EXPLORANDO

Expedición Cho Oyu Trilogy 2009

Esta expedición en la que participan cuatro alpinistas patrocinados por The North Face ya está en pleno proceso de aclimatación. Tres de sus componentes nos envian textos con sus primeras sensaciones…

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Dejamos Katmandú, nos adentramos en el Valle del Khumbu

Foto: The North faceFoto: The North face

El tráfico, la contaminación y el caos de Katmandú desaparecen; a nuestro alrededor sólo hay montañas, ríos y bosques: por fin estamos en el Valle del Khumbu, el valle del pueblo sherpa.

La rutina cotidiana de los Sherpas comienza de buena mañana. Todos los días, al amanecer, los porteadores abandonan el poblado cargados con hasta 90 kg sobre los hombros mientras ascienden por los empinados senderos. Cuando miro a mi alrededor veo a este orgulloso pueblo que vive como los europeos lo hacían en el siglo XIX. El agua potable o la energía eléctrica son un lujo que la mayor parte de ellos no puede permitirse. Para un occidental puede parecer algo increíble, pero para este pueblo no es más que su vida diaria.

Hervé Barmasse. Foto: The North faceHervé Barmasse. Foto: The North face

Para los miembros de la expedición este es el comienzo del período de aclimatación. Durante los próximos quince días haremos senderismo por el valle y realizaremos algunos ascensos para que nuestros cuerpos se acostumbren a la elevada altitud. Se trata de un paso muy importante en la preparación del ascenso al Cho Oyu. Sin una correcta aclimatación, nadie sería capaz de escalar una cumbre en el Himalaya.

Hervé Barmasse

Alpinista[s]

Foto: The North FaceFoto: The North Face

Ser alpinista es una ocupación singular. Nosotros los alpinistas no somos verdaderos atletas, porque si queremos tener éxito en nuestras expediciones y estar preparados para escalar una cumbre de 8.000 metros no basta con ser atletas. Tenemos que ser algo más.

Como atletas, pasamos meses entrenando e intentando aclimatarnos antes de venir aquí; pasamos horas y horas corriendo cuesta arriba (o montando en bicicleta, como me gusta a mí) y escalando. Intentamos llevar una vida saludable durante todo el año, dormir todo lo que podemos y respirar aire puro.

Los cuatro alpinistas de la expedición Cho Oyu Trilogy 2009Los cuatro alpinistas de la expedición Cho Oyu Trilogy 2009

Entonces, llega la última semana en casa antes de partir. En estos últimos días antes del inicio de una expedición lo normal es que me vuelva loco. Casi me olvido de que soy un atleta. Al mismo tiempo, tengo que ser ingeniero, cocinero, conductor de camiones, mecánico, farmacéutico, fisiólogo, sherpa, oficial de aduanas, ingeniero electrónico, cámara, escritor, periodista e incluso marido y padre de tres criaturas. Los últimos días antes de venir hay tantas cosas que hacer que a veces me olvido de la verdadera razón por la que me esfuerzo tanto. ¿Por qué preparo equipajes sin parar, voy cargado de un sitio a otro y conduzco a todas partes en lugar de entrenar a mi hora?

Cuando aterrizo en Katmandú, que es una de las ciudades más caóticas y contaminadas del mundo, dedico mi tiempo libre a pasear por Thamel como un zombi, esperando el momento de salir hacia las montañas y pasar a la acción.

Por fin hoy he escapado de la ciudad y ahora estamos en las montañas. Hoy he andado de Lukla a Phakding. Por fin estamos en el Himalaya. Hoy he olido la niebla de monzón en Lukla, he escuchado el sonido del Dudh Koshi, he visto el verde de los bosques y he disfrutado del paseo charlando, riendo y volviendo a reír con Simone. Ahora recuerdo por qué estoy aquí: porque cuando estoy en las montañas con mis amigos soy feliz.

Emilio Previtali

“La naturaleza no espera, pero todo se consigue”
Lao Tzu

Foto: The North FaceFoto: The North Face

Nos tomamos nuestro tiempo con esta caminata suave en el Khumbu – es una aclimatación tanto para la mente como del cuerpo. Poco a poco, hemos pasado por el Namche Bazaar hasta llegar a las altas montañas y esta noche dormimos en Dingboche, que se encuentra casi a la altura de II Cervino (el Matterhorn). Es increíble pensar que este valle abierto es la altura de esa cumbre extraordinaria. Estos días lentos permiten a la mente y el cuerpo que se ajuste – y empezamos a encontrar nuestro lugar – dentro y fuera.

Foto: The North FaceFoto: The North Face

El monzón ha disminuido – por la mañana nos encontramos con un hermoso cielo – podemos ver el saludo del sol da la montaña (John Muir) -, pero a última hora de la mañana las nubes ya están tomando forma. Los senderos están más vacíos que cuando yo estaba aquí antes, este es nuestro pequeño lujo. Y los días están llenos de regalos – una flor, una piedra en un amanecer, una estufa calentita, vislumbrar el horizonte de una montaña a través de las nubes, la luz de la mañana en el Ama Dablam, Everest, Nuptse, el Lhotse …. Pero es un gran recuerdo el disfrutar de las cosas pequeñas y que estas se conviertan en las importantes.

Más allá de estos días, en el Khumbu, el Tíbet y el Cho Oyu son todavía un sueño – un sueño a lo desconocido – pero por ahora estamos felices de poder vivir sólo en el aquí y el ahora.

Elizabeth Hawker

 

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