpinista gallego ha sido, junto con Ueli Steck, los únicos en alcanzar esta temporada un ochomil considerado “fácil” como es el GII. En esta entrevista nos habla sobre su ascensión y sobre el accidente de Luís María Barbero.

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Presentación

Sechu López en el KarakorumSechu López en el Karakorum

Gallego de 44 años, reside en Vigo. Realizó sus primeros cursos de escalada y alpinismo a la edad de 23 años.

Socio de Club Montañeiros Celtas, del que fue presidente (2002-2006), actualmente ocupa el cargo de Director Técnico de la Federación Galega de Montañismo.

Practica diversas actividades de montaña, un poco de todo: escalada en roca, travesías a pie, alpinismo, bici de montaña, descenso de barrancos, espeleología, esquí de montaña y también participa en carreras por montaña, la última, antes de la expedición, la maratón de Zegama (Copa del Mundo). Ha realizado ascensiones en ocho países de Europa, también en Marruecos, y cuenta con tres expediciones a los Andes, destacando las ascensiones al Illimani, Ojos del Salado y Aconcagua. Otra de sus pasiones es la fotografía.

Gusta de realizar actividades alpinísticas en solitario, pero no descarta la buena compañía, aprender de los demás y enseñar lo que sabe. Dinámico, decidido, perseverante e independiente, sus horarios no suelen estar sujetos a reglas clásicas.

Vista de una tienda en el C2 del G2 -al fondo las tiendas del C1-Vista de una tienda en el C2 del G2 -al fondo las tiendas del C1-

¿Tu primera experiencia en el Himalaya?
Ha sido mi primer viaje a Asia y la primera expedición de tanta duración, casi dos meses.

¿Cómo has vivido este año el G2?
Mi objetivo principal era la ruta normal al G1, por ser un ochomil con menos ascensiones registradas y menos masificado que el G2, donde suelen abundar las expediciones comerciales en su ruta normal.

Con el transcurrir de los días fui equipando mis campamentos de altura en el G1, y miembros de nuestro grupo íbamos instalando cuerda fija en algunos tramos de la ruta (trabajo realizado en colaboración con un grupo de búlgaros). Para mi fue una sorpresa que en la montaña de enfrente, el G2, donde mucho antes se fueran montando los C2 y C3, nadie fuese capaz de subirla, salvo el extraordinario Ueli Steck, que llegó a la cumbre el 9 de julio. De todas formas hay que decir que este año el número de expediciones al G2 ha sido de sólo 13, cifra considerablemente inferior a lo habitual en los últimos años. Menos expediciones suponen menos gente trabajando en la montaña, lo que implica más dificultades para mantener la ruta abierta y bien equipada, y a más dificultades, menos posibilidades de llegar a la cumbre. Hay que añadir además, el fuerte y casi constante viento y una meteorología adversa que ha sido muy complicada de predecir, los “partes” de buen tiempo sólo acertaban más o menos a un par de días vista.

Habéis subido solamente dos personas este año a este ochomil considerado “fácil” como es el G2 ¿tan difícil estaba la montaña este año?
Sí, las condiciones del terreno no han sido buenas, la nieve no transformó y las sucesivas nevadas en la ruta normal aumentaron el riesgo de avalanchas, además el viento ha marcado la temporada en todo el Karakórum. Pero la principal diferencia de este año en esta cumbre, es que en el tramo final, ya superados los 8.000 metros, hay una arista que normalmente se recorre andando por encima de ella, y este año -como ha habido mucho viento- había una cornisa muy potente por la cara pakistaní y entonces había que pasar por la vertiente China, la cual es muy expuesta, por lo que tienes que ir muy concentrado.

Fue muy emocionante estar en lo más alto, el panorama circular era maravilloso y, sí, mereció la pena, pensé en muchas personas y al recordar a Luís lloré.

