Mitos y realidades

Aludes: el peligro siempre presente

Los aludes causan todos los años numerosas víctimas mortales. Esta temporada, en concreto, ya son once personas las que han fallecido en Pirineos en lo que va de temporada, a los que hay que unir los últimos tres españoles muertos en Alpes. Para desmontar algunos de estos tópicos preguntamos a Jorge García Dihinx, experto esquiador y autor de unas populares guías de esquí del Pirineo.

Aludes: Mitos y realidades
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Los aludes de primavera son menos peligrosos que los de nieve en polvo o de placa… Pues esto más que un mito es una verdad.

El 93 por ciento de las víctimas de un alud, lo es por un alud de placa que ha desencadenado el propio esquiador o uno de sus compañeros. Los aludes de nieve primavera son muy densos y con muy alta capacidad destructiva, pero ocurren en un momento del día concreto, en el que es difícil que coincidan con un esquiador «que pasaba por allí». Al igual que si queremos cruzar una carretera en la que sólo pasa un camión al día, será muy difícil que crucemos justo en el momento en el que pasa el camión. Por eso raramente causan víctimas.

Sólo hay dos posibilidades que hacen que los aludes de primavera sean más peligrosos:

  • Que te quedes quieto en la carretera esperando a que llegue el camión: como un refugio (Respomuso, Góriz, etc).
  • Que vayas por la carretera, recorriéndola por el centro en su eje, hasta encontrarte con el camión: hacer un corredor en un día de calor o de lluvias o el primer día tras una nevada. Día en el que todo irá purgando por el corredor. Subiendo por él, estarás expuesto todo el tiempo.

Sólo los esquiadores pueden desencadenar una avalancha

Cualquier sobrecarga puede desencadenar un alud de placa, ya sea un esquiador, un sarrio, una moto de nieve o un montañero que sube a pie. Pero habitualmente, en el Pirineo y en las montañas de la península Ibérica, son los esquiadores los principales desencadenadores de aludes de placa. Esto ocurre en cuanto se conjuntan cuatro requisitos:

  • Una capa de nieve cohesionada, generalmente formada tras nevadas con viento o tras días de viento que transportan nieve fresca a las laderas a sotavento.
  • Una capa frágil debajo de la capa de nieve cohesionada sobre la que estamos esquiando. Este dato sólo lo puedes saber tras leer los partes de nieve y aludes de los nivólogos, que previamente han estudiado una columna de nieve aislándola con sierras y una pala, comprobando su estabilidad y la configuración de los cristales de nieve de cada capa interior.
  • Una inclinación de 30º o más, especialmente si nos metemos en el rango crítico de inclinación, entre 35 y 40º.
  • Y, por supuesto, una sobrecarga. Será débil si es un esquiador solo, cuando el grupo guarda la distancia de seguridad entre esquiadores, subiendo o bajando. Pero podemos crear una sobrecarga fuerte si subimos todos juntos sobre la ladera, sin guardar una mínima distancia de seguridad de 20 metros entre esquiadores. La sobrecarga será mucho mayor si ese agrupamiento lo hacemos en la bajada, pues al esquiar y saltar se generan sobrecargas mucho mayores que al progresar hacia arriba foqueando.

En montañas de poca altura como Gredos o Guadarrama no hay peligro

El riesgo cero no existe en montaña y podemos desencadenar aludes en cualquier cota. Aun así, es verdad que cuanto más baja sea la cota, menor será el peligro por aludes. Porque en cotas bajas los vientos son de menor intensidad y recordemos que el viento es que principal generador de placas. Y también, en cotas altas, las temperaturas son más frías (peor transformación de los cristales de nieve) y las nevadas son mayores. En general, a mayor altura, mayor peligro, pero nunca desaparecerá el peligro por ir a cotas inferiores.

Los boletines de riesgo de aludes son exagerados

Hubo un tiempo en el que los boletines oficiales, tiraban «al alza», para cubrirse en salud, de manera que veías toda una temporada con Peligro nivel 3 y muchos día de nivel 4, sin serlo realmente. Cada día se elaboran mejor los boletines y hay más nivólogos haciendo cortes de nieve sobre el terreno y con buenos conocimientos de nivología y meteorología, de manera que cada año son más rigurosos y emiten un nivel de peligro acorde con el real.

