EXPLORANDO

Sergio Fernández, forjarse por el camino

Sergio Fernández Tolosa ha recorrido los siete desiertos más emblemáticos del planeta en bicicleta, en solitario y con total autonomía. Ayer visitó la Librería Desnivel, presentó su libro y respondió a su enésima entrevista.

Autor: | No hay comentarios | Compartir:
Sergio Fernández Tolosa, los siete desiertos más grandes del planeta, en bicicleta y en solitario.- Foto: Col. Sergio FernándezSergio Fernández Tolosa, los siete desiertos más grandes del planeta, en bicicleta y en solitario.- Foto: Col. Sergio Fernández

Sergio Fernández Tolosa ha llegado a una aldea de Mauritania, en el desierto del Sahara. Cuando les explica a sus habitantes de donde viene, de España, no le comprenden. Hasta que se le ocurre decir que viene de Al Ándalus. Entonces sí, ¡Al Ándalus! exclaman.

Esta anécdota, que Sergio, que ha recorrido los siete desiertos más grandes del planeta en bicicleta, nos cuenta en la Librería Desnivel es solo una parte de los cientos de momentos inolvidables con que se ha regalado el espíritu en un viaje hacia el descubrimiento de uno mismo. Trascendió el mero reto deportivo hasta completar un luminoso viaje iniciático en unos territorios que no son sólo arenales yermos, sino bellos lugares llenos de vida. Y de magia.

Siete expediciones en los últimos 4 años, en bicicleta, en solitario y sin asistencias, a través de los siete desiertos más emblemáticos de los 5 continentes: Australia, Atacama, Mojave, Namib, Kalahari, Gobi y Sahara. Ayer, Sergio presentó su libro, 7 desiertos con un par de ruedas, charló con los asistentes a su proyección y demostró que detrás de cualquier viaje siempre hay una aventura en primera persona. Entrevistamos a este periodista-explorador (de lugares ya explorados, como reaprendizaje del mundo), especializado en reportajes gráficos sobre viajes en lugares exóticos con interés paisajístico, natural y antropológico, que en breve presentará un documental sobre su última odisea.

Exracto de la portada del libro de Sergio, 7 desiertos con un par de ruedas.<br />Imagen: Saga Editorial» src=»http://static.desnivel.com/images/2008/01/17/sftolosa_3_p.jpg» /></a><span>Exracto de la portada del libro de Sergio, 7 desiertos con un par de ruedas.<br />Imagen: Saga Editorial</span></div>
<p><b>«Un día soñé con viajar por todo el mundo cruzando en bicicleta y en  solitario los desiertos más grandes del planeta, me levanté del sillón y lo  hice…» </b><br /> Es una manera de hablar. He explicado tantas veces como surgió la idea… ya ni  siquiera lo se… de donde surge la pasión por viajar, por los desiertos, esa  curiosidad por unos lugares, en teoría, vacíos, donde uno se tiene que encontrar  a si mismo. Esa cita es una forma de resumirlo. Deje cosas en casa, pero no lo  abandone todo, seguí trabajando, aunque de otra manera.</p>
<p><b>¿Qué les dirías a los que creen que el desierto es solo arena?</b><br /> ¡En el desierto hay mucha arena!, pero una de las cosas que destaco en el libro  es lo que me ha sorprendido. Yo pensaba en el desierto como un lugar vacío, casi  sin gente, ni animales. Sin embargo, he encontrado diferentes etnias y fauna  increíble, como los elefantes del desierto de Namib. </p>	
<p>Del desierto tenemos la idea de que son dunas, mares de arena, algunos  oasis… En el Sahara solo el 15 por ciento, de nueve millones de kilómetros  cuadrados, son mares de arena. Ha sido un descubrimiento tanto a nivel  paisajístico como humano… la gente que habita en el Gobi, que sobrevive con  cuatro gotas que caen en verano, cuando el desierto se convierte en un campo de  golf… </p>
<p><b>Ahora ya tienes experiencia con elefantes…</b><br /> Antes de viajar, como en este caso al desierto de Namib, te documentas, pero no  crees que haya tantos elefantes en el desierto. Iba pedaleando por una pista,  cuando los indígenas me dijeron que me detuviese, y lo hice. Son gente amable,  en Namibia hablan muy bien inglés, y además eso me permitía descansar. Me  advirtieron de que había elefantes por allí, de que era peligroso porque llegaba  con una cría. Al poco, pasó la familia entera con un elefante recién nacido. Fue  cuando conocí a unos conservacionistas americanos y sudafricanos, que mediaban  en el conflicto con el agua de las colonias del desierto, entre los ganaderos y  los elefantes que buscan agua. Trabajé con ellos un par de semanas, tratando de  salvar a esa cría. Se mueven siempre, cada día, caminan unos 50 kilómetros. Al  final la abandonaron, es una conducta extraña, pero sacrifican a los débiles en  función de las necesidades del grupo.</p>
</p>
<div class=Sergio Fernández junto al remolque que le acompañó durante sus seis últimas travesías.- Foto: Col. Sergio Fernández TolosaSergio Fernández junto al remolque que le acompañó durante sus seis últimas travesías.- Foto: Col. Sergio Fernández Tolosa

