HIMALAYA NEPALÍ

Agridulce balance posmonzónico

La accidentada temporada otoñal ha sumado a las cimas en Dhaulagiri, Manaslu, Shisha y Cho Oyu, trágicas pérdidas para nuestro himalayismo.

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Makalu (8.463 m)Makalu (8.463 m)

Algunas de las expediciones que ha visitado este otoño los ochomilesnepalíes apuran sus últimos días de permiso, mientras que el resto haregresado ya o se encuentra recogiendo los campamentos bases. Es hora de hacerbalance de una temporada especialmente amarga para el himalayismo nacional.

A la destacada ascensión en solitario de la suroeste del ShishaPangma por el americano Chris Warner, o la culminación de los catorceochomiles por el coreano Um Hong-Gil en esta misma montaña, se han sumado elfracaso de interesantes proyectos como la travesía EverestLhotsepor la vertiente Kangshung de una expedición húngara, así como el triste yelevado número de fallecimientos, que desgraciadamente han afectadoespecialmente a nuestro alpinismo.

Últimos intentos en el Makalu
Iniciamos este repaso por el ‘Makalufeng’, el único ochomil nepalí quetodavía asedia una expedición suiza liderada por Norbert Joss, quien junto aDiego Stefani realizaron un intento de cumbre la semana pasada. Cuando habíanalcanzado los 7.500 m, Joss comenzó a sentirse mal y ambos decidieron darse lavuelta, y regresar al campo base. En su último comunicado, los componentes dela expedición, mostraban su intención de realizar un nuevo y definitivo ataquea cumbre, del que todavía se espera confirmación. Los suizos llegaron a lospies del Makaluel pasado 10 de octubre, y exprimen ya sus últimas oportunidades de coronar,que dependerán como siempre de la caprichosa meteo del Himalaya.

El Cho Oyu fue el primero

Cho Oyu, la Cho Oyu, la ‘Diosa Turquesa’

El ChoOyu, cuya vía normal es una de las más visitadas del Himalaya Nepalí,abrió este otoño la temporada posmonzónica en cuanto a cumbres. Con lapresencia del navarro Iñaki Ochoa de Olza, que participó activamente comoguía de una expedición comercial abriendo huella en los tramos máscomprometidos de la ascensión, el fin de semana del 21, 22 y 23 de septiembreun considerable número de personas coronaba los 8.201 metros de la ‘DiosaTurquesa’.

Entre ellas, se encontraba la alpinista nipona Eiko Hibi, de 59 años, quesegún la Asociación Himalayista de Japón se convirtió en la mujer de mayoredad en ascender el Cho Oyu. Hibi, que formaba parte de la expedición comercialHimalayan Experience guiada por Russel Brice, superaba así la marca establecidaanteriormente por Junko Tabei (primera femenina al Everest en 1975), que locoronó con 56 años y 363 días.

Los catorce de Mr. Um

El alpinista coreano Um Hong-Gil - Foto: Aitor BárezEl alpinista coreano Um Hong-Gil – Foto: Aitor Bárez

Tras el Cho Oyu, le tocó el turno al Shisha Pangma, que durante estepostmonzón acogió algunas de las expediciones más destacadas. En primerlugar, porque el pasado 21 de septiembre, el polémico alpinista coreano Um Hong-Gilse convertía por fin en el noveno catorceochomilista del planeta, tras coronarel ‘Trono de los Dioses’ en su tercera visita a la montaña. Algo que él mismoexigió el pasado año tras ascender el K2,pero que algunos (ElizabethHawley entre ellos) le negaban, debido a sus dudosas ascensiones al Lhotseen 1995 y Shisha Pangma en 1993.

Este año, el coreano ha visitado de nuevo ambos ochomiles, y tras coronar elprimero de ellos la pasada primavera, Um Hong-Gil cerraba definitivamente suandadura por los techos mundiales en la cima del Shisha. Sólo dos mesesdespués de que su compatriota Park Young-Seok hiciera lo mismo en la propiacima del Chogori.

Chris Warner solo en la suroeste

También en el Shisha, el guía americano Chiris Warner aprovechó al máximosu escueto permiso de un mes para ascender su comprometida vertiente suroeste,realizando, según él mismo afirma, la primera americana en solitario a unochomil. Para ello escogió la ruta británica (Baxter-Jones, McIntyre y DougScott 1982), y una táctica poco usual: una ascensión sin descanso que lesupuso 34 horas de esfuerzo continuado. De hecho, Warner ni siquiera llevabamaterial para un vivac de urgencia.

