Salud

Protégete del sol para no terminar «quemado»

Si hasta hace unos años los tumores de piel se veían principalmente en personas que trabajaban al aire libre, cada vez son más las personas que realizan actividades deportivas en la naturaleza las que sufren afecciones en la piel derivadas de la excesiva exposición al sol. ¡Senderistas, alpinistas, ciclistas, corredores de montaña…!, tomemos precauciones para no terminar “quemados” por su ardiente abrazo, sobre todo ahora, que el verano está con nosotros.

Autor: Manuel Ginarte | 1 comentario |
Los “baños” de rayos UV: a mayor altitud, más directamente nos llegan.
Los “baños” de rayos UV: a mayor altitud, más directamente nos llegan.

La realización de cualquier actividad al aire libre implica pasar muchas horas expuestos a la luz del sol. La exposición solar tiene algunas ventajas pero también inconvenientes. La clave está en manejar nuestra relación con el sol de manera que obtengamos esos beneficios y evitemos los riesgos, lo cual es posible si seguimos una serie de pautas.

Lo primero que hay que dejar claro es que no es necesario limitar nuestras actividades (y mucho menos quedarse en casa). Lo que tenemos que saber es convivir con el sol sin correr riesgos innecesarios. En general, para aprovechar los beneficios del sol no hace falta correr ningún riesgo, pues con poco que nos expongamos las vamos a obtener sin mayor problema.

La radiación que emite el sol es de varios tipos: la infrarroja (el calor), la visible y la ultravioleta (RUV). Esta última es sólo el cinco por ciento del total de la radiación solar, pero es la más importante para el tema que nos ocupa porque es la responsable de los problemas de salud asociados al sol.

Efectos agudos y crónicos

Cuando la exposición es muy intensa y sin la protección adecuada, el problema más inmediato e importante es la quemadura. La resistencia a la quemadura depende de nuestro fototipo, que debemos conocer porque además de reflejar nuestra resistencia a la quemadura también determina la posibilidad de sufrir un cáncer de piel en el futuro. La quemadura aparece a partir de las 6 horas de la exposición y sus molestias son máximas entre las 24 y 48 horas después. Puede ser de primer grado (enrojecimiento) o de segundo grado (ampollas). En los días siguientes la zona quemada se desprende en láminas.

Además del dolor y las molestias asociadas, las quemaduras repetidas son un importante factor de riesgo para padecer un melanoma, el cáncer de piel más agresivo, sobre todo si esas quemaduras repetidas se producen en la infancia. Hay que tener en cuenta también que algunos medicamentos (antihistamínicos, antiinflamatorios, anticonceptivos orales, etcétera) y ciertas enfermedades incrementan la sensibilidad de la piel.

Independientemente de que nos hayamos quemado o no, la exposición repetida a lo largo de los años produce cambios en nuestra piel. Algunos sólo tienen importancia estética (manchas, arrugas, etcétera), pero otros pueden ser precursores y acabar produciendo algún problema mayor. El incremento de practicantes de actividades al aire libre ha incluido a estos aficionados en el grupo de riesgo.

Factores a tener en cuenta en nuestra relación con el sol

Nuestras características individuales. Las personas de fototipos bajos, con muchas pecas o lunares, son más sensibles a los efectos del sol (agudos y crónicos) y van a tener más riesgo a desarrollar un tumor de piel que las personas más morenas.

La época del año. Lógicamente durante el verano, la intensidad de la radiación solar es mucho mayor y por tanto sus efectos. Sin embargo, en otras estaciones también la RUV va afectándonos y, aunque no nos quememos, va produciendo daño de manera menos perceptible. Hay que tener presente que la piel “tiene memoria” y que toda la RUV va sumándose a lo largo de la vida. Lo mismo se puede decir de la hora del día: en las horas centrales la cantidad de RUV es máxima (el 70 por ciento se recibe en las cuatro horas centrales del día, entre las 13 y 17 horas en la España peninsular).

El ambiente. En alta montaña, en la playa y sobre todo en la nieve, la cantidad de RUV aumenta mucho. La nubosidad también es un factor engañoso, pues aunque parezca que estamos protegidos, una parte importante de la RUV atraviesa las nubes.

El pronóstico metereológico. Aunque de manera instintiva sabemos “como pega” el sol un día dado, en los boletines y predicciones meteorológicos se incluye una información denominada índice ultravioleta (UVI). Este índice lo que refleja es la intensidad máxima de la RUV a lo largo de un día y por tanto el riesgo de quemarse, y va desde 0 (nulo) hasta más de 11 (extremo). Es un índice internacional y para su fácil interpretación se le ha asignado un código de colores (verde, amarillo, naranja, rojo y violeta). La previsión meteorológica en la web de la Agencia Española de Meteorología (www.aemet.es) incluye el índice ultravioleta máximo.

Cómo protegernos

Bueno, llegados aquí esperamos que lector sea consciente de que cuando está corriendo, caminando o escalando al aire libre es necesario protegerse del sol. Sabemos qué riesgos tiene y en qué circunstancias hay que extremar las medidas. Conozcamos pues esas medidas.

Medida 1. Jugar al gato y al ratón con el sol. Con esta expresión nos referimos a adaptar dentro de lo posible nuestra actividad a las horas donde menos RUV hay, evitando las horas centrales del día. Siempre se remarca la importancia de madrugar en montaña por seguridad y en este caso también nos ahorraremos una buena dosis de RUV.