Hay que decir que los boletines son regionales y no locales, de manera que en valles concretos el peligro puede ser a veces mayor o menor que el riesgo global regional. De manera que si tenemos valles con peligro nivel 2 y otros con nivel 3, el boletín siempre anunciará el peligro mayor de los dos, siendo luego el montañero el que debe decidir en qué valles locales se aplica el peligro de nivel máximo expresado en el boletín.

El ARVA no sirve para nada

Lo importante no es llevar el ARVA, sino no tener que utilizarlo. Gran parte de las víctimas de aludes quedan parcialmente en la superficie y no necesitan ARVA para su liberación. Otra parte queda sepultada con grandes traumatismos, incompatibles con la vida. Pero hay un tercio de víctimas que quedan enterradas a uno o dos metros, sin politrauma, que morirán sin no son localizadas antes de los primeros 15 a 20 minutos por sus compañeros. Y éstos, además de llevar ARVA (DVA), deberán saber utilizarlo, haber practicado, haber asistido a cursos y saber hacer una búsqueda eficaz.

Además deberán llevar una sonda para afinar el lugar de paleo y una buena pala, para realizar un paleo estratégico, que puede durar de ocho a diez minutos según la profundidad. No se puede salir al monte invernal sin DVA, pala y sonda. Y luego, una vez en el monte, deberemos comportarnos como si no lleváramos nada, trazando con seguridad y buscando las zonas de bajo riesgo

Es casi imposible deducir dónde puede desencadenarse un alud

No es fácil saber dónde se va a producir un alud, pero sí que podemos intuir las zonas de riesgo, según el boletín nivológico, según veamos hacia dónde sopló el viento (mirando las cornisas, la nieve venteada, etc), según la inclinación de la pendiente, etc. Luego hay que saber que, en zonas donde podamos desencadenar una placa, en nueve de cada diez ocasiones, ésta no se desencadenará. Pero eso no quiere decir que lo hemos hecho bien. Nos vamos a casa con la lección más aprendida. Nos ha salido bien, pero lo hemos hecho mal. Es como tener una pistola con diez cámaras y sólo una bala cargada. La mayoría de las veces no se disparará, pero al final sí que lo hará. De manera que conviene ir leyendo la nieve y evitando esas zonas proclives a un alud de placa, para no jugar con la suerte. Algún día nos puede salir mal.

Los aludes sólo se producen en laderas muy pendientes

Por debajo de 25-30º es difícil que desencadenemos un alud, por falta de pendiente o inclinación. Pero por encima de 45-50º, la pendiente es tan alta, que la nieve va purgando conforme nieva y no llega a acumularse en forma de placa cohesiva.

Es en el rango de 30 a 45º donde el riesgo es máximo y especialmente en el rango de la fiebre de las personas, de 38 a 40º (no de fiebre o temperatura, sino de inclinación). En esa inclinación, la nieve se mantiene en un crítico equilibrio. Un equilibrio que podemos romper sólo con que pase un esquiador por encima

Por donde ha caído un alud ya no hay riesgo inmediato de que caiga otro

Las huellas previas no aseguran que una pala sea segura de aludes. A veces una pala necesita no una sino tres o cuatro sobrecargas distintas para ir rompiendo sus anclajes y , finalmente, con la cuarta o quinta sobrecarga, venirse por fin abajo. Por ello, aunque veamos una pala que ya ha sido esquiada, sin caer nada, esto no nos garantiza que sea una pala segura.

Otro asunto es esquiar por el lecho de nieve que ha dejado una avalancha. Con excepciones, suele ser una superficie segura. Si estamos en terreno de aludes y un compañero ha desencadenado un alud de placa, si queremos bajar por la misma ladera (que tendrá un peligro similar a la de la placa) lo más prudente será bajar precisamente por el lecho por donde la placa ha bajado, esquiando sobre la superficie que ha quedado al descubierto, que era la superficie sobre la que se ha deslizado la placa superior.

