Durante la elaboración de la revista Grandes Espacios nº 301, un número monográfico dedicado a Valonia, tuvimos la oportunidad de descubrir los múltiples atractivos de esta región, la más meridional de Bélgica.
Tal y como nos cuenta Nicolás Garrido, representante de Turismo de Valonia (VISITWallonia), estamos ante un destino idóneo para amantes de la naturaleza, con numerosas rutas a realizar a pie o en bicicleta, pero también para quienes prefieran un viaje cultural, histórico y gastronómico, con propuestas alejadas del turismo de masas.
Si tenemos pocos días para visitar Valonia, ¿qué es lo que no podemos perdernos?
Es complicado elegir, porque hay muchas opciones y la elección irá en función de los gustos de cada persona. Los «imprescindibles» a visitar cambian si le das prioridad a la naturaleza, a la cultura, a la historia, a la gastronomía o a otros factores.
Si ponemos el foco en la historia, no puedes dejar de hacer una visita al Dominio de la batalla de Waterloo, donde dejó su huella Napoleón. En Bastogne y sus alrededores, conocidos por su resistencia a los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial y por haber sido escenario de la Batalla de las Ardenas, se conservan numerosos vestigios de aquel conflicto.
Desde vehículos militares hasta los famosos foxholes (trincheras excavadas por los soldados), la región ofrece un auténtico viaje en el tiempo. En los pueblos cercanos, varios museos permiten profundizar en este episodio clave de la historia, y el más emblemático es, sin duda, el Bastogne War Museum, un espacio único en su género que bien merece una visita.
Entre las ciudades imprescindibles de la región, Namur, la capital, destaca por su imponente ciudadela, testimonio de su pasado estratégico. Mons, elegida Capital Europea de la Cultura en 2015, rebosa de museos y eventos artísticos.
Tournai, una de las ciudades más antiguas de Bélgica, se distingue por su majestuosa catedral, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Lieja, además de su reconocida gastronomía, es una ciudad vibrante, con numerosos teatros y salas de conciertos. Charleroi, en plena transformación, se reinventa a través del arte urbano y diversas iniciativas culturales contemporáneas.
Allí se encuentra también el Museo de la Fotografía, uno de los más grandes de Europa, que alberga una excepcional colección dedicada a la historia de esta disciplina.
No podemos perdernos Spa, una ciudad que dio nombre a la actividad del termalismo en todo el mundo. Así como Thuin, con sus jardines colgantes; o Bouillon, la ciudad donde nació Godefroy Bouillon, uno de los líderes de las primeras cruzadas.
Si te gusta la naturaleza, estarás encantado ya que en Valonia nunca está lejos. Las Ardenas son un auténtico paraíso para desconectar, ya sea con una caminata entre sus majestuosos bosques o con un emocionante descenso en bicicleta.
Otro destino imprescindible es el valle del Mosa, donde puedes recorrer el río Lesse en kayak mientras disfrutas de impresionantes vistas de los castillos que lo rodean. No es casualidad que esta región también sea conocida como el «valle de los castillos», pues Valonia alberga cerca de 1.500, muchos de los cuales están abiertos al público.
Si eres amante de las cervezas, has de visitar las abadías, donde fabrican las famosas cervezas trapenses; o si lo tuyo es el chocolate, también puedes visitar chocolaterías donde elaboran su propio –y delicioso– chocolate, que puedes degustar. En todos los casos, siempre estaremos rodeados del ambiente acogedor de Valonia.
¿Qué conexiones encuentra entre la cultura española y la valona?
Entre España y Valonia pienso que hay muchas conexiones. En primer lugar, el origen de los idiomas, pues ambos son latinos –el español y el francés– y tienen similitudes. También por la historia, pues en los siglos XVI-XVII la zona que actualmente es Bélgica formaba parte de los Países Bajos españoles, que estaban bajo la monarquía de los Habsburgo.
Esta época dejó una huella duradera en Valonia, especialmente a través de sus fortalezas y monumentos, como la emblemática ciudadela de Namur. Los españoles reforzaron esta fortaleza estratégica, testigo de numerosos conflictos a lo largo de la historia.
