Entre los pueblos de Piñuécar y Gandullas se desarrolla un entramado de fortines, búnkeres y trincheras construidas por el ejército de la República y el ejército golpista en los primeros días de la Guerra Civil, cuando los sublevados intentaron rendir Madrid por sed, haciéndose con el control de los embalses situados en Somosierra. Muchas de estas construcciones permanecen en pie como testigos de aquel trágico periodo.
El catálogo de construcciones bélicas en la sierra y alrededores es abrumador: ¡más 5000! entre búnkeres, fortines, trincheras, refugios, puestos de observación, nidos de ametralladora… Al terminar la guerra, muchas fortificaciones republicanas fueron destruidas y otras se desmoronaron por su pobre factura y hoy son irreconocibles.
Las levantadas por el ejército franquista han resistido mejor el paso del tiempo gracias a la calidad de los materiales que se utilizaron. Los mejores exponentes se conservan en el sector central de la Sierra de Guadarrama, ya que fue el más disputado, por tener los importantes puertos del Alto del León, Navacerrada y Somosierra.
A los pies de este último, en el Cerro Piñúecar y alrededores se pueden visitar un buen número de fortines y otras construcciones en buen estado de conservación. La ruta que describimos a continuación forma parte de la Red Local de Carpetania, en este caso de la Red de Piñuécar-Gandullas, que incluye además de esta otra ruta más.

de Cabeza Piñuécar. Al lado del vértice se aprecia parte
del observatorio. 📷 Antonio Fernández
Ruta de la Red Carpetania de Piñuécar-Gandullas
Es muy probable que el origen de Piñuécar —que forma con el vecino Gandullas un único municipio— sea, como tantos otros pueblos del Valle Medio del Lozoya, el de una venta o asentamiento de pastores trashumantes ligada a la Cañada Real Segoviana.
Hoy, el pueblo tiene una población muy envejecida que no llega al centenar de almas, y no es difícil que algún vecino pueda rememorar los trágicos años en los que se construyeron los fortines que vamos a visitar en esta excursión que comienza junto a la iglesia de San Simón o junto al cementerio, lo mismo da.
Cabeza Piñuécar, nuestro primer objetivo está justo encima de nosotros hacia el oeste, a un kilómetro de distancia. Hacia su cima iremos por un carril que comienza en el cementerio, que si bien, en un primer momento, toma rumbo suroeste, muy pronto gira hacia el noroeste y apunta hacia uno bosquecillo aislado.
A partir de aquí el camino se desdibuja algo pero esto no es un problema porque el objetivo es muy visible. Bajo las peñas, donde se levanta un vértice geodésico, encontramos el observatorio desde donde se dirigían los disparos de la artillería franquista apostada en la Venta Gamera.
La vista que se abarca desde aquí justifica su elección, pues se cubre todo el corredor natural por donde pasaba la antigua carretera de Burgos hoy ocupada por la autovía. Como a un kilómetro al sur se divisa Cabeza Retamosa, y medio kilómetro más al sur, la Peña del Alemán (Cabeza Velayos), que constituían las primeras líneas de ambos ejércitos.
Regresamos al cementerio por el mismo camino y llegados a este continuamos por la ancha pista que se dirige hacia el sur atravesando prados de pasto con alguna encina dispersa y rodales de coscoja. A la vista del Cerro Retamosa, donde está nuestro segundo objetivo, abandonamos la pista principal —que se orienta al suroeste— y continuamos por un camino menos marcado que sigue la tendencia que traíamos.
En breve toparemos con una señal de Carpetania (SN106) que indica el camino hacia el Cerro Retamosa y las posiciones de la Peña del Alemán. Nos dirigimos primero hacia Retamosa donde encontraremos un nido de ametralladora de planta pentagonal muy bien conservado, la entrada a un refugio subterráneo con varias salidas y restos evidentes de unas trincheras.
Poco más allá, hacia la izquierda, se divisan más trincheras y otro nido de ametralladoras. Todo este grupo defensivo se conocía como la Trinchera de la Muerte, el Hambre y la Miseria.
Al sur, al otro lado de una ancha vaguada, está la Peña del Alemán, primera línea del ejército republicano, que es nuestra próxima visita. Regresamos a la última señal para tomar el camino de Cabeza Velayos.
En el tramo, a nuestra derecha, se aprecia el fortín La Llorona. En Cabeza Velayos se conserva en bastante buen estado el fortín desde el que los soldados republicanos vigilaban a los sublevados. En la base, cerca de unas rocas, se aprecia la entrada de una cueva que fue utilizada como polvorín.

Es imposible no sentir un escalofrío cuando se entra en estos búnkeres y pensar en las penalidades que debieron de pasar los soldados de uno y otro ejército.
Regresamos al camino para continuar la ruta que nos aproxima a Gandullas. A nuestra derecha asoman las grandes antenas parabólicas de la Estación Comunicaciones por Satélite de la CTNE. Esta instalación fue uno de los primeros centros de seguimiento de comunicaciones por satélite que se construyeron en Europa.
Estuvo operativa entre 1967 y 2003. Sus antenas de treinta metros de diámetro quedaron apuntando hacia el cielo cuando la actividad se trasladó a Armuña, en Guadalajara. Muy cerca del helipuerto de Gandullas vemos a la izquierda, a pocos metros del camino y medio oculto por unos quejigos, el búnker de Peña Zorreras.
Gandullas marca, más o menos, la mitad del camino y es un momento bueno para tomar un descanso y calmar la sed y el hambre en alguno de los bares de este pueblo cuyo hito más interesante es la Piedra de las Veces, una especie de reloj de sol que marcaba los turnos de riego.
De la piedra se habla ya en las Ordenanzas de la Reguera de Piñuécar, de 1593, en las que se describe el reparto del agua entre las poblaciones de Piñuécar, La Serna, Bellidas y Ventosilla.
En el municipio aún se conservan las regueras construidas por los árabes asentados en la zona entre los siglos VIII y X. Detrás de la iglesia comienza la ancha pista por la que iniciamos el regreso a Piñuécar.
Pocos metros después de dejar atrás el campo de fútbol desembocamos en la Colada de la Zarcilla por la que caminaremos brevemente, pues enseguida la dejaremos para tomar un camino —señalizado con un poste de Carpetania— que nos ha de llevar de vuelta a Piñuécar entre prados y muros de piedra seca.
Ficha técnica
Comienzo:población de Piñuécar (1061 m).
Tipo: circular.
Longitud: 11,15 km.
Desnivel: +263 m.
Cartografía: hoja 458-4 del IGN 1: 25 000.
Track: https://desni.in/frentesomosierra
Observaciones: todo el recorrido es ciclable salvo los últimos metros del Cerro Piñuécar. Para saber más: para conocer más sobre los restos bélicos de la Sierra de Guadarrama y sierras vecinas sugerimos consultar los volúmenes 1 y 2 de Caminando por los escenarios de la Guerra Civil, de Domingo Pliego (Ed. Desnivel. Madrid 2009 y 2010).
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info en sierranortemadrid.org.
- Rutas de senderismo y bicicleta en www.sierranortemadrid.org/rutas
- Web oficial de Carpetania en www.carpetania.org
- Itinerarios Red Carpetania en www.sierranortemadrid.org/itinerarios-carpetania

Reportaje financiado por la Unión Europea, fondos Next Generation, dentro del plan de sostenibilidad turística en destinos concedida a la Mancomunidad de Servicios Valle Norte del Lozoya dentro del eje 1 – Actuación 4. Red de caminos Carpetania.











