Propuesta para el fin de semana

Costa de Calblanque, una ruta con acantilados espectaculares y tranquilas playas

Ruta por el Parque Regional de Calblanque, formado por una sierra que se moja los pies en el Mare Nostrum formando espectaculares acantilados y tranquilas playas que parecen estar a años luz de las populosas urbanizaciones.

Autor: EMILIANO TALÓN Y GENARO RUBIO | No hay comentarios | Compartir:
Calblanque un lugar tranquilo y protegido para vivir y reproducirse. A todo ello hay que sumar un paisaje monumental
Calblanque un lugar tranquilo y protegido para vivir y reproducirse. A todo ello hay que sumar un paisaje monumental

Normalmente se identifica la costa murciana con La Manga, esa estrecha franja de tierra que separa el Mar Menor del Mediterráneo y que es el ejemplo más sangrante de hasta donde puede conducir la urbanización desenfrenada. Como contrapunto a este despropósito, a unos pocos kilómetros de ella está el Parque Regional de Calblanque, formado por una sierra que se moja los pies en el Mare Nostrum formando espectaculares acantilados y tranquilas playas que parecen estar a años luz de las populosas urbanizaciones.

El Parque regional de Calblanque, Monte de las Cenizas y Peña del Águila, se encuentra situado en el sector oriental de la Sierra Minera de Cartagena-La Unión. Es ésta una curiosa y agreste sierra que se extiende en dirección este-oeste a lo largo de 26 kilómetros de costa desde la ciudad de Cartagena hasta el Cabo de Palos.

Casi la totalidad de la superficie del parque, que tiene sus extremos en Cala Reona y el cerro del Atalayón, al este, y la playa colmatada de restos mineros de Portmán, al oeste, pertenece al municipio de Cartagena.

La sierra fue protegida en 1992, e incluso se propuso para ser declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO, pero los intereses económicos de los municipios colindantes impidieron que la propuesta prosperara. Como su nombre hace intuir, la sierra ha sido explotada desde tiempos inmemoriales hasta la década de los años noventa del pasado siglo para extraer de sus entrañas plata, plomo y otros minerales.

Tan dilatada historia minera ha dejado unas huellas indelebles en su paisaje, algunas terribles, como los grandes agujeros de las minas a cielo abierto, y otras de gran valor cultural, como yacimientos arqueológicos y restos industriales que le ha valido ser declarada bien de interés cultural con la categoría de sitio histórico. Curiosamente, a pesar de esto, y, sobre todo, a pesar de estar muy cerca la ciudad de Cartagena, la zona minera de La Unión, la urbanización Manga Club con sus campos de golf y las numerosas urbanizaciones del Mar Menor y La Manga, la costa del parque natural es una de las mejor conservadas de todo el Mediterráneo.

Otra paradoja es que, aunque la primera sensación es que nos encontramos frente a un desierto, la sierra cuenta con una inmensa variedad botánica (hay algunas plantas muy raras como el araar o ciprés de Cartagena que sólo existe en el norte de África y en algunas islas del Mediterráneo). Y lo mismo se puede decir de su fauna en la que no falta los fladimencos que han encontrado en las salinas de Calblanque un lugar tranquilo y protegido para vivir y reproducirse. A todo ello hay que sumar un paisaje monumental, con altos acantilados que caen a pico sobre el mar, playas de arenas rojizas sumamente tranquilas, barrancos profundos y montañas que alcanzan los trescientos metros a unos pasos del agua.

Itinerario

El GR 92, el sendero de gran recorrido que, teóricamente, recorre toda la costa mediterránea desde el cabo de Creus hasta Tarifa, atraviesa, el Parque Regional de Calblanque, dando la oportunidad de conocer este trocito de la costa murciana.

Sus desgastadas señales nos guiarán en la excursión que describimos a continuación y que nos llevará desde las cercanías del monte Cenizas hasta Cala Reona. Para ello debemos ir al kilómetro 2 de la carretera MU-314, que une Los Belones con Portman.

Muy cerca de este punto kilométrico comienza una pista hacia el sur. La pista está cerrada con una cadena y tiene un panel informativo del Sendero del Monte de las Cenizas. Después de buscar un lugar apropiado para aparcar el coche, comenzamos a andar por esta pista que sube serpenteando.

En breve encontraremos la característica marca blanquirroja de los senderos GR. Justo después de pasar un pequeño puente abandonamos la pista por un sendero que comienza la izquierda y que sube hacia la loma que nos separa del mar. Una vez arriba, además del mar veremos la cumbre del Monte de las Cenizas, de 307 metros de altura. Se puede adivinar en él un antiguo puesto militar con enormes cañones.

A partir de ahora alternaremos caminos y sendas, que, en algunos tramos, casi desaparecen cubiertas por los matorrales. Ojo porque es fácil confundirse ya que a un lado y otro aparecen nuevas sendas. La nuestra está marcada como GR, pero las señales están casi borradas por el implacable sol.

Tras un continuo sube y baja por la loma, llegamos a la altura de la urbanización La Manga Club. Dos de sus chalets asoman tímidamente por encima de la loma. Tras dejarlos atrás llegaremos a un camino (calle de la Zorrera) que baja hacia la cala del Barco.

Tomamos este camino hacia el mar pero lo abandonamos a unos 335 metros, justo en un ensanchamiento que hay a nuestra izquierda. Detrás del guardarrail comienza una senda descendente. Más adelante la senda se convierte en un cómodo camino pero al que se le saca poco provecho ya que cuando comienza a subir se abandona por una senda que sale a la derecha.

Hay que ir sobre aviso pues es fácil confundirse. El camino se acerca al mar y luego se aleja de él para salvar una serie de promontorios que se introducen en el mar y forman la Punta del Hacho. Después de unos tres kilómetros se llega por fin a la zona de playas que comienza con la playa Negrete.

Caminaremos por la arena un kilómetro, más o menos, buscando con la vista unos carteles y unas pasarelas de madera que marcan el lugar donde debemos salir de la arena para no pisar las dunas fósiles. Aquí hay unos aparcamientos cubiertos, buen lugar para descansar y “pillar” un poco de sombra. Tras reponer fuerzas, saldremos de los aparcamientos, cruzaremos un parque y tomaremos un camino a nuestra derecha llevando cuidado pues es posible toparse con vehículos circulando.

El camino nos conduce al Humedal de las Salinas de Calblanque o Rassall, las deja atrás y se dirige hacia la Punta espada con el Cabezo de la Escucha y el Cerro del Atalayón a la izquierda. En un momento dado abandonaremos el camino para continuar por una senda que asciende a otro camino que sube y que poco a poco se va haciendo más estrecho, hasta convertirse en una senda que recorre la parte alta de los acantilados.

Tras unos dos kilómetros y medio de aérea excursión el camino comienza a bajar hasta llegar a la playa de Cala Reona, punto y final de la excursión.

Ficha técnica

Situación: Parque regional de Cal blanca. Sureste de Murcia.

Partida. km 2 de la carretera MU 314.

Llegada. Playa de Cala Reona.

Observaciones. Excursión lineal. Es preciso combinar automóviles.

Distancia. 16,4 km.

Desnivel. 604 m de subida y 743 de bajada.

Dificultad. Media.

Tiempo. 4h 50 min.

Cartografía: hoja 978 I del IGN. 1:25000.

 

 

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