Hoy en día, es posible recorrerla y descubrir sus transformaciones a lo largo de los siglos, tanto en la superficie, con impresionantes vistas panorámicas de la ciudad, como en sus extensas galerías subterráneas, que evocan su pasado defensivo.
Además, en ambos países hay un ambiente acogedor, de buena convivencia. A los valones nos gusta compartir platos, cervezas… al igual que sucede en España con las tapas.
También pienso que a los españoles les gusta la bicicleta, y Valonia es una tierra perfecta para este deporte, porque la naturaleza es omnipresente. Tenemos muchas rutas para disfrutar de la bicicleta, tanto de largo como de medio recorrido.
Además de la red RAVeL y las Vías Verdes, hay una red de senderos que se organiza mediante un sistema de «nodos» o «puntos nodales» que permite a los ciclistas planificar sus itinerarios de forma flexible, eligiendo diferentes rutas al conectar diversos puntos numerados en las intersecciones de los caminos.
También hay rutas temáticas, como la que recorre las abadías trapenses o los castillos, así como la ruta UNESCO y muchas otras propuestas que se pueden encontrar en el número monográfico de Grandes Espacios 301 y en la web visitwallonia.es.
¿A qué tipo de turista o viajero cree que le puede atraer más ir a Valonia? ¿Un público más familiar o más aventurero?
La oferta es tan amplia que realmente puede atraer a todo el mundo, tanto a familias con hijos como a parejas, a personas solas más o menos aventureras, así como a aficionados a una temática específica, ya sea la historia, la gastronomía u otros temas.
Los alojamientos son muy variados, tanto dentro de las ciudades como en los alrededores. Una opción que suele gustar a las familias es alquilar una gîte, que suelen ser granjas o casas en plena naturaleza, fuera de las ciudades.

También hay múltiples museos que resultan de interés tanto para mayores como para pequeños, así como experiencias y actividades para todas las edades. Por ejemplo, una de las joyas de la región son las Cuevas de Han (Grottes de Han), que están entre las más bonitas del mundo, e incluyen un espectáculo subterráneo de luz y sonido que es único.
A los niños lo que más les suele gustar es visitar los castillos, en los que en ocasiones se organizan actividades temáticas. Y los mayores disfrutan en las termas, descansando y recibiendo tratamientos; o también pueden optar por visitar los viñedos. Otra opción para todos los públicos es pasear por el parque de Hautes Fagnes-Eifel, el más antiguo de Bélgica, de gran valor natural.
Realmente es un destino dirigido a un turismo global, con muchas opciones para distintos tipos de personas.

Lo que también me ha llamado la atención en la revista Grandes Espacios 301 es la importancia el pasado industrial y minero de la región…
Sí, efectivamente, es un pasado que se muestra sobre todo en ciudades como Charleroi, Lieja o Mons, con símbolos como sus minas, algunas de ellas aún abiertas al público. Hay incluso cuatro minas históricas que están inscritas en el patrimonio de la UNESCO.
Otros de los lugares de interés a visitar relacionados con su pasado minero son los terriles, que son montículos generados por la extracción del carbón durante esa época, hoy integrados en la propia naturaleza, creando ecosistemas únicos.


El turista español medio puede que vea Valonia como un destino caro… ¿Cree que hay ofertas para distintos presupuestos?
Es comprensible que algunos turistas españoles consideren a Valonia como un destino caro, pero en realidad, todo depende de cómo se elija viajar.
La región está muy bien comunicada, especialmente con compañías aéreas low-cost, lo que facilita su acceso. También es posible llegar y moverse en coche o en tren.
Además, Valonia ofrece una gran variedad de alojamientos para todos los presupuestos: desde hoteles de lujo, pequeños hoteles con encanto, gîtes o casas de alquiler, hasta campings más asequibles.
Al ser un destino menos conocido, Valonia tiene la ventaja de contar con menos competencia, lo que evita los precios excesivos cerca de los grandes sitios turísticos. Y, sobre todo, permite vivir una experiencia lejos de las multitudes, fuera del turismo de masas y de los recorridos más turísticos.
