CAÍDAS

Los riesgos del búlder

La seguridad debe ser la principal preocupación de todo practicante del búlder, y, aunque las posibilidades de que una sesión de bloque acabe en un funeral son prácticamente nulas, tobillos dislocados o huesos rotos son bastante comunes.

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Si bien es cierto que la escalada en bloques lleva practicándose desde hacemuchas décadas, nunca se ha tenido muy en cuenta el importante asunto de laseguridad.

En el búlder, prácticamente en todas las caídas te vas al suelo, por ello,lo primero que debemos tener en cuenta es cómo es el suelo que rodea el bloque.Una zona de aterrizaje será buena si es plana o tan solo ligeramente inclinada,libre de obstáculos y relativamente blanda (por ejemplo arena o tierra, no unaplaca de roca o un camino asfaltado).
Con un buen terreno para caer, normalmente uno saltará primero con los pies yhacia una colchoneta. Cuando caigas, absorbe el impacto con las piernas comohace un esquiador con un bache y, en casos extremos, rueda con las piernastotalmente dobladas, los talones en el trasero y las rodillas en la barbilla. Situ cuerpo cae de lado sobre una buena zona, no serás capaz de absorber elimpacto con las rodillas, en vez de eso, rueda con la fuerza de la caída comoun maestro de judo. Para ello asegúrate de que la zona está libre de obstáculosantes de ponerte a escalar; no es necesario que arrolles esa cerveza medio vacía,tu equipo de música, ni que acabes en ninguna mierda de perro.

En bloques que no sean verticales, puede ser que golpees la pared según caes.Impúlsate entonces hacia afuera de manera que aterrices en la base de la roca.En placas inclinadas (60 grados o menos), puedes girarte y correr hacia abajo,pero asegúrate de que tienes espacio para correr después de llegar al suelo.
¡Atención!: una buena zona de aterrizaje no es garantía de una caída segura.La cara norte del Mushroom Boulder, en Hueco Tanks, tiene una de las zona másplanas y blandas de los alrededores y muchos escaladores se han roto las muñecasal caer allí. Dos escaladores incluso se rompieron ambas muñecas. No tomes lasbuenas zonas de caída como totalmente seguras, mantén un respeto hacia todotipo de riesgo relativo al búlder. Siempre que sea posible, utiliza unasegurador y una colchoneta.

Malas caídas

Existen fanáticos que creen que una caída peligrosa añade»chispa» a un búlder, aumentando la secreción de adrenalina y lasensación de felicidad si se tiene éxito, además, algunos de los mejores búldersdel mundo tienen malas caídas. Hay dos métodos básicos de tratar los búlderscon malas caídas: escapar o negociar con ellos.
Escapar también se conoce como prudencia, y no es una mala cualidad. Séhonesto contigo mismo y con tu capacidad. Caer de cabeza en un montón debloques sueltos es un mal método para descubrir que no se está preparado pararealizar un determinado paso. Los problemas de búlder desaparecen por la nocheen muy contadas ocasiones, por lo que siempre puedes volver más tarde. Por cadamaldito problema de búlder que he hecho, he visto docenas que jamás intentaríaporque el riesgo era demasiado grande.

Negociar con ellos implica analizar cuidadosamente la zona y dirección de lacaída. Lo primero que hay que mirar es si la columna vertebral o la cabezagolpearán contra algo. Si es así, protege esa superficie, advierte a tuasegurador y/o lleva un casco. Después mira si hay alguna rama que te puedaempalar, raíces en las que torcerte un tobillo, zonas escalonadas, paredesadyacentes u otros bloques de los que te tienes que apartar.
En caídas extremadamente inciertas merece la pena no caer, pero a veces uno sepuede ver forzado a ello. Prefiero no utilizar colchoneta, para ver exactamentedónde iré a parar, fijarme en la zona superior de una piedra plana y sólida ocaer encima de la raíz de un árbol si es necesario.
Si una zona de aterrizaje no está compuesta de piedras sueltas y no hay ningunazona segura de tierra o piedras lo suficientemente grandes sobre los que caer,entra en juego la «carrera sobre bloques». Consiste en caer o saltardesde un paso, entonces correr de puntillas sobre las zonas superiores de laspiedras cercanas a gran velocidad hasta que estés en lugar seguro o puedaspararte.
Generalmente esta técnica es arriesgada: un paso en falso y puedes romperte unapierna. Aun así, es una táctica desesperada que se pone en práctica cuandouno se encuentra en lugares así. Si piensas que ésta es tu única oportunidadde sobrevivir a una caída, te recomiendo que te olvides de la colchoneta y delasegurador y que estés preparado para bailar.