El 23 de septiembre a las cuatro de la tarde abandonaba el campamento base,iniciando la ascensión cuando comenzaba anochecer. Luchando contra lasinclemencias del tiempo y sobre todo contra el agotamiento y la desesperación,Warner consiguió superar el Corredor británico, alcanzando la arista cimera alas 7:30 de la mañana.

Hora y media después estaba en la cumbre. Tras una hora de disfrute, inicióun complicado descenso, sobre todo por una visibilidad nula que le obligó abuscar las cuerdas fijas instaladas en el C3 de una expedición coreana. Una vezen los rápeles, el americano completaba el descenso y 40 minutos después sedesplomaba exhausto en su tienda. En total, 34 horas de esfuerzo continuado conla que Warner habría rebajado el horario de los hermanos Iñurrateguiy Josu Bereciartua, que en 1996 ascendieron la ruta británica realizando unúnico vivac en la arista.

Las Dones también coronaron
En la misma montaña pero algunos días después, la expedición catalana’Dones al Shisha 2001′, integrada exclusivamente por mujeres, también hizocumbre, pero en la punta central del macizo (8.008 m) y por una ruta y vertientediferentes. El 29 de septiembre, dos de sus componentes, Maite Hernández (29años, Gasherbrum2 en 1997) y Nuria Balagué (32 años) culminaban su intento a la rutanormal china de la cara noroeste y arista norte, después de 20 días de trabajoen montaña, durante los que instalaron tres campamentos intermedios (5.500,6.500 y 7.300).

Everest trágico

El posmonzón en el Everest fue, desde el inicio, atípico. No porque unequipo húngaro se adentrara en su poco visitada vertiente Kangshung (junto a lasuroeste la más técnica y comprometida) para tratar de completar la travesíaEverest-Lhotse, sino porque ninguna expedición intentó este otoño la rutanormal de la cara sur.

Algo que no sucedía desde hace 28 años. Esta inusual soledad en la míticaCascada de hielo del Khumbu hizo que las pocas expediciones que visitaron elChomolungma este otoño se agolparan en su vertiente norte, amén del grupohúngaro que lo intentó desde el Glaciar Kangshung. Para todos, el Techo delMundo se mostró igual de inaccesible, ya que una climatología escasamentecooperante cerró cualquier posibilidad de lanzarse a por la cima.

En la norte la expedición norteamericana liderada por Ed Hommer tiraba latoalla el 8 de octubre tras haber alcanzado los 8.600 metros, mientras que otraexpedición húngara -que había alcanzado el campo base chino días más tarde-alargaba su estancia hasta finales de mes, aunque con un final trágico.

El 17 de octubre, uno de sus componentes, Gárdos Sándor -escalador ymédico de la expedición- fallecía al precipitarse al vacío mientrasdescendía junto a varios de sus compañeros desde los 7.800 metros -ubicaciónde uno de los campos de altura-, posiblemente debido al viento huracanado queacompañó a la retirada y que había comenzado a desgarrar las tiendas delcampamento. Al día siguiente dos miembros de la expedición iniciaban labúsqueda de Sándor, encontrando restos de su equipo. 24 horas despuéshallaban finalmente el cuerpo de su compañero, 1.000 metros por debajo dellugar de la caída, en pleno glaciar.

Fracaso en el Kangshung

También procedente de Hungría, el grupo liderado por David Klein seretiraba el pasado 25 de octubre sin el primero de sus objetivos, la cima delEverest por su complicada cara este (primera por Bulher, Momb y Reichhardt en1981), cuyas ascensiones hasta ahora se cuentan con los dedos de la mano, ysólo tiene dos rutas en su vertical fisonomía: la original de 1981 y laculminada por el británico StephenVenables en 1988, que además supuso la segunda absoluta de estacomprometida y generalmente solitaria vertiente del Chomolungma.

Después de muchos días en la pared y un avance muy lento debido al elevadoriego de avalanchas, a pocos días de que expirara su permiso los húngaros’sólo’ habían conseguido instalar el campo base avanzado, un ‘campo-nido’ a6.000 m, y el primero de los campos de altura previstos (6.400 m). Un retrasoque sólo dejaba opción a un intento desesperado -y poco realista- de cimadesde el C1, en cuanto el tiempo diera una mínima opción. La ansiada bonanzaclimatológica no llegó y el pasado jueves los diferentes equipos en los que sehabían dividido los expedicionarios iniciaban el definitivo regreso al campobase.