Comentarios
15 comentarios
  1. Agradecería que Desnivel facilitase siempre que fuese posible la información técnica sobre accidentes que hayan ocurrido, en cualquier modalidad de alpinismo o escalada. No pretendo que esto se convierta en una página de sucesos, es para aprender y evitar más accidentes. Gracias.

  2. Gracias a desnivel por este artículo necesario y también gracias por los sabios comentarios.

  3. Neófito, haciendo alpinismo, cuanto más madruguemos para hacer la actividad, mejor. A veces, dependiendo de esta, incluso es recomendable empezar la actividad en horas nocturnas. Eso no quiere decir que los aludes no madruguen. Los aludes madrugan y trasnochan. Depende de que aludes, su horario de trabajo va muy relacionado con la insolación que reciben (que dependerá de su orientación y encajonamiento) y con la temperatura ambiente. Por encima de 50 no suelen formarse placas. Que no quiere decir que sea imposible que se formen… Pero claro, por encima de 50 el peligro mayor tal vez sea caer de cabeza por la pendiente y no romper una placa. No hay reglas tan simples como «a esta hora, por esta inclinación, con esta temperatura no puede haber un alud». El riesgo cero es una utopía y valorar la peligrosidad de pendientes nevadas demanda mucho conocimiento y experiencia.Y aún así, caen los más expertos y mejores…. En la montaña no hay atajos fáciles, Neófito. Lo siento. Fórmate lo mejor posible, aprende de los demás y… ¡Buena suerte!

  4. @Neofito: Como bien se indica en el artículo por encima de 45-50º, la pendiente es tan alta, que la nieve va purgando conforme nieva y no llega a acumularse en forma de placa cohesiva. Existe la posibilidad que en lugares concretos, se formen placas friables o duras, pero generalmente los peligros que suelen entrañar los corredores suelen darse en laderas inferiores a 50º, por problemas derivados de caída de importantes cornisas con capacidad de matar a una persona, o en zonas de salida, que en ocasiones pueden situarse a sotavento y pueden formase placas de viento que los alpinistas o la rotura de cornisas desencadenan al sobrecargar. Un buen ejemplo que ha dado muchos sustos y accidentes mortales sería el Canal Ordiguer, en la Sierra del Cadí (Catalunya). En algunas ocasiones las víctimas no quedan enterradas y fallecen tras caer cientos de metros y sufrir politraumatismos incompatibles con la vida.

  5. Neófito: A los corredores los fines de semana es mejor entrarles tarde, sobre la cuatro o cinco de la mañana, cuando ya van pasados de copas. así tendrás más éxito a la hora de romper el hielo. Si les entras temprano en días de diario, van corriendo a lo suyo y no te harán ni caso

  6. Alguien que me resuelva una duda , por favor. Entonces se supone que los corredores por encima de 50° están bien si se le entra temprano ? No son susceptibles de tener placas de viento?

  7. Siento decir que la sobre info y continuas salidas de esquiadas publicadas por la meteo, llevan a cantidad de gente a repetirlas y copiar,aunque las condiciones no sean buenas. Cada vez hay mas sustos. Antes en pleno invierno nadie se aventuraba por esas pendientes nevadas,era mas cosa de primavera y en nieves asentadas. Creo q pasan pocas cosas ,por la gente q se mueve.

  8. Lo único que garantiza 100% que no te pille una avalancha es quedarte en casa. A no ser que tu casa se encuentre en un cono de deyección, entonces igual si Mahoma no va a la avalancha, la avalancha viene a casa tomar el té.

  9. Y si me apuras, también el ABS, que para lo de los golpes es adecuado… pero cuestan una pasta y no está al alcance de cualquiera, al menos de momento.

  10. Y no se comenta nada del Avalung? Me parece un objeto tan importante como el ARVA. Tengo entendido que si te da tiempo a utilizarlo ( hay que estar consciente, claro) te proporciona 15m de oxigeno. No?


 

 

 

 

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