El oro líquido de Picos de Europa: fuente Prieta y fuente Vega Huerta

Cualquiera que esté acostumbrado a deambular por Picos de Europa durante el verano sabe que tiene que cargar desde el principio con una buena provisión de agua y no desaprovechar la oportunidad de llenar la cantimplora siempre que se presente la ocasión porque uno puede encontrarse con las reservas agotadas y sin posibilidad de aprovisionarse en mucho tiempo. Y es que estas montañas no brillan por su generosidad en fuentes. Y es que en Picos es agua vale su peso en oro.

Autor: César de Prado Malagón | 6 comentarios | Compartir:
Llenando la bolsa de hidratación en la fuente Prieta. Picos de Europa  (Isidoro Rodríguez)
Llenando la bolsa de hidratación en la fuente Prieta. Picos de Europa

Creo que nunca he pasado tanta sed como una noche que nos extraviamos después de un caluroso día de escalada por culpa de la niebla entre el refugio de la Vega de Urriello y el del Jou de los Cabrones. Pasamos la noche sin una gota de agua y al día siguiente acabamos saliendo a la canal de Camburero con una sed espantosa y sabiendo que teníamos pocas posibilidades de calmarla pronto, porque si algo caracteriza a Picos es su tacañería en fuentes y manantiales. ¿Por qué es tan difícil encontrar agua en la parte alta de los Picos de Europa?

Las precipitaciones son muy abundantes en los Picos de Europa, tanto en forma de nieve (el 20 por ciento) como en forma de lluvia o granizo, debido a su cercanía al mar y a la barrera climática que constituyen sus escarpes calizos. Sobre los Picos de Europa caen unos 830 hectómetros cúbicos de agua al año (¡830.000 millones de litros!) y en las cimas se registran hasta 2.000 litros por metro cuadrado. Casi un tercio regresa a la atmósfera por evaporación y transpiración de la cubierta vegetal. Lo que queda es lo que se denomina “lluvia útil”. El 65 por ciento de ella se infiltra en el subsuelo y el resto desciende por las pendientes, bien en forma de escorrentía superficial o a pocos centímetros de profundidad. Entonces, si hay tanto agua, ¿por qué no hay más manantiales?

Un mar bajo los Picos

Los Picos de Europa tienen su origen en la superposición de diferentes rocas calizas formadas hace más de trescientos millones de años. La circulación del agua allí está influida por la naturaleza de la roca de los diferentes estratos: mientras que las calizas constituyen un buen medio para que se establezcan acuíferos kársticos, hay rocas menos permeables y otras impermeables como las lutitas y las areniscas. También influyen los fenómenos tectónicos, responsables de los cabalgamientos, los buzamientos, los pliegues y las fallas, que van a orientar la circulación del agua por el interior del macizo.

El agua que se infiltra en el macizo calcáreo recorre el complejo entramado de simas, galerías y salas que forma el subsuelo de Picos, y da lugar a un acuífero cuyas reservas se estiman en 490 hectómetros cúbicos. Debemos considerar las fuentes, los manantiales y las surgencias como aliviaderos de este embalse subterráneo; es decir: la fuente o la surgencia sólo fluye cuando los límites de la reserva se han superado. El lugar de afloración del agua a la superficie viene definido por una combinación adecuada de capas rocosas permeables con otras impermeables, que conducen el agua justo hacia ese punto y no a otro, siempre y cuando haya excedencia en las reservas.

Agua y vida

No hay evidencias de la presencia humana en zonas altas de los Picos de Europa hasta el Neolítico, cuando se domestican los primeros animales herbívoros y se comienza a cultivar la tierra. Enseguida se pone en práctica el aprovechamiento estival de los pastos de montaña, con migraciones estacionales de hombres y ganados desde las zonas bajas a los pastos de altura. Entre los siglos II y I antes de nuestra era llegaron a estas montañas los pueblos celtas, entre los que cabe destacar a los cántabros y astures. Algunas de las actuales majadas se localizan en zonas donde se asentaron pueblos de cultura castrense, posiblemente cántabros, que buscaban para ellos y sus ganados vegas fértiles abundantemente regadas por el agua de fuentes y manantiales.