Atasco en el Manaslu

El Manaslu ha sido el destino más numeroso del posmonzón -22 expedicionesen su campamento base- y uno de los ochomiles más ‘movidos’. A las cimaslogradas el 9 y 17 de octubre por dos equipos japoneses a través de lavertiente noroeste (ruta normal), se unieron un complicado rescate enhelicóptero de dos componentes de una expedición japonesa -uno de ellos KondoKazuyosi, de 60 año y líder del equipo- y el triste fallecimiento de un tercermiembro de dicho grupo, Kuribara Isao, de 42 años.

Al parecer, una tormenta los envolvió durante su intento cimero del 13 deoctubre, obligándoles a retroceder por la vía normal de la cara noroeste entorno a los 7.500 metros. Durante el descenso Isao no pudo superar gravessíntomas de hipotermia, falleciendo de frío y agotamiento. Sus doscompañeros, con fuertes congelaciones no pudieron completar el descenso, yfueron rescatados por un helicóptero cuatro días después (martes 17) ytrasladados a un hospital en Katmandú. Cómo y dónde se refugiaron ese tiemposigue siendo un misterio.

Otoño negro para nuestro alpinismo

Aunque antes rescatábamos la cima catalana femenina en el Shisha, lo ciertoes que el recuerdo de este posmonzón será muy amargo para el himalayismonacional. En apenas una semana, seis alpinistas perdían la vida en dos de losgigantes nepalíes. En el Dhaulagiri-donde cinco italianos hicieron cumbre, Abele Blanc (13 ochomiles) y Silvio Mondinelli entre ellos-, el aragonés PepeGarcés perdía la vida descendiendo por la ruta normal, cuando ya habíadesistido de su segundo intento de cumbre y afrontaba la parte más delicada dela ruta normal (un travesía pendiente con nieve muy fría y sin soldar) caminodel campo 3. Un fatídico resbalón le precipitó ladera abajó y desaparecíaen un abismal precipicio. Otra trágica pérdida para el alpinismo aragonés,que hace poco más de un año también perdía a PepeChaverri en la cara norte de las GrandesJorasses. La ‘Montaña Blanca’ tampoco fue benevolente con un grupo japonés, que ha perdido a tres de sus integrantes: Ryushi Hoshino, Yukihiko Shinagawa, y Masashi Fukumoto

Apenas siete días después, el Pumori, sietemil próximo al Everest,protagonizaba la mayor tragedia del montañismo vasco en el Himalaya. Cincojóvenes alpinistas (tres navarros y dos guipuzcoanos) eran sepultados por unaavalancha en la vertiente sureste del ‘Hijo mayor del Everest’, caratradicionalmente expuesta a los aludes. Nada se pudo hacer, y ni siquiera unaposterior cordada formada por Silvio Mondinelli -profesional italiano en laboresde rescate con cuatro ochomiles en 2001, Everest, Gasherbrum1 y 2, Dhaulagiri-, Edurne Pasaban y Mario Merelli (compañeros de PepeGarcés y CarlosSoria en el Dhaula) conseguían acceder días después a la zona de laavalancha (entre 6.300 y 6.500 m) para intentar recuperar los cuerpos de loscinco jóvenes (Aritz Artieda, de 23 años, Javi Arkauz, de 22, César Nieto, de 23, Beñat Arrue, de 22 e Iñaki Aiertza de 27).

Un desgraciado e inesperado final de año que pudo agravarse con el accidenteque sufría un equipo asturiano formada por Eloy Cobo, Jesús Cubillas y LuisRubio en el Baruntse (7.129 m). Al parecer, una potente avalancha arrastró a lacordada, siendo Eloy el peor parado, con rotura de pelvis, tibia y peroné quelo tuvo 19 días en un hospital de Katmandú, antes de iniciar el pasado fin desemana el regreso a nuestro país, que le llevó ayer mismo al SanatorioCovadonga en Gijón (Asturias). Una repatriación que precisó de laintervención del gobierno regional, que se puso al frente de las gestiones paraagilizar el regreso de los tres alpinistas.

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