Las montañas del Campo de Hielo Patagónico Norte se hallan entre las más remotas del planeta. Es un destino inhóspito y desolado, con kilómetros y kilómetros de paisaje blanco tachonado de cerros muy raras veces frecuentados por alpinistas.
En uno de los rincones de ese escenario se halla el Cerro Hyades (3.078 m). Se trata de una montaña con dos caras diametralmente opuestas. La vertiente que da al noroeste es amable y sencilla, como atestiguaron los neozelandeses Alan Bibby, Bod Gunn, Dave Launder y John Nankervis, quienes se anotaron la primera ascensión en 1970. Sin embargo, por la otra vertiente, que da al este-sureste, el cerro muestra un aspecto más salvaje.
Hasta ahora, solamente cinco cordadas habían alcanzado la cumbre del Cerro Hyades, entre ellas la de la Expedición Frío Profundo de Camilo Rada, Mauricio Rojas, Nicolás Von Graevenitz y Pablo Besser, quienes realizaron la primera invernal y tercera absoluta en 2008. La única ascensión realizada por la cara este correspondió a Sebastian Jans y Javier Moraga en septiembre de 2019.


Cuatro jornadas de actividad
Patricio Goycoolea y Bernabé López realizaron, durante este mismo mes de noviembre, la primera repetición de aquella ruta de Jans y Moraga y la sexta ascensión absoluta del Hyades. La planearon desde su casa en Cerro Castillo (Chile) y aprovecharon una ventana de buen tiempo que se abrió en la región de Aysén.
Realizaron la aproximación a la base de la montaña desde el valle del río Leones y cruzando el lago Leones, un itinerario que les dio acceso a la deseada cara este. La idea era llevar a cabo toda la subida con esquís, pero las condiciones peligrosas de la ruta, con una gran cantidad de grietas y seracs causados por las altas temperaturas, les obligaron a quitárselos a una altitud de 2.600 metros y continuar caminando.
Llevaron a cabo la aventura en un periodo de cuatro días de coche a coche, tratando de progresar con rapidez para minimizar los riesgos.
Como resumen, Patricio Goycoolea dice: “Cuenta una leyenda milenaria, El origen polar antártico del hombre, que el Monte San Valentín y toda esta zona de glaciares y montañas era el templo de Poseidón, dios del mar. ¡No me cabe duda que era parte del Olimpo de los dioses! ¡Ya pronto volveremos!”.










