Raimundo de Andraca, guía de alta montaña UIAGM-IFMGA, y Diego Sáez, aspirante a guía de alta montaña UIAGM, completaron el pasado fin de semana la primera ascensión de la vertiente sur del Cerro El Brujo, con cima en la cumbre sur de la montaña (4.460 m). El propio Raimundo de Andraca nos cuenta en la siguiente crónica el desarrollo de una actividad que resuelve uno de los problemas pendientes de los Andes Centrales de Chile:
El Cerro El Brujo es un macizo de granito ubicado en la zona del Glaciar Universidad, en el corazón de los Andes Centrales de Chile. Este sector concentra numerosas torres de granito de altísima calidad conocidas como Las Torres del Brujo, siendo El Brujo el macizo principal que domina el valle. Se trata de un lugar de gran potencial alpino, donde el terreno combina la rudeza andina con el carácter técnico y la pureza del granito patagónico.
La pared sur del Brujo era, hasta ahora, uno de los grandes problemas sin resolver de los Andes centrales y durante años ha despertado el interés de muchos escaladores.



Junto a Diego Sáez Beros, también chileno y aspirante a Guía de Alta Montaña UIAGM, decidimos aventurarnos en su evidente filo sur. Nuestra línea, que hemos llamado Arista Sur del Brujo, ofrece una escalada variada y continua sobre granito de calidad. En la parte baja de la pared encontramos largos de fisura muy disfrutables que no superan el quinto grado, mientras que la sección media y alta nos ofreció largos técnicos de mixto y algunas cascadas de hielo (WI3). Desde allí accedimos a tramos de arista y cornisas aéreas que nos condujeron hasta la cumbre sur del Cerro El Brujo (4.460 m), completando así la primera ascensión de la pared sur del macizo.
La escalada exige compromiso por la magnitud de la pared y la dificultad de una eventual retirada. Entramos a la pared el sábado 1 de noviembre pasado y salimos el lunes 3 pasando dos noches en la pared. Bajamos por un valle hacia el norte completando una travesía de vuelta al campo base.
La ruta Arista Sur del Brujo (2.300 metros, M5, WI3, 5.8), representa para nosotros una ascensión en estilo alpino, realizada con total autonomía. Más allá de la dificultad técnica, lo que más nos marcó fue la sensación de aventura, el compromiso de la línea y la belleza del entorno. El Cerro El Brujo nos ofreció una de esas experiencias que recuerdan por qué seguimos buscando nuevas rutas y horizontes en los Andes Centrales y el gran potencial que aún existe en esta extensa cordillera.