Por último, es completamente posible pasear por los paisajes y lugares de Valonia, ¡y eso es totalmente gratuito! Lo único que necesitas es un buen par de zapatos.
¿Qué rasgos diría que tienen los habitantes de Valonia?
Creo que esto también nos asemeja a España porque en Valonia nos gusta vivir y disfrutar de los buenos momentos con nuestra gente, con la familia y las amistades. Nos gusta compartir una cerveza, unas patatas fritas y «hacer la fiesta». En ciudades como Lieja, Mons y otras se organizan reconocidos festivales, carnavales y otros espectáculos.
En general, la gente de Valonia es humilde y modesta. También son muy amigables y acogedores, les gusta hablar con personas de todo el mundo y conocer otras culturas.
¿Por qué cree que Valonia no es tan conocido para el turismo?
¡Porque es un secreto bien guardado! Hablando en serio, algunos nombres resultan familiares o evocan ciertas imágenes, pero no siempre se asocian directamente con el destino: Spa (relacionado con el bienestar y el circuito de F1 en Spa-Francorchamps), Waterloo o incluso algunas cervezas y abadías, especialmente las trapenses.
Sin embargo, más allá de estos referentes, la región alberga muchos otros tesoros que nos esforzamos por dar a conocer, vinculándolos a la identidad valona y siempre con la premisa de preservar su invaluable riqueza natural.
¿Cuál es la mejor época para visitar Valonia?
Depende de lo que quieras ver y hacer, pero cada temporada tiene su propio encanto. En general, la naturaleza cambia drásticamente a lo largo del año, lo que ofrece experiencias diferentes en cada estación.
La primavera es la época de la floración. Los paisajes verdes y floridos ofrecen una sensación de frescura y renovación. Además, en esta temporada se celebran grandes eventos como el Carnaval de Binche y la Ducasse de Mons, dos tradiciones muy coloridas. También puedes disfrutar de competiciones ciclistas de renombre como La Fleche Wallonne y Lieja-Bastogne-Lieja.
Durante el verano, Valonia se llena de festivales y eventos culturales, ya sean musicales, artísticos o deportivos, como el famoso Gran Premio de Fórmula 1 de Bélgica. A diferencia de España, donde el termómetro puede dispararse en esta época, en Valonia el clima es más suave.
Aquí no hay olas de calor sofocantes, sino temperaturas agradables que permiten disfrutar al máximo de actividades al aire libre. Senderismo en los bosques de las Ardenas, descenso en kayak por el río Lesse o paseos a la sombra de los castillos del valle del Mosa… En Valonia, el verano rima con frescor… ¡y sin quemaduras de sol!
El otoño es una estación mágica, especialmente por el impresionante bramido del ciervo, un espectáculo único para los amantes de la naturaleza. Es la oportunidad perfecta para admirar los vibrantes colores del bosque y, ¿por qué no?, disfrutar de una estancia acogedora en una cabaña.
Y en invierno, Valonia se envuelve en la magia de los mercados navideños. En Lieja se celebra uno de los más importantes, con un encantador pueblo de Navidad formado por 200 casitas. Además, los espectaculares juegos de luces y los eventos festivos transforman las ciudades en escenarios de cuento de hadas, como ocurre durante Mons en Lumières.
¿Algún recuerdo personal especial relacionado con Valonia?
Sí, para mí, Valonia tiene algo muy especial: los castillos. Me encantan los castillos y aquí hay una gran variedad, de diferentes estilos. Uno de los más memorables es el Castillo de Ronchinne, cerca de Namur. Lo visité de noche y la atmósfera era increíble.
Este castillo tiene un dominio enorme con varios tipos de alojamiento, desde casitas en los árboles hasta cubos futuristas en medio de la naturaleza. Es un lugar muy especial, rodeado de naturaleza. Los jardines y el entorno del castillo son tan amplios que te puedes perder en ellos, y la experiencia de dormir allí fue algo que nunca olvidaré.
Valonia tiene muchos lugares que te dejan huella.
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