DESARROLLO INTEGRAL DE LA PERSONA

Esquí de montaña: bases para el entrenamiento de jóvenes

En este artículo Jordi Martín Guillaumes, responsable del equipo de skimo de la FEDME y asesor en alto rendimiento deportivo, aborda los distintos factores a tener en cuenta en el entrenamiento de los jóvenes esquiadores y esquiadoras de montaña, con consejos muy valiosos para cualquier otro deporte.

Jóvenes esquiadores/as del equipo juvenil de la FEDME. Foto: Jesús Yáñez / FEDME
Jóvenes esquiadores/as del equipo juvenil de la FEDME. Foto: Jesús Yáñez / FEDME
Jordi MARTÍN GUILLAUMES | No hay comentarios |

El ejercicio físico y el deporte han sido asociados con una amplia variedad de beneficios físicos, mentales y sociales en jóvenes practicantes. Esta asociación se ha basado en ciertas cualidades inherentes que contribuyen a su desarrollo, fomentando el impulso de un crecimiento en el número de proyectos locales, nacionales e internacionales que utilizan el deporte para promover el desarrollo juvenil.

En este contexto, los deportes de montaña resultan de gran interés estratégico al desarrollarse en el medio natural, un medio donde la única constante es el cambio. La continua adaptación con el medio en el desempeño de actividades al aire libre, canalizan el comportamiento emergente del practicante, fomentando la creatividad, el autoconocimiento y la capacidad para enfrentar y adaptarse a situaciones cambiantes de manera efectiva.

Esquiadores del equipo juvenil de la FEDME. Foto: Jesús Yáñez / FEDME
Esquiadores del equipo juvenil de la FEDME. Foto: Jesús Yáñez / FEDME

El esquí de montaña tradicionalmente ha sido una disciplina en la que la mayoría de practicantes en nuestra orografía innivada se han introducido en edades tardías. La accesibilidad a la nieve (cada vez más escasa y localizada), el riesgo inherente de la propia actividad, y las pocas estructuras formativas de base, han propiciado la dificultad de captar a jóvenes practicantes. A lo largo de los últimos años, la creciente popularidad del deporte, especialmente en el continente europeo, ha fomentado la inclusión del esquí de montaña dentro del programa de los Juegos Olímpicos de Italia en 2026. Esto ha llevado a las distintas naciones a desarrollar programas de captación y tecnificación de jóvenes talentos.

Una experiencia integral

El entrenamiento de jóvenes esquiadores de montaña debe concebirse como una experiencia integral, que no solo les forme como deportistas, sino también como personas. Al integrar el desarrollo físico, técnico, social y ético, se crea una base sólida para que puedan disfrutar de la disciplina y de la montaña en general, más allá de la carrera que puedan desarrollar como deportistas, adquiriendo valores y habilidades que trascienden más allá del deporte. Así pues, resulta interesante el abordaje del entrenamiento del esquí de montaña en jóvenes practicantes desde una perspectiva holística e integradora, teniendo en cuenta todos los aspectos que contribuyen a su desarrollo completo, tanto a nivel deportivo como personal, teniendo en cuenta también el crecimiento emocional, social y ético.

Concentracíon del equipo juvenil de la FEDME. Foto: Jesús Yáñez / FEDME
Concentracíon del equipo juvenil de la FEDME. Foto: Jesús Yáñez / FEDME

Uno de los pilares clave es el concepto de carrera dual, que promueve el equilibrio entre el deporte y la educación. Los y las jóvenes deben aprender a gestionar su tiempo y esfuerzos entre los entrenamientos y su formación académica, desarrollando habilidades que serán esenciales para su futuro, tanto en el deporte como en su vida profesional. De este modo, se fomenta la idea de que la formación deportiva y académica no deben competir entre sí, sino complementarse. En este punto, resulta importante la creación de programas académicos adaptados que puedan acercar a chicos y chicas a la nieve durante la temporada de invierno.

Diversificación deportiva y desarrollo gradual

Otro aspecto importante resulta el desarrollo de habilidades técnicas abordado de manera progresiva y adecuada a la edad y madurez del deportista. En esta etapa formativa, la diversificación deportiva juega un papel fundamental, evitando la especialización precoz. Participar en distintas disciplinas permite a jóvenes desarrollar una amplia variabilidad de habilidades motoras y cognitivas, favoreciendo un enfoque más completo y flexible del deporte. Además de los aspectos técnicos, también resulta importante el papel en la gestión emocional y mental. El deporte competitivo en temprana edad puede generar una mala gestión del estrés y la presión en los jóvenes, por lo que es crucial enseñarles a manejar sus emociones y a desarrollar una mentalidad positiva. En este contexto resulta importante abordar enfoques que se basen en la idea de que el éxito a largo plazo en el deporte se construye sobre una base de disfrute y pasión, evitando la especialización precoz.