La continuidad en la actividad ganadera a lo largo de la historia ha permitido a los pastores atesorar en su memoria los lugares en los que se producen los afloramientos de agua incluso en los peores estiajes, un conocimiento que han legado a la comunidad montañera. De hecho, los refugios de alta montaña de Picos, como el de Collado Jermoso o el del Jou de los Cabrones, se levantaron allí por la presencia de manantiales fiables.

A continuación describimos dos excursiones a otras tantas fuentes que manan incluso en lo más duro del verano. Las excursiones hasta ellas se han ampliado con ascensiones a cumbres próximas o que se encuentran en el camino. Todas ellas están ligadas muy estrechamente a la historia humana de estas montañas y, especialmente, a la montañera. ¡Que os aprovechen sus frescas aguas.

Fuente Prieta

La fuente Prieta mana a unos 2.040 metros de altitud, en la base de la cara oeste de las Torres de Cebolleda, al pie del Peyón, una inmensa oquedad del Macizo Occidental.

El Macizo Occidental es el de mayor extensión de los tres que integran los Picos de Europa. Mide unos 20 kilómetros de norte a sur y unos 15 de este a oeste. A pesar de presentar majestuosos escarpes rocosos hacia el sur, debidos al cabalgamiento de los Picos de Europa sobre la región Pisuerga-Carrión, hacia el norte ofrece suaves pendientes, donde se asentaron pronto numerosas majadas. Quizá por esta accesibilidad, este macizo obtuvo pronto la calificación de Parque Nacional (el primero de España), con la denominación de Montaña de Covadonga.

Itinerario

La incursión en este macizo es placentera desde los lagos de Enol y La Ercina hasta el refugio de Vegarredonda. A partir de aquí, comprobamos que nos encontramos en alta montaña, con todas sus grandezas y limitaciones. Por eso, el agua que nos brinda la Fuente Prieta resulta vital para desplegar actividades en las cumbres que escoltan el Jou Lluengo.

Proponemos un recorrido que, desde los lagos de Covadonga, pasa por Fuente Prieta y por la cima de la Torre de Santa María (2.486 m) y regresa por la Boca del Jou Santo, que nos va a proporcionar una visión muy cabal de este macizo y unas imágenes que recordaremos siempre. Se trata de un recorrido de 20 kilómetros, con un desnivel de subida de 1.700 metros, que presenta alguna trepada de II/II+ grado para subir a la cima y en el que emplearemos unas 8 horas.

Cerca de los lagos de Covadonga, salimos de Pan de Carmen hacia el sur, pasamos por la vega de la Piedra, hermosa pradera salpicada de cabañas y de bloques erráticos, continuamos por la vega la Rondiella y remontamos el collado Gamonal, por el que nos acercamos al refugio de Vegarredonda, con una buena fuente y todos los servicios. Seguimos hacia el sur hasta Llampa Cimera, donde giramos al oeste por un camino armado entre la roca, para rodear por esta vertiente la escarpada aguja del Porru Bolu. Retomando la dirección sur, pasamos por el collado les Merines, hacia el Mosquil de Cebolleda, que nos lleva a la fuente Prieta (2.100 m).

Subimos hacia el sudeste por una pedrera empinada hasta la Horcada de Santa María y descendemos unos 50 metros en dirección al Jou Santo para alcanzar la base de una rampa ascendente de izquierda a derecha que surca la pared meridional de la Torre Santa María, denominada Grieta Rubia por el color de su roca. Nos enfrentamos a una trepada de II/II + en ocasiones, que nos lleva a la cima (2.486 m). Destrepamos la Grieta Rubia, que tiene un rápel montado en la base (necesario para los menos experimentados), para seguir descendiendo hacia el nordeste y luego hacia el norte por la Boca del Jou Santo, el Jou de los Asturianos, el collado de La Fragua, y retomamos el camino de subida en la Llampa Cimera para regresar al punto de partida.

Fuente de Vega Huerta

Vega Huerta es un entorno relativamente plano y cubierto de vegetación alpina, situado en el Macizo Occidental a 2.000 metros de altitud y protegido por la impresionante mole caliza que constituye la pared sur de Peña Santa (Torre Santa).