Del C1 al C2 del G2Del C1 al C2 del G2

¿Y cómo te has encontrado esta parte? porque el búlgaro que subió un día antes que tú y se quedó en la arista, al parecer era un alpinista muy fuerte.
Normalmente el G2 se sube con un piolet, pero este año la arista cimera requería dos piolets y pasar sobre la punta de los crampones. La arista estaba muy peligrosa y si tenías un fallo te ibas precipicio abajo, imposible autodetenerse dada la verticalidad. Es un recorrido de 50-100 metros, técnicamente fáciles, pero muy expuestos y sin cuerda, para darle más emoción, si cabe, el viento era de unos 50 Km/h. Yo fui al día siguiente que el búlgaro Boyan Petrov, buen alpinista y buena persona, quien días antes alcanzara la cima del G1 con otros cinco alpinistas y supongo que eso le condicionó, ya había hecho una cumbre y “más vale pájaro en mano que cien volando”. Ya en el CB me felicitó y me dijo que él no se quiso arriesgar a hacer esa peligrosa travesía, yo creo que otro año regresará al G2 para llegar a la cumbre.

¿Y en tu caso sí que decidiste afrontar el riesgo?
Yo también venía del G1, pero no había hecho cumbre aunque me había quedado cerca, subí en solitario y me encontraba muy fuerte, el tiempo era bueno, pero se metió una nube… y todo cambió. Bajé al C3, al C2 y al C1 (el campo 1 es común para G1 y G2), siempre solo y en muy malas condiciones meteorológicas. Entonces, no sin pensármelo antes, decidí intentar el G2. Durante toda la expedición había estado muy activo, dándolo todo en la montaña, derrochando energía y a la vez aprendiendo de todos aquellos que tenían experiencia en estas grandes montañas, también llegó la desaparición de Luis y con ella la tristeza, impotencia y desolación que nos abatió a todos, y no fue fácil reponerse. Bajar del G1 sin la cumbre y con una meteo tan adversa, también fue duro. Después de tantos días de esfuerzo y sufrimiento, cuando llegué a la arista me dije “la cumbre está ahí enfrente”, esa es la cumbre y puedo alcanzarla, confié en mis posibilidades, me concentré, desprendí dosis de adrenalina y llegué. Fue muy emocionante estar en lo más alto, el panorama circular era maravilloso y, sí, mereció la pena, pensé en muchas personas y al recordar a Luis lloré.

Además después de la desaparición de Luís María Barbero…
Sí, eso condiciona un poco el asumir más o menos riesgos. Es habitual forzar un poco los horarios de regreso si uno considera que aún es posible culminar el intento y el riesgo está calculado, pero después de lo de Luís fui más estricto. Yo me retiré del intento de cumbre al G1 a las 14.00 h en punto, la hora que me había impuesto como límite para bajar.

Cuando decidí intentar el G2, pesó el hecho de que era la última oportunidad que tenía de hacer cumbre en un ochomil esta temporada y mucha gente en mi tierra había confiado en mis posibilidades. Además, encontrar el cuerpo de Luís era una motivación extra, y ya que no había sido posible un rescate, al menos reconocer la ruta seguida por él y buscar su cuerpo por donde se le vio por última vez, a unos 7.600 metros. Aunque la temporada estaba muy avanzada y sabía que la nieve en esta montaña se estaba poniendo cada día peor … al final me dije “ahora o nunca” y arriesgué un poco.

Aunque la temporada estaba muy avanzada y sabía que la nieve en esta montaña se estaba poniendo cada día peor … al final me dije “ahora o nunca” y arriesgué un poco.

