Camino de El Vado a La Vereda (PR-GU 18)

Visitar la aldea de La Vereda nos brinda la oportunidad de volver al pasado y descubrir cómo eran los pueblos de la Arquitectura Negra antes de que las carreteras asfaltadas, la electricidad y otros adelantos del progreso llegaran hasta ellos.

Autor: Rafael Ruiz /GE | No hay comentarios | Compartir:
Camino de El Vado a La Vereda (PR-GU 18)
El caserío de La Vereda es, probablemente, el que mejor conserva los elementos característicos de la Arquitectura Negra. Camino de El Vado a La Vereda (PR-GU 18)   JORGE CRUZ

El caserío de La Vereda, mimetizado en su entorno y encaramado en un altozano desde el que vigila el discurrir del río Vallosera al pie del macizo de La Tornera-Centenera, es, probablemente, el que mejor conserva los elementos característicos de la Arquitectura Negra.

La Vereda, como todos los pueblos de la zona, sufrió en la década de los años 50 el éxodo rural de sus habitantes hacia las ciudades de la periferia de Madrid. La construcción del embalse de El Vado en el año 1954 anegó el camino por el que los vecinos de La Vereda se trasladaban hasta Tamajón, una de las cabeceras de la Comarca, y más tarde, en 1971, tras la expropiación de todo el territorio del término municipal para su repoblación forestal, el pueblo quedó definitivamente abandonado.

Más de veinte años después, un grupo de arquitectos de Madrid y Guadalajara iniciaron la reconstrucción de sus casas, una empresa que continúa hoy la Asociación Cultural de La Vereda, respetando los principios de la arquitectura tradicional. La ruta que se describe a continuación es un homenaje a las personas que habitaron La Vereda y que, en hacenderas(trabajo comunitario), con mula, pico y pala, abrieron un precioso camino de herradura.

Hoy podemos recorrerlo entre pinares y robledales, descubrir el vuelo rasante del mirlo acuático sobre el cauce del río Vallosera o el de la oropéndola en la espesura de su bosque de alisos, contemplar el vuelo de los buitres leonados y otras rapaces sobre los cuchillares agrestes de pizarras, y disfrutar de espectaculares vistas en una ruta que es un disfrute para los sentidos.

Camino de El Vado a La Vereda (PR-GU 18)
Camino de El Vado a La Vereda (PR-GU 18)

La ruta del embalse de El Vado a La Vereda (PR-GU 18)


Iniciamos la excursión en el pequeño aparcamiento habilitado a la orilla del embalse de El Vado, una vez pasado el túnel y el muro de la presa. Tras recorrer unos 50 metros por la pista, nos desviamos a la derecha por la senda que acondicionaron los vecinos de La Vereda cuando las aguas del embalse inundaron el antiguo camino y el pueblo de El Vado, en 1954.

Este camino de herradura, con muretes de lajas de pizarra bien conservados, discurre a media ladera por el pinar de repoblación de pinos resineros, que fueron plantados en los años 70 para frenar la erosión en las laderas y reducir el ritmo de colmatación del embalse.

A lo largo de cuatro kilómetros caminamos a la sombra de los pinos, hasta dar vista a un espectacular meandro del Vallosera forzado por un cuchillar de estratos verticales de pizarras. Aquí iniciamos el descenso al río, que cruzaremos por unas pisas junto a los estribos de un antiguo puente, aunque en alguna época del año, si el río va crecido, no nos quedará otra que descalzarnos.

Después de cruzar el río nos espera un kilómetro y medio de subida por una senda que discurre entre robles y jaras, al final de la cual, en su entronque con una pista forestal, vemos los restos de viejas alambradas y cabañas de madera. Es lo que aún queda del antiguo cercado donde vivieron los corzos que se liberaron para repoblar estas sierras.

Hoy, este cérvido es abundante en toda la Sierra Norte de Guadalajara y es fácil que lo avistemos en nuestra ruta. Más afortunados seremos si logramos ver algún grupo de cabras monteses que, al igual que el lobo ibérico, están recolonizando este territorio.