Predeterminando ángulos de caída

Ésta es una de las claves del búlder seguro. Imagínate tantos escenarioscomo puedas: si esa bavaresa se rompe, caeré a esos arbustos de la derecha; sino puedo salir de ese mantel, caeré hacia atrás; si mi pie izquierdo resbalade esa seta, saldré disparado hacia la izquierda… La experiencia y/o unalicenciatura de física te serán útiles a la hora de imaginarte los ángulos.Discute todas las posibilidades con tus aseguradores y cuéntales en quémovimientos crees que puedes caer, así estarán preparados.
Cuanta más experiencia tengas, más fácil te será predeterminar los ángulosde caída. Sin embargo, a veces no es posible imaginarse dónde caerás sólocon mirar al búlder. En este caso, a veces resulta interesante subir hasta esepaso en cuestión y saltar preparado para aterrizar, con la ayuda delasegurador. Esta simulación, o salto previo, dará una buena perspectiva de latrayectoria que una caída real e inesperada tendrá y facilitará el colocar atu asegurador y colchonetas en el sitio adecuado. En ciertas situaciones, en lasque se deba tener cuidado con una pared o bloque cercano, es preferible hacersaltos previos más cortos y menos peligrosos.
Todavía nunca he resultado herido en ningún salto previo, pero es porque losuso muy de vez en cuando. Si una caída es tan mala que el riesgo de herirme enun salto previo es casi tan grande como en el de una caída inesperada, nuncaharía uno de estos saltos.

Lanzamiento de piedras

Éste es un buen truco para usar con, o en vez de, un salto previo paradeterminar dónde se puede caer. Es menos exacto que un salto, pero no tiene prácticamenteningún riesgo. Para ello, lanzo una piedra, palo, u otro objeto desde lo altodel bloque hasta el punto desde donde creo que voy a caer. Me fijo en sutrayectoria desde que rebota en el bloque y hasta que cae (con un poco de suerteen medio de mi colchoneta). Lo repito varias veces. Los mejores resultadosaparecen cuando la piedra rebota un poco antes de caer, en vez de irdirectamente al suelo. Esto es así porque normalmente los escaladores seimpulsan hacia fuera de la pared y luego caen. Esta técnica funciona mejor paracaídas hacia abajo, y tiene un uso muy limitado en caídas con una direcciónlateral.

Aseguramiento

Estrategia empleada para interrumpir la caída de un escalador y guiarlehasta una zona segura. El aseguramiento es una técnica que lleva un tiempodominar. Como asegurador, eres en quien tus amigos confían su seguridad. No esun juego, es un deber sagrado.
Una buena predisposición es la característica más importante de un buenasegurador. Muchas primeras ascensiones se hicieron tan solo porque el escaladortenía un asegurador incondicional que se tomó con seriedad su papel. Esaactitud de «te aseguro en tu proyecto si tú me aseguras en el mío»,sólo genera aseguramientos poco efectivos.

Las prioridades del asegurador son, en este orden:


 

Proteger la cabeza y columna vertebral del escalador. Mejor un tobillo roto que un cráneo roto. Conducir al escalador a una zona de caída segura. Interrumpir la caída del escalador. Absorbiendo parte de la fuerza de la caída, el asegurador minimiza la fuerza del impacto final del escalador. No interferir en la ascensión. El asegurador debe interferir en la caída, no en la ascensión. Evita tocar al escalador mientras esté escalando.

Vigilando al asegurador

Cuando asegures, fíjate en el centro de gravedad del escalador. En la mayorparte de los hombres está situado unos centímetros bajo la cintura. En lasmujeres se suele encontrar en la línea del cinturón. Si ves caer este punto rápidamente,seguramente es porque te toca hacer tu trabajo. Muchos aseguradores cometen elerror de mirar a las manos o los pies del escalador, que tienen tendencia amoverse rápidamente y dar la impresión de que el escalador cae, cuandorealmente él o ella está colgando y dejándose el pellejo para acabar el paso.Si agarras a la persona en este punto, sin duda te dará una patada en el culo.La tentación de mirar a las manos y ver cómo van las secuencias de pasos esbastante grande, pero si quieres hacer eso, hazle un favor a tu amigo y permiteque asegure otra persona.
Uno debe permanecer alerta en todo momento: las caídas inesperadas son siemprelas peores.