Aunque en invierno se encuentra cubierta por la nieve en su totalidad y en tiempos debió albergar agua, ya que aún conserva el topónimo de Llago Huerta, en la actualidad toda la actividad montañera de esta zona es tremendamente dependiente de la fuente de Vega Huerta, que, en veranos muy secos, únicamente nos proporciona un hilillo de agua que pone a prueba nuestra paciencia a la hora de llenar la cantimplora.

En 1932 se construyó en Vega Huerta un pequeño refugio con forma de bóveda similar al de Vega Redonda y a los pirenaicos de Tucarroya y de Bayssellance, con el fin de dar servicio al cuerpo de Guías del Parque Nacional de la Montaña de Covadonga. Este refugio se derrumbó en los años 80 y en 2010 se construyó en el mismo sitio una réplica del refugio original, que puede considerarse un refugio-vivac, apto para pasar la noche un número limitado de personas, pero que no dispone de servicios.

Itinerario

Una excursión que nos conduce a la fuente de Vega Huerta y nos proporciona, además, unas vistas irrepetibles de los macizos Occidental y Central comienza en Soto de Valdeón, nos conduce por la canal del Perro hacia Vega Huerta y desciende por la canal de Capozo, en un recorrido de 20 kilómetros, salvando un desnivel positivo de 1.300 metros, durante unas 7 a 8 horas.

Salimos de Soto de Valdeón hacia el oeste por el camino de la Cuesta, que atraviesa un tupido bosque de hayas para llegar a Bustiello, donde tenemos una fuente. Tomamos dirección noroeste, hacia la vega de Llos, con otra fuente, y seguimos en la misma dirección hasta la Cimera del Frade, donde giramos hacia el norte por la canal del Perro, muy utilizada antiguamente por vacas, ovejas, caballos y cerdos para pasar el verano en Vega Huerta y Carbanal. Pasado el collado del Burro, atravesamos una zona caótica, donde apreciamos la erosión de la caliza, que nos conduce a Vega Huerta (2.043 m), donde descansamos plácidamente al lado de la fuente, con la hermosa vista que nos ofrecen la cara sur de Peña Santa (Torre Santa) y las altísimas cumbres del Macizo Central.

Para bajar, retrocedemos unos metros para caminar hacia el norte por una campera al lado del refugio, hasta que un colladito nos da paso hacia el este para descender hacia Carbanal y el Joyo del Cabrero, que tiene una fuente. Continuando hacia el este, comenzamos el descenso de la canal de Capozo, siguiendo fielmente la senda y los hitos que la jalonan. Pasada la cueva del Agua, donde podemos beber, accedemos al bosque y pasamos por un sedo tallado en la roca, que nos lleva a la caudalosa surgencia de La Farfada y, poco después, al Tombo de la Pandiella, desde donde podemos regresar al punto de partida por el camino del Bustio.


 
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6 comentarios

  1. Pues yo tengo el corazón dividido entre las dos cordilleras… Me siento afortunado por poder vivir en los Pirineos y me emociono cuando pienso en Picos… Para gustos colores…

  2. El penúltimo día del anillo. Salimos de Vegaredonda a Vega Huerta, todo el dia anduvimos perdidos. A las 19 recordé a ver pasado por una fuente (prieta). Alli mismo vivacqueamos sin cena pero, con agua y saco nos sentimos afortunados. Recuerdo la sensación de no necesitar nada más. No hay que exagerar Ferrán con un camelback de 2 lt, se puede pasar bien una jornada. Para mi la dureza en montaña SI es atractiva.

  3. Para Fernan: y nosotros encantados de que no te guste. Alguien que utliliza argumentos de tanto calado mejor en casita. o dicho de otra forma la miel no está hecha para la boca del…….. Saludos.

  4. Y es que no hay un mísero bar por encima de 2000 metros! Y luego lo escarpada que es, con lo que se suda en verano!

  5. Es la razon principal para no gustarme esta cordillera. No hay agua en altura. Montaña sin agua no me es atractiva. Viva el pirineo.

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