Del C2 al C3 del G2Del C2 al C3 del G2

Cómo viste el tema del accidente de Luís, porque luego ha habido muchos debates en los medios, si se le podía haber rescatado, si se le dejó abandonado…
Para empezar no sabemos si tuvo un accidente, los otros nueve miembros de su grupo ya habíamos regresado al CB ante la llegada del mal tiempo, cuando Luís, estando solo, desapareció el lunes 20 de julio a última hora de la tarde cerca de la cumbre y reapareció al anochecer del día siguiente a unos 7.600 m, cuando desde el C1 vieron su luz los portugueses Paulo y Daniela, sobre las 21 horas, quienes intercambiaron señales con él. Esto implica que tardó unas 24 horas en descender sólo 400 metros; pudo tener un accidente o pudo desorientarse ya que se le hizo de noche, el frío aumenta y llevaba muchísimas horas andando, el tiempo empeoraba y debía de estar agotado. En esas condiciones no es fácil pensar, ni moverse. Luís hizo el intento de cumbre desde el C3, junto al polaco Jacek Teler, quien decidió abortar la ascensión cuando consideró que se había hecho demasiado tarde, a pesar de estar cerca de la arista cimera… pero Luís siguió subiendo.

Lo determinante en este caso es que Luís no tuvo ninguna oportunidad de tener un rescate, no fue como con Óscar Pérez, son casos incomparables. Luís estaba a 7.600 m, a la intemperie, sin cocina para fundir nieve y por tanto “sin agua” (a esas altitudes, sin ingerir líquidos te deshidratas y congelas rápidamente). El martes 21 empezó a nevar en el CB, en el C1 vieron sus luces al anochecer, y arriba, donde horas después se apagaron las señales luminosas de Luís (pasada la medianoche), las condiciones debían ser terribles. No paró de nevar durante tres días, la montaña ya no estaba en buenas condiciones y con toda esa nieve fresca era imposible hacer un rescate, nadie pasaba del campo 1, el riesgo de avalanchas era muy alto. Para intentar llegar a Luís harían falta un mínimo de dos días y poner en grave peligro la vida de los rescatadores.

Un rescate sólo hubiera sido posible desde el C3, de iniciarse en el primer momento, cuando allí aún se encontraba el numeroso grupo iraní que les habían precedido en el intento de cumbre. Pero el polaco parece ser que dijo al llegar al C3 que Luis había muerto, pero pudo ser un mal entendido por el idioma, la conversación fue en inglés (he de decir, sin embargo, que la actitud posterior del polaco ha sido deplorable, fue esquivo a dar explicaciones y las pocas que dio fueron contradictorias y alguna inverosímil). Los iraníes, convencidos de que no había nada que hacer y ante el mal tiempo, decidieron bajar y nadie se quedó en el campo 3. Simple y desgraciadamente, Luis lo tuvo todo en contra.

Del debate en algunos medios, me han parecido lamentables algunas cosas que he leído. Muchas personas han opinado del tema desde el desconocimiento de cómo son las cosas en general en las grandes y lejanas montañas, y de lo que aconteció en este caso, con sus particulares circunstancias. Allí, en nuestro CB, todos hemos sufrido su pérdida, y fue muy duro dar por muerto a un compañero. Me duelen las acusaciones directas o veladas que se han vertido sobre los que fuimos compañeros de Luís, diciendo o queriendo decir, que le hemos abandonado ¿pero qué tendríamos que haber hecho? Especialmente me duele que se acuse a Carlos Soria de haber impedido el rescate en helicóptero, ya que él no tiene ninguna potestad, y eso es indudable, sobre el ejército pakistaní, que es quien decide si vuelan o no sus helicópteros; otra cosa es que Carlos haya dado su opinión de que a partir de cierto día, buscar a Luís con vida no tenía sentido, opinión que hemos compartido absolutamente todos. Durante los primeros días tuvimos preparado un petate con material de supervivencia para que un helicóptero lo lanzara sobre la posible situación de Luís, misión ya de por sí difícil, que fue imposible dado el mal tiempo.