Cogiendo

La mayor parte de las veces, el asegurador agarrará al escalador que cae yguiará su cuerpo a una buena zona de aterrizaje; el cuerpo del escalador estaráalineado verticalmente con el suelo (nunca de cabeza, claro). En este caso, agárralepor las caderas, dirígele hacia una buena zona de caída, absorbe parte de lacaída con tus brazos y piernas, deja que absorba el resto de la caída con suspiernas cuando toque suelo y sujétale si es posible para que no caiga rodando.Las peores lesiones de un escalador no tienen por qué ser producidas por elimpacto inicial, sino por los impactos producidos al rodar.
Cuando uno escala desplomes o cae sobre su espalda (por ejemplo al resbalar enuna bavaresa), agarra el cuerpo de arriba (sobre el centro de gravedad), de lascostillas superiores o de las axilas. Esto producirá que el cuerpo gire hastacolocar los pies abajo.
Para asegurar caídas largas o para gente que asegura a escaladores más grandesque ellos, y sólo para cuando el escalador caiga con los pies para abajo, cogesus nalgas con las palmas de tus manos. Realizado correctamente, el escalador sefrenará y podrás agarrar rápidamente sus caderas y dirigirle hacia una buenazona de aterrizaje. Realizado incorrectamente puede ser la causa de que elescalador vuelque sobre ti. En otras situaciones, la mejor ayuda que puedeofrecer un asegurador es una redirección de la trayectoria del escalador quecae para desviarle de algún peligro. El escalador que cae es entoncesresponsable de detener el resto de la caída. Si se coordinan bien, un grupo deaseguradores puede resultar más efectivo que un buen asegurador individual y esuna buena táctica cuando existen varios peligros de los que ocuparse; no olvidéisque todos los aseguradores tienen que tener claros cuáles son sus papeles, dosaseguradores interfiriéndose el camino entre sí, pueden causar más daños quesi no hubiera ninguno.

Uso de la colchoneta

En los viejos tiempos, acolchábamos las piedras afiladas o las raíces delos árboles con un jersey o una mochila. En el caso extremo de Yosemite en los70, los escaladores rateaban los colchones de los dormitorios de los empleados,y entonces los desparramaban bajo los búlders del Campo 4 para cubrir losbloques dentados bajo el Bachar Cracker. Sin embargo, las colchonetas caserasportátiles no entraron en acción hasta alrededor de 1990, más de 30 añosdespués del nacimiento del búlder deportivo.
La colocación correcta de tu colchoneta es lo más importante; las colchonetasno funcionan si no caes en ellas. Algunas personas cometen el error de dejar suscolchonetas en la base de los primeros movimientos, así pueden limpiarse lospies antes de empezar. En rutas verticales o inclinadas, esto funcionará; endesplomes, búlders inclinados o trave-sías, no será el caso. Anticipa ellugar más probable de caída y coloca la colchoneta allí, y usa un trozo dealfombra para limpiarte los pies.

La consideración más importante que has de hacerte al colocar unacolchoneta es dónde reducirá al máximo el riesgo de herirte. No esnecesariamente bajo los movimientos clave. Si la colchoneta puede usarse paraproteger una caída peligrosa en un paso fácil, y crees que puedes sobreviviren el resto del búlder sin protección, entonces úsala para reducir losriesgos tanto como sea posible. Mejor aún, ve con un colega que tenga tambiénuna colchoneta y cubre todos los peligros.
En terrenos empinados o resbaladizos, la colchoneta puede ser que se deslice desu posición. Vuélvela bocabajo, de forma que la zona de más fricción hagacontacto con la roca. Si esto no evita que se deslice, ánclala con las asas detransporte o con otro tipo de cinta. Si tienes otros compañeros, uno de ellospuede arrastrar la colchoneta a lo largo de la escalada. Es útil tener unacorrea de unos dos metros atada a la colchoneta para arrastrarla sin agacharse.
En algunos casos, una desigualdad del terreno, como una piedra enterrada o unaraíz, quedará oculta bajo parte de la colchoneta, pero puedes necesitar cubrirla zona que tiene a su alrededor. En este caso, yo cogería un pedazo de tiza ymarcaría en la colchoneta la zona donde no aterrizar. A veces, la ondulaciónpuede rellenarse con una chaqueta o mochila y poner la colchoneta encima.
Pero atento: la colchoneta puede dar una falsa sensación de seguridad enbloques con un montón de piedras, o con muchos trozos de raíces desenterradasen su base. La colchoneta parecerá segura y blanda, pero al caer sobre ellacederá o se doblará sobre todos esos obstáculos, haciendo que tu tobillo sedoble o ceda también. En estos casos es preferible olvidarse de la colchoneta yconfiar en la técnica de «correr sobre bloques».
Si no puedes comprarte un crash-pad, haz como en los viejos tiempos: acolcha lazona de caída con un macuto o con un jersey y pon tus bocadillos sobre lostrozos de roca tras de ti. Sobre todo sé creativo, yo he llegado a ponermierdas de vaca sobre pequeñas piedras para dar un poco de gracia, y aromacampestre, a algunas caídas sobre prados herbosos.

John Sherman


 
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