EXPLORANDO

Los cambios de la fotografía digital

Carlos Hernández Calvo se posiciona en contra de las opiniones de Ángel Pablo Corral y defiende la llegada «positiva» del formato digital a la fotografía.

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Acabo de leer un artículo publicado por el fotógrafo Ángel Pablo Corral en la página web de Desnivel titulado «El «engaño» de la fotografía tecnología digital» que me ha parecido un tanto exagerado con opiniones que últimamente estoy escuchando bastante (Koldo Chamorro hizo aproximaciones parecidas, aunque más fundamentadas, en el VII PHOTO de Vitoria-Gasteiz).

A modo de resumen, el artículo viene a hacer una apología de la fotografía en soportes químicos donde considera como «grandes fotógrafos» a aquellos que siguen basándose en la fotografía de «película» y como mero «operario manipulador de dispositivos tecnológicos» al fotógrafo digital. Considera también como propios de un fotógrafo que dispare en película cualidades como «enfoque, exposición, decisión sobre el instante de la toma y estrategia o procedimiento para decidir y actuar a priori». Asimismo cree que solamente en la fotografía química el fotógrafo es quien «dirige el proceso que lleva a la imagen final» al contrario de en la digital donde solo es un «eslabón de la cadena». También habla del «cuarto oscuro de las trampas» refiriéndose a los programas de postproducción donde todo es posible.

Según mi modo de ver, uno de los mayores cambios que ha provocado la fotografía digital ha sido su difusión entre toda la población. El resultado directo de esto ha sido que de repente, muchos fotógrafos que tenían su trabajo asegurado porque, a parte de tener más o menos conocimientos y cualidades de su oficio, disponían de cámaras que no eran accesibles al resto de ciudadanos, han visto como personas aficionadas con una simple cámara y con ganas, hacían fotografías más que aceptables y, en muchos casos mejores que las de fotógrafos profesionales. La adquisición masiva de cámaras digitales por parte de la población ha hecho que mucha gente se interese por la fotografía e intente superarse dando lugar a un gran volumen de fotografía amateur con un nivel de calidad elevado (basta con pasearse por Flickr o cualquier sitio parecido para ver que hay imágenes, hechas por fotógrafos no profesionales, dignas de ocupar las primeras páginas de muchas revistas). Esto ha hecho ponerse las pilas a muchos fotógrafos que estaban perfectamente acomodados para intentar recuperar su parcela del sector que estaban perdiendo por el nivel impuesto por la nueva fotografía amateur.

Evidentemente, esta incursión de la fotografía digital en el lugar de trabajo del fotógrafo profesional «de toda la vida» ha creado un sentimiento desproporcionado de rechazo hacía todo lo relativo al mundo digital. Con esto no quiero decir que todos los fotógrafos anteriores a la incursión del mundo digital fuesen poco profesionales, ni mucho menos, pero si que es cierto que se ha creado una presión por el empuje de una fotografía amateur de mejor calidad (simplemente mejor calidad porque ahora es más fácil hacer más fotos, ver tus errores y corregirlos que antes con la película, que tenías que hacer un desembolso económico elevado). Esta inseguridad laboral que genera todo esto creo que es la fuente de donde nacen todos los sentimientos negativos hacía el cambio digital y es lo que hace que muchos miren con prejuicio todo lo relacionado con las nuevas tecnologías fotográficas. 

Estoy totalmente de acuerdo en que es mucho más fácil ahora disparar sin consciencia ni control alguno, hacer mil fotos de cualquier tema sin pensarlo ni plantearlo previamente pero, que eso sea posible no quiere decir que sea la norma del fotógrafo digital. Lo único que ha hecho la tecnología es proporcionar a los fotógrafos una herramienta que nos permite un grado de control mayor que la anterior herramienta en nuestro trabajo. Ahora bien, el uso que nosotros le demos a ella, el grado de implicación y la forma de desarrollar nuestro trabajo son características propias de cada profesional y, evidentemente, habrá quien aproveche la nueva herramienta para mejorar su trabajo y quien se «ciegue» con sus prestaciones olvidando lo realmente importante. Es como si creyéramos que el albañil, ante la aparición del taladro, se iba a poner como loco a agujerearnos la casa apasionado por la mayor rapidez del taladro frente al martillo. Es algo totalmente absurdo. 


 

En cuanto a la «forma de mirar» si que podemos sacar a relucir nuestro lado más romántico y considerar que se tienen sensaciones diferentes con una cámara de película que con una digital. Ahora bien, estas sensaciones creo que son más propias de una generación que del formato en sí. Mi actividad profesional empezó justamente con el inicio de la era digital y la he desarrollado exclusivamente en digital y, nunca he sentido melancolía por todas aquellas horas que me tiraba en mi habitación revelando imágenes en blanco y negro. Para mi el ordenador me dio la opción de revelar digitalmente en 1 hora lo que tardaba un día entero en revelar mediante químicos. Si no nos dejamos guiar por el sentimiento negativo que produce el digital, este incremento de velocidad en el trabajo hace que en lugar de estarme 1 hora creando máscaras de papel para hacer reservas en la ampliadora y, esperando otras tantas horas para ver si los resultados que conseguía eran exactamente los que a mi me gustaban, ahora disponga de unas cuantas horas más para examinar mi obra, juzgar mis errores, compararla con mis autores de referencia, plantearme más a fondo los trabajos a realizar y, en definitiva, tener más tiempo de reflexión sobre mi trabajo. Creo que esto es una diferencia cualitativamente mejor gracias a una mejora producida directamente por la tecnología digital y, me parece justificación más que suficiente para empezar a mirar positivamente los cambios que venimos experimentando en la fotografía desde hace ya tiempo. 

En cuanto al tema de no llamar fotografía a la fotografía digital me parece que tendríamos que especificar un poco. Creo que hay que diferenciar entre la fotografía digital, más propia del reportaje, donde solo se manipula el tono y contraste de la escena de la fotografía digital, propiamente transformadora de la realidad, donde puedes crear mundos oníricos o alterar la realidad sin que se note. En cuanto a la primera, parece que lo de mejorar el contraste general y local de la imagen sea algo nuevo cuando hace ya muchos años, el padre del laboratorio en blanco y negro, Ansel Adams, que fundó la base para trabajar en el laboratorio hacía unas correciones de sus fotografías muy elaboradas , que si se hacen ahora usando programas informáticos son calificadas como pseudofotografías por muchos fotógrafos. En cuanto a la alteración de la realidad… también es algo que se ha hecho toda la vida con la fotografía en formato químico. Así nos encontramos con grandes fotógrafos como Ouka Leele (Premio nacional de fotografía), Jan Saudek, Joan Fontcuberta, y un larguísimo etcétera de fotógrafos que han manipulado la realidad representada en sus fotografías y son considerados sin lugar a dudas como fotografos. En estos casos de manipulaciones, la tecnología digital no ha inventado nada, simplemente ha hecho que todo lo que se hacía en fotografía antes ahora se pueda hacer con un grado mayor de control. 

Por todas estas razones me parecen totalmente fuera de lugar y sensacionalistas, las críticas superficiales hechas a la fotografía digital que últimamente tanto estoy escuchando.

Carlos Hernández Calvo

 


 
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