Nada más conocer la desaparición, llamamos a la agencia en España con la que habíamos contratado los servicios de nuestra expedición, para que informara a la familia de Luís, de la que nosotros no teníamos ningún teléfono. El sábado 25, la familia deja un comentario en mi blog indicando su número de teléfono y pidiendo que nos pongamos en contacto con ellos, lo que hicimos inmediatamente. Carlos, por ser el más veterano, cargó con la responsabilidad de llamar y expuso la situación con claridad, quizás fue demasiado claro para una familia que no quería perder la esperanza; los demás no habríamos sabido ni que decir. Carlos Soria, además de excelente alpinista, es una gran persona y buen compañero, Luís le adoraba.

Lo determinante en este caso es que Luís no tuvo ninguna oportunidad de tener un rescate, no fue como con Óscar Pérez, son casos incomparables.

Campo 3 del G2-al fondo el G1-Campo 3 del G2-al fondo el G1-

Luís estaba muy obsesionado con la cima
Si, efectivamente. Estábamos con él en el campo base y decía que el año pasado había fracasado y que este año no iba a permitirse fallar, que era su última oportunidad, lo repitió varias veces y la verdad, nos tenía muy preocupados. De hecho, el día que desapareció, cuando el polaco decidió regresar y le pidió volver juntos porque era muy tarde, él siguió hacia la cumbre, tenía la suficiente experiencia para saber que se la estaba jugando… y le salió mal.

Cuando Luís llegara al CB de su anterior intento, era tarde y llegó muy cansado. Los demás habíamos regresado antes. Intentamos convencerle de que se tomase unos días de descanso antes de volver a subir y creímos que lo haría. Pero no, subió enseguida. Luís quería hacer cumbre lo antes posible y marcharse a casa, además no quería seguir haciendo ochomiles, hacer uno era su deseo, su sueño. Tenía prisa, y eso le perdió.

Otro problema era que él no llevaba ni teléfono satélite, ni radio…
No tenía teléfono satélite, pero sí tenía dos walkies en el campo base que nos los ofrecía a los demás, pero él no quería llevar ninguno, con lo cual arriba no tenía nada para comunicarse. Tampoco tenía GPS ni llevaba brújula, aunque sí llevaba reloj con altímetro. En definitiva, rechazaba medios que en una situación comprometida como la que le sucedió, le podrían haber ayudado a seguir con vida. Pero bueno, cada uno tiene su forma de entender la montaña y en eso, afortunadamente, cada uno es libre de hacer las cosas a su manera.

Y otro problema más son las expediciones multinacionales en las que al final nadie se entiende
El idioma de uso común es el inglés, la mayoría lo habla, pero hay quien no tiene casi ni idea, como yo (la mayoría de los españoles seguimos teniendo esta signatura pendiente), lo que no me impide comunicarme coloquialmente aunque sea de forma básica, aunque mis interlocutores han de tener una buena dosis de paciencia y muy buena voluntad. El idioma es un problema en casos de necesidad, sobre todo cuando hay alguien enfermo o ha sufrido un accidente y es necesario dar con precisión datos concretos, donde un malentendido puede ser un grave problema.

Me duelen las acusaciones directas o veladas que se han vertido sobre los que fuimos compañeros de Luís, diciendo o queriendo decir, que le hemos abandonado ¿pero qué tendríamos que haber hecho?

Del C3 al C4 del G2Del C3 al C4 del G2

Lo que sí que es una realidad era que no eran compañeros
Creo que Jacek y Luís no se conocían previamente. Simplemente Luís creyó que el polaco estaba fuerte y dada la experiencia que acumulaba éste, lo consideró una buena compañía “la rueda a seguir”, se pondrían de acuerdo y además de compartir tienda en el C3, decidieron subir juntos a cumbre.

A raíz de lo de Luís ¿cambiaste algo en la logística?
Lo único que cambié fue llevar un walkie. Después de lo de Luís mis compañeros me pidieron que lo llevara. Desde que el día 28 de julio me quedé solo en el C3 para intentar el G1, hasta el 4 de agosto que regresé al CB, hice toda mi actividad alpinística en solitario, por lo que establecimos horas de conexión e incluso en una ocasión cuando la situación era más comprometida llevé el walki abierto y mis compañeros se turnaron para preguntarme de vez en cuando, como iba.

