Turismo apegado a la tierra

La Ruta del Císter, GR 175, en la Costa Daurada tiene ya 25 años

La Ruta del Císter, el itinerario que une los monasterios cistercienses de Poblet y Santes Creus, en la Costa Daurada, y el de Vallbona de Les Monges, en Lleida, ha cumplido 25 años. En este tiempo, a su alrededor ha ido creciendo una oferta turística apegada a las tradiciones y los productos de la tierra de las comarcas que recorre.

Autor: Dioni Serrano | 1 comentario | Compartir:
La fachada modernista de la bodega de Nules. Ruta del Císter
La fachada modernista de la bodega de Nules. Ruta del Císter

Dicen que en Valls, la capital del Alt Camp, hay que levantar tres veces la cabeza: una para comer calçots, otra para ver los castells y la tercera para alcanzar a ver el campanario de la torre de la iglesia de San Juan, que pasa por ser la más alta de Cataluña y la segunda de España después de la Giralda.

Para lo primero, hay que acercarse por la Costa Daurada al final del invierno y comienzos de la primavera. Los calçots, una variedad de cebolletas especialmente cultivada para este fin, se asan directamente sobre llamas de sarmientos y se comen con los dedos después de pasarlos por salvitxada, una salsa similar a la romesco. En el fondo, los calçots son solo una excusa para pasarlo bien comiendo y bebiendo al aire libre con los amigos. Las calçotadas nacieron en Valls y se han convertido en una de las comidas nacionales de Cataluña.

En cuanto a los castells, esas asombrosas torres humanas de varios pisos que lograron el reconocimiento de la Unesco como Patrimonio de la Humanidad se han popularizado tanto que no es difícil verlas levantarse en muchos pueblos de Cataluña y en cualquier fecha, aunque nadie rechista cuando Valls recuerda que es en el suelo de la plaza del Blat donde está la placa que señala el kilómetro cero del universo casteller. Los días que toca construir castells aquí (por San Juan, por Firagost – el primer miércoles de agosto-; en la víspera de la Diada y por Santa Úrsula– 21 de octubre-) Valls se llena de visitantes que no quieren perderse el espectáculo.

En cuanto a la alta torre «extrañamente» adosada a la iglesia de San Juan, si uno se atreve a subir -previo contacto con la oficina de turismo- sus 74 metros de altura, será premiado con una fantástica visita del Camp de Tarragona y de las montañas que la rodean.

De torre a torre

Con buen tiempo y esforzando algo la vista, desde el campanario de San Joan es posible acertar a distinguir hacia el nordeste otra torre más baja pero de importancia capital en la historia de la comarca. Es el campanario del monasterio de Santes Creus, uno de los tres monasterios que conforman la Ruta del Císter, y uno de los más grandes y mejor conservados cenobios cistercienses que se pueden visitar en la actualidad. Se fundó en 1168 y, bajo la protección de reyes y nobles, se convirtió en un centro espiritual, cultural y económico de primer orden. El monasterio ha recuperado la pujanza cultural que tuvo en el pasado y hoy es escenario de conciertos, exposiciones y conferencias. Por nada del mundo el viajero puede perderse el montaje escenográfico y audiovisual El mundo del Císter que acompaña la visita al interior del monasterio. Uno no sabe si es el fresco que reina entre los muros -incluso en verano-, la historia que se cuenta, o ambas cosas; el caso es que es difícil reprimir un escalofrío.

Recuperar el calor no es difícil con los vinos de la tierra. La industria vitivinícola es, hoy por hoy, una acicate turístico en el territorio que comprende la Ruta del Císter, y es que al hablar de vinos aquí no es sólo hablar del producto de la uva, sino de una tradición iniciada -precisamente- por los monjes cistercienses hace mil años y que ha pasado de padres a hijos. No es necesario tener afición al vino para visitar alguna de las muchas bodegas que hay en la comarca  y aprender de primera mano cuánto ha intervenido esta industria en la personalidad de la comarca. Algunas de las bodegas, como la de Nulles, a pocos kilómetros del monasterio, y la de Vila Rodona, en el Alt Camp, o la Agrícola de Barberá, en la Conca, ocupan edificios tan notables que pueden interesar incluso a los abstemios.

Paseo por el medievo

Un caminante empleará a marcha ligera casi ocho horas para ir desde Santes Creus hasta el monasterio de Poblet siguiendo las indicaciones senderistas de la ruta del Císter. El camino es duro pero el paisaje es de primera y pasa necesariamente por Montblanc, capital de la Conca de Barberá y representante aventajado de los pueblos medievales de Cataluña. Montblanc exige tiempo. Su muralla, que encierra el barrio antiguo, se puede recorrer por el camino de ronda, acondicionado por el Ayuntamiento para este fin y con paneles que explican los detalles históricos. En una de las puertas de la muralla, la leyenda sitúa la batalla de Sant Jordi contra el dragón que dio comienzo a la más importante tradición catalana.

Montblanc es, además, la puerta de entrada a las montañas de Prades en cuyo corazón se levanta el monasterio de Santa María del Poblet, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1991. Este impresionante conjunto de edificios religiosos, al pie del Paraje Natural de Interés Nacional Bosque de Poblet, es el monasterio habitado más grande de Europa. Todo él, salvo la parte ocupada por los monjes, se puede visitar. Conviene haberse empapado antes con su historia para comprender la importancia que tuvo -y mantiene- este lugar.

No hay que tener prisa en la visita, pero sí dejar tiempo para acercarse a la cercana localidad de Vimbodí i Poblet donde sobrevive uno de los pocos hornos de vidrio soplado que sobreviven el Cataluña. En el Museo del Vidrio podemos ver boquiabiertos cómo el maestro vidriero Paco Ramos convierte una lágrima de vidrio incandescente en un gato, una jarra, una botella o cualquier otra cosa que se nos pase por la cabeza, y llevárnoslo como recuerdo de nuestro paso por la Ruta del Císter.

Guía práctica

Información: en la web oficial de la Ruta del Císter está disponible toda la información que se necesita para organizar el viaje: descripción de la ruta, información de los monasterios, enlaces a las oficinas de turismo, alojamientos, servicios turísticos, bodegas visitables, etc.

Dos sugerencias: Si nuestra visita coincide con la temporada de las calçotadas recomendamos participar de esta fiesta gastronómica en Les Tines de Renau de Nulles. Tel. 977 620 596. Encontrar alojamiento no es problema porque la oferta es impresionante y variada. Un lugar increíble es el Castell de Riudabella, muy cerca del monasterio de El Poblet, un castillo del siglo XII rodeado de viñedos que tiene una parte acondicionada como alojamiento rural. Tel. 977 878 040

Caminantes y ciclistas: los caminantes y cicloturistas que recorren la ruta tienen a su disposición el Carnet 6T, un pasaporte que facilita el acceso a servicios y productos turísticos.

Oficinas de turismo: Alt Camp. Tel 977 608 560. Conca de Barberá. Tel: 973 500 707

Información general: Patronato de Turismo de la Diputación de Tarragona. Tel: 977 230 312

Comentarios
1 comentario
  1. Steelman x creo que tiene el récord en esta ruta. Por eso el kilian jornet ni lo intenta

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