Slope Ascenders nos invita a un viaje a medio camino entre el sueño y la realidad, siguiendo a Mya y Dorian, dos atletas que trazan su propio camino con esfuerzo, pasión y creatividad. Ellos mismos se encargan de todo: desde planificar expediciones hasta grabar y producir su contenido. Les mueve la eficiencia, la independencia y el desafío de completar proyectos enormes de principio a fin.
Esta temporada no salió según lo previsto: el calor inusual y las lesiones alteraron por completo los planes. Pero en lugar de rendirse, improvisaron. Cada día se convirtió en una oportunidad para adaptarse y seguir adelante. Y al final, todo resultó mejor de lo que habían imaginado.
La película es una reflexión sobre aprender a base de errores, aprovechar lo que tienes y mantener la resiliencia ante lo inesperado. Y, claro, sobre esas líneas imposibles de nieve polvo en las montañas de Alaska que parecen sacadas de un sueño.
“Me siento muy afortunado de poder salir a la montaña con Mya, con o sin nieve. Lo importante es tener una dirección y dejar espacio para improvisar, para aprender y probar cosas nuevas. Esta temporada nos tocó adaptarnos mucho, pues los planes cambiaban a causa del calor y la lesión de Mya. Pero, con buena actitud, hasta el trabajo más duro puede ser divertido. Prefiero eso mil veces a tener un buen momento con mala energía.”
— Dorian Densmore
“Me enteré de que necesitaba una cirugía de hombro justo antes de que empezara la temporada de esquí, y no sabía cómo iba a sobrellevarlo. Teníamos proyectos listos, ideas para filmar y, de pronto, todo se detuvo. Mientras yo me recuperaba, Dorian tuvo que buscar la manera de seguir adelante por su cuenta. Al final, y casi terminando la temporada, los amigos se sumaron y él pudo ir a Alaska a esquiar algunas de las mejores líneas de su vida! Lo que parecía una temporada perdida terminó siendo una de las más significativas para nosotros. Aprendí muchísimo de mi lesión, pues en el fondo, era justo lo que necesitaba.”
— Mya Akins