Yo llevaba el teléfono satélite siempre en la mochila, ya que te permite la comunicación sin importar las distancias. En el G1 llevaba las dos cosas, pero en el G2 no llevé el teléfono porque se averió la antena.

Pero GPS no llevaste
No suelo llevar GPS a la montaña, pero en expediciones a Andes y ahora al Karakorum sí lo he llevado y en más de una ocasión me ha sacado de un apuro. Lo que llevo siempre es mapa, brújula y altímetro, ya que la orientación es una actividad más del montañismo, clave para no perderse y poder reconocer lo que está a nuestro alrededor.

Cómo has vivido este año el ambiente de montaña, los cambios que van habiendo en el alpinismo…
He visto buen ambiente en general y con mis compañeros de campo base ha sido estupendo, hemos hecho muy buenas migas. La mayoría no nos conocíamos previamente, pero todos los miembros del grupo hemos puesto de nuestra parte para que la convivencia fuese un éxito y lo hemos conseguido, pero no siempre es así, no todo el mundo soporta las incomodidades de los campamentos, el frío o el mal tiempo, la altitud, las dificultades imprevisibles, la comida… durante tanto tiempo, entonces hay quien salta y la convivencia se hace difícil.

Por otro lado he visto pocas expediciones, me esperaba más gente, más bullicio, por lo que me habían contado de otros años. Pero me alegro de que la montaña no estuviera masificada.

Lo que me ha defraudado es la cantidad de basura abandonada, de los militares en su mayor parte, aunque este año ha empezado una campaña de concienciación para no abandonar restos y, aunque llevará tiempo que cale, es un factor a favor de recuperar el medio natural.

Respecto de los cambios en el alpinismo, yo creo que van parejos a la evolución de la sociedad. Somos más individualistas y llegar a la cumbre prevalece como objetivo, el romanticismo está en franco retroceso y disfrutar de la montaña a cada paso, en cada rincón, es más secundario, aunque a mi sigue siendo lo que más me gusta, sin renunciar a una buena cumbre. Hecho en falta más montañeros que dediquen parte de su tiempo en formar a los jóvenes e en ir con ellos a la montaña, antes la sociedad era más altruista y eso se está perdiendo. En el equipamiento de los alpinistas, es evidente una gran evolución sobre todo en la vestimenta y una revolución en las nuevas tecnologías, desde hace unos pocos años te vas de expedición y puedes saber con exactitud donde estás (GPS) y estar comunicado (teléfono satélite) permanentemente -si quieres… y no falla la cobertura, la batería ¡o la antena!- con la civilización, con tu casa, con cualquiera, incluso enviar fotos y noticias que aparecerán de forma inmediata en tu Web o blog (parece fácil, pero en realidad esto sólo ocurre cuando están correctamente alineados todos los astros y… se produce el milagro!), todo ello resta aislamiento, con sus pros y sus contras, de momento podemos elegir, pero quizás mañana…

Somos más individualistas y llegar a la cumbre prevalece como objetivo, el romanticismo está en franco retroceso y disfrutar de la montaña a cada paso, en cada rincón

Vista del glaciar que va del CB al C1 (el campo base y el campo 1 son comunes para G2 y G1)Vista del glaciar que va del CB al C1 (el campo base y el campo 1 son comunes para G2 y G1)

¿Crees que la ruta normal del G1 es más difícil que la del G2?
Yo vi el G1 más asequible (alcanzaron la cumbre 18 personas, un día 6 y otro 12, entre ellos 4 españoles: Marta Alejandre, Carlos Soria, Oskar Porras y Néstor, siendo de mi grupo los tres primeros). Me pareció una montaña preciosa sobre todo porque la ruta es muy amena, su C2 está más lejos y para llegar a él hay un tramo peligroso entre seracs, pero una vez equipado el Corredor de los Japoneses que lleva al C3, la montaña no tiene complicaciones técnicas aunque es fácil desorientarse justo por encima de este último campamento.

