La comunidad internacional de la escalada sigue con preocupación la evolución del gran incendio declarado este fin de semana en el bosque de Fontainebleau, el mayor registrado en la zona en décadas. Las llamas han calcinado ya alrededor de 800 hectáreas de masa forestal y permanecen fuera de control, obligando al despliegue de centenares de bomberos y medios aéreos en un espacio natural considerado la cuna del búlder. Las autoridades francesas investigan si el origen del fuego pudo ser intencionado, después de detectarse varios focos de ignición en las inmediaciones de la autopista A6.
Aunque hasta el momento no se ha informado de daños directos sobre los bloques de arenisca, el incendio sí está afectando a varias zonas forestales utilizadas habitualmente por los escaladores y ha provocado el cierre preventivo de diferentes sectores. Plataformas de referencia para la comunidad de Fontainebleau recomiendan no acceder a áreas como Trois Pignons, Coquibus y otros bosques cercanos, tanto por el riesgo de incendio como para facilitar el trabajo de los equipos de extinción. Es previsible que las restricciones se amplíen o modifiquen en función de la evolución del fuego durante los próximos días.
Una referencia mundial
Fontainebleau constituye uno de los destinos de escalada en bloque más importantes del planeta. Repartidos por decenas de sectores —entre ellos Bas Cuvier, Franchard Isatis, Cul de Chien, Apremont o Roche aux Sabots—, sus miles de bloques de arenisca han marcado la evolución del búlder desde mediados del siglo XX y reciben cada año a decenas de miles de escaladores procedentes de todo el mundo. Aunque muchos de los sectores más conocidos no parecen encontrarse, por ahora, entre las zonas directamente afectadas por las llamas, la magnitud del incendio mantiene en alerta a toda la comunidad escaladora.
Más allá de la pérdida de superficie forestal, los especialistas recuerdan que un incendio de esta intensidad puede alterar durante años el entorno de escalada. La desaparición de la cubierta vegetal favorece la erosión del suelo arenoso característico de Fontainebleau, incrementa la exposición de los bloques al sol y modifica los senderos de acceso. Además, la caída posterior de árboles quemados y la inestabilidad del terreno pueden obligar a mantener cerrados determinados sectores incluso después de extinguido el fuego.
El incendio se produce en plena ola de calor que afecta a buena parte de Europa y que ha elevado de forma excepcional el riesgo de incendios forestales en Francia. Las autoridades reconocen que controlar completamente el fuego podría requerir varios días e incluso semanas. Mientras tanto, los escaladores siguen la evolución del siniestro con la esperanza de que uno de los lugares más emblemáticos de la historia de la escalada mundial salga lo menos perjudicado posible.
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El que incendia los comentarios triste por los incendios forestales….
Y ahora tenemos otro, aparentemente no intencionado, en Peña Montañesa. Qué pena lo de los fuegos, y cuando son intencionados, qué rabia.