Hospitalidad en el desierto…
En los desiertos hay muchas formas de cultura, pero la hospitalidad es una ley no escrita, una constante. En cada país, en cada etnia es diferente, unos te ofrece una sombra, o una partida de ajedrez. Los mongoles, por ejemplo, son muy extrovertidos, con mucho sentido del humor, aunque sea difícil entenderse, la gente es calida. Incluso en Mauritania, donde las gentes son muy tranquilas, silenciosas, reservadas, me encontré muy a gusto. Siempre hay agua y comida para ti, y una sonrisa. Lo interesante de los viajes no era pedalear, era la gente que me encontraba y las diferencias entre los distintos desiertos.

¿Llevaste algo a los siete desiertos, un fetiche?
En Australia no, pero después lleve siempre conmigo un amuleto. (Lo lleva colgado del cuello, me lo enseña y me explica como ha tenido que reparar la cuerda con que lo porta en incontables ocasiones)

¿Cuál era el equipo habitual?
Al principio viajaba con alforjas, pero luego me di cuenta de que era mejor el remolque, en el que podía cargar hasta veinte litros de agua, cuesta arrastrarlo, pero había etapas en las que no encontraba un pozo en tres días, y otras en las que encontraba cinco en la misma jornada.

El resto, una tienda ligera, un saco de dormir, muy necesario por el contraste térmico y gasto calórico, menos en el Sahara, donde por las noches estábamos a 35 grados. Llegaban los vientos del interior del desierto, era como un secador de pelo gigantesco. Mi cámara de fotos, de video, un fogón, algunas piezas de recambio… y cosas que he ido comprando, te salía a cuenta no llevarlo todo en el equipaje.

¿Cuántas veces pensaste en abandonar?
Ninguna, aunque en tomarme un respiro sí. Esto no era una carrera, lo que me hacia proseguir era no dejarlo para el día siguiente, aprendes a no esperar pues las condiciones pueden torcerse mucho más. Mientras puedas avanzar, avanza. No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy. Ha habido momentos duros, pero no he tenido dudas. No lo hacía por redimir mis pecados, lo hacía porque me  apetecía viajar en bicicleta por el desierto. Al principio era un reto deportivo, luego cambié mi manera de pensar, me di cuenta de como disfrutar un viaje, no compraba billete de vuelta… me iba y ya volvería. Dejaba que el camino me hiciese a mi, absorbiéndolo todo.


 

«Dejaba que el camino me hiciese a mi, absorbiéndolo todo».

Segio durante una conferencia, junto a Santi Millán.- Foto: Marta JordiSegio durante una conferencia, junto a Santi Millán.- Foto: Marta Jordi

¿Se te hizo muy dura la soledad?
He tenido la suerte de no sentirme nunca solo, quizá por mi manera de ser. La soledad, como mucho, puede ser un problema logístico para mi. Tenemos tanta sensación, hoy en día, de que estamos comunicados de todas las maneras posibles… pero puedes estar incomunicado en una ciudad, o sentirte solo entre tus amigos.

La mejor enseñanza…
¡Muchas! Una de las mas evidentes fue sobre el respeto al medio ambiente. En el desierto, la ventaja es que no hay árboles y lo ves todo, ves lo que hay. Ves una familia de mongoles, de dónde sacan los recursos, a dónde van los deshechos, ves como funcionan. Aquí por mucho reciclaje que hagamos no ves a donde va a parar los residuos. Allí eres consciente de lo que se hace con una lata de refresco. Vas viajando por la vida, aprendiendo, disfrutando.

Siguiente proyecto…
Ahora va a salir el documental, por abril, sobre este viaje. A partir de ahí me gustaría hacer un proyecto similar a este, pero en vez de en rodearme del desierto, rodearme de montañas. Descubrir la cultura, la religión, el folklore, el paisaje de los Himalayas, en bicicleta, no subir a las cumbres, sino explorar algo explorado, descubrir a nivel personal.

Gracias.

 


 
Lecturas relacionadas

Ayudarnos a difundir la cultura de la montaña

En Desnivel.com te ofrecemos gratuitamente la mejor información del mundo de la montaña. Puedes ayudarnos a difundir la cultura de la montaña comprando tus libros y guías en Libreriadesnivel.com y en nuestra Librería en el centro de Madrid, o bien suscribiéndote a nuestras revistas.

¡Suscríbete gratis al boletín Desnivel al día!

Estamos más ocupados que nunca y hay demasiada información, lo sabemos. Déjanos ayudarte. Te enviaremos todas las mañanas un e-mail con las historias y artículos más interesantes de montaña, escalada y cultura montañera.


 

 

 

 

Últimas noticias