El G2 tiene un comienzo más vertical, la Banana, luego disminuye hasta el C3, donde la ruta se complica un poco hasta el C4 por la presencia de terreno mixto, luego viene la larga Travesía hasta el collado, aquí la ruta hace un giro de casi 360º, luego sólo hay que seguir subiendo hasta la arista cimera, donde está el paso clave para alcanzar la cumbre, paso que este año ofreció un reto superior.

Otros años, la mayoría, es el G2 el que está más asequible y el G1 más complicado, en mi opinión este año fue al revés. La variabilidad es una de las virtudes de las montañas que las hace tan hermosas e interesantes.

Porque este año al G2 solo habéis subido Ueli Steck y tú
Así es, aunque oficialmente también cinco iraníes hicieron cumbre, pero todo el mundo en el CB sabe que no llegaron a la cima, porque ellos mismos lo reconocieron cuando descendieron. Comunicaron su éxito y lo celebraron como si hubiesen llegado, esto ocurre porque hay mucho en juego: prestigio, contentar a patrocinadores, a tu país… si hay que mentir se miente, triste, pero hay gente que lo ve así, afortunadamente son una minoría, pero suficiente para desprestigiar al montañismo.

¿Hay buenos alpinistas en Galicia? ¿Es complicado serlo?
Los hay muy buenos, pero efectivamente no es fácil hacer alpinismo, tras las pocas nevadas que suele haber en las montañas de Galicia, cada año la nieve desaparece antes, siendo su punto más alto Peña Trevinca con 2.125 metros. Un sitio al que nos desplazamos habitualmente en invierno es Peña Ubiña, en León, pero desde Vigo, donde resido, son 4-5 horas de coche, también vamos a Picos de Europa, Gredos… para ir más lejos tienes que pillar por lo menos 4 días o cogerte como mínimo una semana para ir a Alpes. Así es difícil prepararse para una expedición.

La variabilidad es una de las virtudes de las montañas que las hace tan hermosas e interesantes.

En la cumbre del G2, viendo hacia el G1En la cumbre del G2, viendo hacia el G1

¿Coincidiste con Ueli Steck?
Con Ueli coincidí en el campamento 1, cuando él subía para intentar cumbre en el G2, iba con su mujer; cuando partieron aún no sabía quienes eran, luego corrió la voz y estuvimos viéndoles progresar por la Banana (de C1 a C2); también coincidimos más adelante en el CB en la celebración de una fiesta local, donde tuve ocasión de saludarle.

Compartí muchos momentos en la montaña con otros prestigiosos alpinistas: con Veikka (el finlandés que hizo su 14 ochomil el 26 de julio, al alcanzar la cumbre del G1) coincidí varias veces, entre ellas en el campo 3 en el primer intento de la temporada al G1, frustrado por el mal tiempo, intento en el que también estaban el nepalí Serap Jamgbu Sherpa (11 ochomiles) y Boyan (el búlgaro), con el que volví a coincidir en el C3 del G2; en el C1 y poco antes de subir hacia el G2 coincidí fugazmente con la coreana Oh Eun-Sun (13º ochomil el 3 de agosto, en el G1); además de convivir con los reconocidos miembros de mi grupo: Carlos Soria (9º ochomil, con la coreana), Miguel Ángel Pérez Álvarez (5 ochomiles), la francesa Sandrine de Choudens (4 ochomiles)… de los que he intentado aprender todo lo posible.