Medida 2. Protección con gafas, ropa y sombrero. La RUV también afecta a los ojos, por eso es importante emplear unas gafas de sol adecuadas. Deben estar homologadas y ser de calidad: es muy peligroso emplear gafas inadecuadas, porque no sólo no protegen sino que pueden ser perjudiciales ya que con un cristal oscuro inadecuado se dilata la pupila y la RUV alcanza el interior del ojo. La ropa, sobre todo si es de grosor o textura densa, protege de la RUV. Ya se comercializan prendas de ropa que tienen factor de protección y productos para añadir a la ropa para incrementar su capacidad de fotoprotección (algunos se aplican directamente en la lavadora). El uso de sombreros con ala ancha también es importante, pues deja toda la cara y cuello en sombra y son mejores que las gorras y viseras que dejan al descubierto la parte lateral y posterior del cuello.

Medida 3. Los fotoprotectores. El uso de los fotoprotectores es una medida más para evitar los efectos nocivos del sol sobre la piel. Debe ser una más y no la única, pues se ha demostrado que aunque evitan muy bien la quemadura, algunas personas terminan exponiéndose demasiado y recibiendo pequeñas dosis de RUV por una “falsa sensación de seguridad” creyendo erróneamente que si no se quema no pasa nada. Los protectores solares no están pensados para que se aumente el tiempo de exposición al sol sino para aumentar la protección durante las exposiciones inevitables.

¿Qué tenemos que saber de los fotoprotectores?

1. El factor de protección solar (FPS o SPF) viene indicado por un número que señala la cantidad de tiempo más que podemos exponernos sin quemarnos. Es decir, si al exponernos sin fotoprotector nos quemamos en 15 minutos, con un fotoprotector con un FPS de 20 nos quemaríamos en 300 minutos (15 x 20). Este índice está estandarizado y todos los fotoprotectores lo indican claramente en su envase. Hay poca diferencia por encima de un FPS de 50, o sea que no nos obsesionemos por encima de esa cifra porque la protección no cambia mucho.

2. El espectro que cubre. Hoy en día casi todos los fotoprotectores son de amplio espectro, es decir, cubren la mayor parte del rango de la RUV (toda la B y gran parte de la A). Cuanto mayor rango, mejor.

3. La presentación. En el mercado encontraremos fotoprotectores en forma de sprays, emulsiones, cremas, etc. Según las características de nuestra piel y la zona que queramos cubrir utilizaremos unos u otros (sprays para zonas con pelo y zonas extensas; emulsiones y geles, fluidos libres de aceites para pieles grasas y cremas para zonas secas).

4. Resistencia al agua y al sudor. Los fotoprotectores water-resistant en teoría mantienen su efectividad tras un baño de 40 minutos, mientras que los water-proof persisten tras 80 minutos. Son unas cifras teóricas y en el mundo real no se suelen alcanzar esos valores. Más vale reaplicarlos si el baño ha sido prolongado (o si nos hemos secado con una toalla tras el mismo). Algunos preparados, sobre todo los infantiles tienen una mayor resistencia a la fricción (rubber proof).

5. Filtros físicos y químicos. Los físicos bloquean toda la RUV y son más seguros en niños y en personas de piel delicada o alérgicas pues están compuestos de partículas minerales (óxido de zinc y dióxido de titanio). Por el contrario estos filtros físicos tienen una cosmética menos agradable. Los químicos están mucho más logrados desde el punto cosmético y actualmente es raro que produzcan problemas.

Cómo aplicarse el fotoprotector

De nada sirve haber elegido el mejor fotoprotector si después no lo usamos correctamente. Las normas para hacerlo bien son:

  1. Aplicarlo 20-30 minutos antes de exponerse al sol.
  2. Hacerlo sobre la piel seca.
  3. Utilizar una cantidad generosa (el FPS se calcula con una cantidad muy superior a la que habitualmente se aplica cualquiera de nosotros).
  4. Reaplicarlo tras los 15 minutos del inicio de la exposición y una vez más si sudamos profusamente o nos bañamos.
  5. No olvidarse de las zonas delicadas, como son los labios y el escote y zonas que pueden estar expuestas sin que seamos conscientes de ello (bordes de la ropa que al moverse dejan una zona al descubierto, la parte superior de las orejas, el cuello y el dorso de manos).
  6. Si la actividad transcurre en nieve, el reflejo puede afectar a zonas habitualmente en sombra, como son debajo de la barbilla, labio superior y parte inferior de la nariz)

Más información:

La Academia Española de Dermatología y Venereología ofrece en http://euromelanoma.aedv.es más información acerca de la prevención y diagnóstico del cáncer de piel. Además de más consejos sobre este tema, puedes aprender a explorar tu piel y a determinar tu nivel de riesgo.

Comentarios
1 comentario
  1. Creo que este artículo de la American Society for Dermatologic Surgery da respuesta a mis preguntas: https://www.asds.net/Skin-Experts/Skin-C ancer/Skin-Cancer-Myths. En resumen: 1) Hay evidencias que exposiciones breves pero repetidas pueden causar daños a la piel. 2) Ponerse moreno es un signo de daño en la piel.

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