Camino de El Vado a La Vereda (PR-GU 18)
Camino de El Vado a La Vereda (PR-GU 18)

Seguimos a la izquierda por la pista forestal que, tras 1,5 kilómetros, nos lleva hasta La Vereda. Conviene dedicar tiempo a recorrer sus callejas y contemplar las casas y construcciones típicas de la Arquitectura Negra en este particular “viaje al pasado”. Sus casas, corrales y casillas para el ganado, aquí llamados taínes, están construidas con pizarras negras, entre las que a veces se intercalan conglomerados rojizos y cuarcitas blancas que marcan líneas de decoración en los muros o las iniciales de quienes las construyeron.

En sus tejados de grandes lajas de pizarra despuntan sus peculiares chimeneas troncocónicas y, junto a las casas, los hornos de piedra en que se cocía el pan. Un cartel nos recuerda que debemos guardar el máximo respeto para no alterar la belleza y tranquilidad del lugar y de las personas que están restaurando las viviendas y las habitan. También podemos visitar los restos de la ermita de La Concepción o disfrutar de las preciosas vistas del pico de La Tornera y la Peña Centenera.

Camino de El Vado a La Vereda (PR-GU 18)
Camino de El Vado a La Vereda (PR-GU 18)

Desde las antiguas eras del pueblo parte una senda que, entre grandes encinas y muretes de pizarra, desciende en un kilómetro hasta la pista, por la que seguiremos a la derecha para encontrar rápidamente el área recreativa del Molino de Vallosera, a la orilla del río, un lugar excelente para la comida y el descanso. El molino guarda la memoria de Félix Rodríguez de la Fuente, el naturalista que más contribuyó a crear conciencia ambiental en nuestro país, en una época en que muchos aún trataban de “alimañas” al águila real o al lobo ibérico. Este paraje cobijó su manada de lobos, así como linces ibéricos, muflones y otros animales con los que Félix rodó secuencias de muchos de sus documentales.

A la derecha de la pista encontramos el antiguo caz del molino por el que podemos avanzar unos 200 metros para llegar al pequeño salto de agua que origina el dique artesanal de mampostería construido (¡cómo no!) con lajas de pizarra. Ahora nos toca ascender por la pista forestal que discurre por el pinar de repoblación a lo largo de 4,5 kilómetros.

Camino de El Vado a La Vereda (PR-GU 18)
Camino de El Vado a La Vereda (PR-GU 18)

Dos miradores amenizarán la subida: el primero da vistas al barranco del Vallosera, la aldea de La Vereda y los crestones cuarcíticos de La Tornera, y el segundo al Ocejón, el embalse de El Vado y a los restos de la iglesia de Nuestra Señora de La Blanca, conocida como de Santa María de El Vado, de estilo gótico cisterciense (s. XIV), el único edificio del pueblo de El Vado que no quedó sumergido. Pasado este segundo mirador, nos desviamos a la izquierda de la pista por una senda y, tras recorrer 400 metros, encontramos el camino de herradura que ya recorrimos al comenzar la excursión, por el que seguiremos a la derecha a lo largo de dos kilómetros y medio para regresar al aparcamiento.

Camino de El Vado a La Vereda (PR-GU 18)
Camino de El Vado a La Vereda (PR-GU 18)
Camino de El Vado a La Vereda (PR-GU 18)
Camino de El Vado a La Vereda (PR-GU 18)

Datos técnicos

Comienzo: embalse de El Vado.
Tipo: circular con un pequeño tramo compartido de 2,5 km.
Longitud: 16 km.
Desnivel: +540 m.
Mapas: hoja 459-6 del IGN. 1:25 000.
Saber más: Alonso Ramos, J.A. (2021). La Vereda. Capítulo del libro Serranía de Guadalajara: despoblados, expropiados, abandonados. PP 303-AACHE Ediciones. Guadalajara, 2021.
Track: https://desni.in/vadovereda


 
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