La vía normal francesa del Mont Blanc por el Goûter ha quedado, en la práctica, cerrada a las ascensiones después de que el Ayuntamiento de Saint-Gervais-les-Bains ordenara el cierre de los refugios de Tête Rousse y Goûter, los dos principales puntos de paso de este itinerario.
La decisión fue anunciada el 11 de agosto por el alcalde de Saint-Gervais, Jean-Marc Peillex, ante el fuerte incremento de las caídas de piedras registrado en los últimos días en la Aiguille du Goûter y, especialmente, en el Grand Couloir o corredor del Goûter, uno de los puntos históricamente más peligrosos de la ruta normal del Mont Blanc. La situación se enmarca en unas condiciones especialmente delicadas este verano en el macizo, donde las altas temperaturas están acelerando la fusión de la nieve, los glaciares y el permafrost.
El comunicado municipal no deja lugar a dudas sobre la gravedad de las condiciones actuales y habla expresamente de «peligro mortal de caída de piedras». «El periodo de sequía que estamos atravesando hace que la práctica del alpinismo requiera una vigilancia muy especial», señala el Ayuntamiento.
Con temperaturas elevadas y terreno muy seco, la estabilidad de la roca disminuye y el corredor canaliza los bloques que se desprenden de las laderas superiores. Es un peligro conocido de la ruta, pero las condiciones actuales han llevado el riesgo hasta niveles que las autoridades y los profesionales consideran inaceptables.


La situación no es únicamente preventiva. El pasado 15 de julio dos alpinistas checos murieron en este mismo corredor después de que su cordada, formada por un guía y dos clientes, fuera alcanzada por una caída de piedras hacia las 2:30 de la madrugada. El tercer integrante resultó herido leve y fue evacuado.
El accidente resulta especialmente significativo porque ocurrió de madrugada, precisamente el horario que tradicionalmente se utiliza para intentar atravesar el corredor con temperaturas más bajas y reducir la exposición a los desprendimientos.
Las compañías de guías ya habían suspendido las ascensiones
Antes de que Saint-Gervais decretara el cierre de los refugios, las compañías de guías de Saint-Gervais-Les Contamines y Chamonix ya habían decidido suspender temporalmente sus ascensiones al Mont Blanc mientras persistieran estas condiciones.
La medida municipal va un paso más allá y afecta también a los alpinistas que pretendan realizar la ascensión de manera autónoma. El Ayuntamiento pide expresamente a todos los alpinistas, vayan acompañados por un guía o no, que sean conscientes de la situación y renuncien a su proyecto de ascensión mientras se mantengan estas condiciones.
La Compagnie des Guides de Chamonix recuerda además que, pese a la enorme popularidad de la ruta del Goûter, la ascensión del Mont Blanc sigue siendo una actividad de alta montaña cuyo desarrollo depende necesariamente de las condiciones meteorológicas y del estado de la montaña.
Una situación excepcional por el calor y la sequía
Lo que está ocurriendo en el Goûter forma parte de un problema más amplio que afecta este verano a la alta montaña alpina.
Las sucesivas olas de calor están transformando rápidamente las condiciones. La Prefectura de Haute-Savoie ya había advertido en julio de que las altas temperaturas aceleran la fusión de la nieve residual, de los glaciares y del permafrost, favoreciendo el desprendimiento de bloques, que puede producirse de manera repentina e imprevisible.
El permafrost —terreno que permanece congelado durante largos periodos incluso en paredes rocosas de alta montaña— desempeña un papel importante en la estabilidad de determinados sectores. Cuando aumenta su temperatura y el hielo contenido en las fracturas pierde consistencia, pueden liberarse bloques que hasta entonces permanecían cohesionados.
Y el problema no se limita al Mont Blanc. Este verano también se han producido importantes desprendimientos en otras montañas de los Alpes. A comienzos de agosto, por ejemplo, las condiciones llevaron a los guías del Cervino/Matterhorn a desaconsejar las ascensiones después de grandes desprendimientos registrados tanto en el lado suizo como en el italiano.
El episodio más grave se produjo ayer mismo, jueves 13 de agosto, cuando un aspirante a guía francés murió alcanzado por una caída de piedras en la Aiguille du Génépi (3.263 m), en el sector de Le Tour, por encima del refugio Albert Primero. Según las informaciones publicadas por medios locales, el alpinista, de 26 años, se encontraba realizando una ascensión con clientes cuando se produjo el desprendimiento. Los servicios del PGHM de Chamonix intervinieron posteriormente para recuperar el cuerpo.
El accidente ocurrió apenas dos días después de que Saint-Gervais decretara el cierre de los refugios de Tête Rousse y Goûter y resulta especialmente significativo porque no tuvo lugar en la vía normal del Mont Blanc, sino en otro sector del macizo, poniendo de manifiesto que las actuales condiciones de inestabilidad no se circunscriben al conocido corredor del Goûter.
A ello se suma el importante desprendimiento registrado el 12 de agosto en la cara norte de la Aiguille du Midi, a más de 3.600 metros de altitud. La sucesión de estos episodios en apenas unos días refleja las difíciles condiciones que atraviesa actualmente la alta montaña en el macizo del Mont Blanc, donde el calor persistente está favoreciendo la caída de piedras y obliga a reevaluar continuamente las condiciones de las rutas.
Por el momento no se ha anunciado una fecha para la reapertura de Tête Rousse y Goûter. Todo dependerá de la evolución de las temperaturas y, sobre todo, de que las condiciones de la montaña vuelvan a ofrecer unos márgenes de seguridad aceptables.












Pero aún así hay quien sigue pensando q esto es lo normal y q los "ecologetas" son unos histéricos.
Muy recomendable ver de vez en cuando la película "No mires arriba"…