¿Los campos bases están cambiando mucho?
No tengo mucha experiencia previa para poder comparar, pero yo pienso que antes había aún más relación entre los expedicionarios. En el campo base, además de comer y descansar, hay mucho tiempo libre y una de nuestras actividades favoritas era jugar a los dados, algo tradicional que agrupa y divierte, pero cada vez hay más personas (yo entre ellas) que dedican mucho tiempo a “intentar” enviar email y fotos, buscar información en Internet, actualizar su blog… y este fenómeno irá a más, fruto de la evolución tecnológica y de la necesidad o deseo de difundir “in situ” lo que estamos haciendo. Yo particularmente preferiría ir sin nada, más libre, pero te comprometes con unos patrocinadores, que te apoyan, a dar información puntual y debes hacerlo.

Parece que ha habido mucha presión por parte de la familia de Luís María Barbero
La familia de Luís ha confiado en las posibilidades de supervivencia de Luís en una situación difícil y no entendió que en tan pocos días sus compañeros le diésemos por muerto. La esperanza es lo último que se pierde, y a ella nos aferramos todos, pero la realidad es otra. Cuando algo no está al alcance de nuestra lógica nos revelamos, queremos, exigimos, necesitamos, una explicación. Yo hablé con varios miembros de la familia desde mi regreso a España, mantengo el contacto y una buena relación, les he dado el pésame y todas las explicaciones que han necesitado, un poco de consuelo ante la pérdida de un ser tan querido. Creo que el desconocimiento de la situación y algunas informaciones incorrectas que recibieron, no ayudaron precisamente a aclararles por qué a Luís nadie fue a recatarlo. Espero que la familia ya no tenga la sensación de que le hemos abandonado, que les consuele saber que Luís se ha quedado en las montañas que amaba y que sus compañeros hicimos lo que estuvo a nuestro alcance, recoger sus cosas y enviarlas a su casa, y que si no hicimos más es porque no se pudo.

La esperanza es lo último que se pierde, y a ella nos aferramos todos, pero la realidad es otra.

En la cumbre del G2, al fondo destaca el K2En la cumbre del G2, al fondo destaca el K2

Porque bajaste buscándole
Eran los últimos días de la expedición, el 30 de julio llegué al C1, donde se encontraban los cinco compañeros de mi grupo con intención de subir al G1, del que yo acabada de bajar sin cumbre. A la mañana siguiente miraba al G2 con deseos de cima, pero también me preguntaba si el cuerpo de Luís seguiría allí arriba, aunque era muy probable que hubiese caído, yo era de los que suponía que en el momento en que cesaron sus luces el frío le había vencido, y creía que la abundante nieve caída le habría cubierto y bajo ella lo encontraría. Les dije a mis compañeros que iba a ir al G2, que si me encontraba bien intentaría cumbre, pero si no era así pero al menos encontraba el cuerpo de Luís me daría por satisfecho, yo quería encontrarlo y confiaba en poder hacerlo.

Hallar el cuerpo y fotografiarlo facilitaría los trámites de la familia, un «desaparecido» es un problema burocrático, además recuperar sus dos cámaras y por tanto las últimas fotos de Luís, sería grato para su familia. Cuando baje de la cima, que he dedicado a la “Memoria de Luís María Barbero”, hice lo que había previsto, buscar el cuerpo de mi compañero. Paulo y Daniela me habían indicado el lugar desde el que provenían las luces de Luís, era en la Travesía, hacia el último tramo, donde la ruta pasa cerca de las rocas, a unos 7.600 ó 7.700 metros. Con esta información y una vez en la zona, removí cada montón de nieve donde, por su forma, podía hallarse el cuerpo, incluso me asomé en una grieta por si se hubiera refugiado en ella… pero nada, ni rastro de Luís. Regresé al C3, donde pasé la noche, había salido de la tienda hacía 20 horas y media. Con el nuevo día tenía que apresurarme y bajar hasta el CB, ya que al día siguiente debía iniciar el trekking de regreso. Recogí mis cosas y todo lo de Luís (tienda, saco de dormir, alguna ropa y objetos personales), también toda la basura de los que pasaron por allí y 4 cargas de gas vacías. Bajé muy cargado, pero satisfecho de que, al menos, las cosas de Luís no quedasen abandonadas en la montaña.

 

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