Al priorizar la diversificación y el desarrollo gradual, se crean las bases garantizar un desarrollo equilibrado y saludable en los jóvenes deportistas. La diversificación deportiva fomenta un desarrollo más completo de las capacidades físicas y cognitivas. De hecho, estudios han demostrado que quienes se especializan más tarde en su desarrollo deportivo suelen alcanzar un rendimiento más alto a largo plazo, ya que cuentan con una base física más sólida y diversa. Además, es importante considerar los efectos psicológicos de la especialización temprana. Practicar un único deporte desde una edad temprana puede conducir a la fatiga mental y al agotamiento emocional. La presión por rendir a un alto nivel, combinada con la monotonía de hacer siempre lo mismo, puede generar una pérdida de motivación e incluso el abandono del deporte. En cambio, participar en varios deportes no solo proporciona mayor disfrute y variedad, sino que también promueve una actitud más positiva hacia la actividad física, creando un ambiente más saludable y menos competitivo para los y las jóvenes.

La especialización precoz puede limitar también las oportunidades de los jóvenes para socializar en diferentes contextos deportivos y aprender habilidades como el trabajo en equipo, la adaptabilidad y el respeto por las reglas de distintos deportes. En deportes diversos, tienen la oportunidad de relacionarse con diferentes compañeros, aprender a interactuar con distintos equipos técnicos y experimentar roles variados en diferentes equipos.

Hábitos de vida saludables

Esencial también resulta el fomento, la cultura y enseñanza de hábitos de vida saludables que adopten un enfoque consciente y responsable sobre el cuidado del cuerpo. Estos hábitos son esenciales para el desarrollo integral de los jóvenes deportistas, ya que no solo influyen en su rendimiento deportivo, sino también en su bienestar físico, mental y social. Fomentar estos hábitos desde una edad temprana es clave para que adopten un estilo de vida equilibrado que les permita mejorar su rendimiento y mantener una buena salud a largo plazo. Uno de los pilares fundamentales es tener una relación sana con la comida, manteniendo una nutrición adecuada.

Los y las jóvenes deportistas deben aprender a alimentarse de manera equilibrada, consumiendo una variedad de alimentos que les proporcionen los nutrientes necesarios para afrontar las demandas diarias. El descanso, la recuperación y el autoconocimiento son igualmente importantes. Un sueño de calidad y suficiente es fundamental para el crecimiento, la reparación muscular y el equilibrio mental. Los y las jóvenes deportistas necesitan ser conscientes de que el descanso es parte del proceso de entrenamiento. El respeto por el cuerpo es un valor que debe inculcarse desde el principio, como lo es aprender a escuchar las señales que su cuerpo les envía para conocerse y reconocerse a lo largo del proceso de entrenamiento.

Múltiples facetas personales

Por último, el equilibrio entre el deporte y otras áreas de la vida también es clave. Se debe aprender a combinar la vida deportiva con su educación, familia y amistades, para asegurar que el deporte no se convierta en una fuente de estrés o presión excesiva, sino en una parte positiva y enriquecedora de su vida. Además, el esquí de montaña, al ser un deporte que se practica en un entorno natural y muchas veces solitario, brinda una oportunidad excepcional para el desarrollo social y la educación en valores. En este contexto, es importante inculcar principios como el respeto por los compañeros y por el medio ambiente, el compromiso hacia el equipo y los entrenadores, y el esfuerzo constante como motor de superación personal.

Mantener el interés y la motivación en los jóvenes puede ser un desafío, ya que el entrenamiento en deportes de resistencia como el esquí de montaña puede volverse exigente y demandante. Es aquí donde el rol del equipo técnico resulta clave para generar contextos de entrenamiento que supongan retos, permitiendo a deportistas experimentar el autodescubrimiento en su relación con el deporte y la naturaleza. Proponer actividades que combinen la superación personal con el disfrute del medio, les ayudará a mantener la motivación y a ver el deporte no solo como un esfuerzo físico, sino como una oportunidad de crecimiento personal y conexión con el entorno.

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