CAMINO PRIMITIVO, DE LA COSTA Y DE EL SALVADOR

Asturias: tres itinerarios para redescubrir el origen del Camino de Santiago

Asturias ofrece tres rutas jacobeas alejadas de la masificación que son además el origen del Camino de Santiago. Tres trazados milenarios, con pueblos, gente, historia y tradiciones sin contaminar por las prisas y la uniformidad del turismo contemporáneo.

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Camino Primitivo. Montefurado. Foto: Noé Baranda
Camino Primitivo. Montefurado. Foto: Noé Baranda

Asturias es el origen del Camino de Santiago, aquí comenzó la tradición jacobea cuando el rey asturiano Alfonso II visitó en el siglo IX, por primera vez, el prodigioso descubrimiento de los restos del apóstol Santiago y ordenó edificar el primer templo. Ese recorrido, origen de todos los demás, se denomina hoy Camino Primitivo.

Dentro del Principado transcurre entre Oviedo/Uviéu (capital del reino) y el Puerto del Acebo (hoy límite con Galicia), recorriendo un total de 145,6 kilómetros, o 141,9 kilómetros si optas por la variante de los Hospitales. Es idóneo para senderistas experimentados, o para viajeros con calma y gusto por los concejos de interior y montañosos.

Camino Primitivo en bici. Albergue Cornellana, Juan de Tury. Foto: Juan de Tury
Camino Primitivo en bici. Albergue Cornellana, Juan de Tury. Foto: Juan de Tury

Se puede recorrer en unos 6-7 días caminando o 4 en bici. O como prefieras organizarte, pues está lleno de momentos increíbles, como la impresionante vista telescópica de la la Sierra del Aramo después de coronar con esfuerzo el Alto del Escamplero, una ascensión de 1,74 kilómetros con un desnivel importante, la majestuosidad del Puerto del Palo, o el popular mercado tradicional de Grau/Grado, donde desde hace siglos los agricultores, ganaderos y productores llevan sus productos artesanos para vender directamente.

Como visitas ineludibles de esta ruta has de anotar también las termas de Valduno, en Las Regueras, el monasterio de San Salvador de Cornellana, en Salas, la cultura vaqueira y trashumante en Tineo, la huella de indianos en Allande, el yacimiento del Chao Samartín (que data del 800 a.C.) y el Museo Etnográfico, en Grandas de Salime.

Camino Primirivo, Salas. Foto: Paco Currás S.L.
Camino Primirivo, Salas. Foto: Paco Currás S.L.

Camino de la Costa

Si prefieres visitas de olas y acantilados, el Camino de la Costa propone 280 kilómetros de los 400 totales de la costa asturiana, la mejor preservada de España. Es ideal para todo tipo de peregrinos, más vibrante y el que más localidades recorre en sus etapas: Colombres, Llanes, Ribadesella/Ribeseya, Gijón/Xixón, Avilés, Luarca/Ḷḷuarca, A Veiga/Vegadeo…. Olor a salitre, viento en la cara, cultura marinera, deportes acuáticos, pescado y marisco recién llegado a los restaurantes de barcos y lonjas.

Se puede completar en 6 días de bici o unos 12 días caminando. Apunta también el Casco histórico de Avilés, declarado Conjunto Histórico Artístico y el Centro Cultural Oscar Niemeyer; el Faro y La Atalaya en Luarca/Ḷḷuarca, el puerto y la piscina de agua salada de Tapia de Casariego. Y, por supuesto las playas: Poo, Miracielos, San Antolín (Llanes), La Marina, La Vega (Ribadesella), Anguileiro (Tapia de Casariego)…

Camino de la Costa. Playa de La isla. Foto: Noé Baranda
Camino de la Costa. Playa de La isla. Foto: Noé Baranda

En la Edad Media, el Camino de la Costa fue la ruta habitual para el peregrinaje, como vía directa que enlazaba por el litoral con toda Europa. Hoy, la belleza de ese gran paisaje abierto y hermoso despierta cierta responsabilidad en el peregrino, sobre todo, en el que busca paisajes costeros naturales.

El mar te acogerá de otra forma mientras avanzas, invitándote también a cuidar el paisaje. El Camino Costero, además, tiene conexión con el Primitivo que facilita visitar la catedral de Oviedo, y luego retomar la Costa en Avilés o tomar el Primitivo.

En 2025 se han cumplido diez años desde la declaración de la Unesco de los Caminos del Norte como Patrimonio de la Humanidad, de los cuales, dos recorren Asturias: el Camino Primitivo y el de la Costa.

A estos se añade la tercera peregrinación que ofrece Asturias, que también cuenta con un origen que cumple 950 años. En el año 1075, otro monarca asturiano, Alfonso VI, ordena y asiste a la apertura del Arca Santa, procedente de Jerusalén, en cuyo interior se encontraron abundantes reliquias, entre las que destaca el Santo Sudario de Cristo.

Camino de El Salvador

El hallazgo añadió un reto al peregrino: el “deber” de visitar, aparte de al apóstol en Santiago, al “Señor” en Oviedo. Así se vio reforzado, el hoy menos conocido Camino de El Salvador, que comienza en León.

Tres etapas asturianas, montañosas en su inicio, que invitan al recogimiento, y donde, de nuevo, el paisaje sorprende con vistas como las del Puerto de Pajares, donde te sientes plácidamente pequeño.

Se completa en la capital del Principado, donde es obligado visitar las joyas del Prerrománico: San Julián de los Prados y, en la falda del Monte Naranco, Santa María y San Miguel de Lillo.

Santa María del Naranco. Foto: Mampiris
Santa María del Naranco. Foto: Mampiris

Recorre lugares tan especiales como Payares, Bendueños, Lena, Uxo o Mieres del Camín (que debe su nombre, precisamente, al Camino de Santiago), donde descubrirás la esencia de la cultura minera asturiana, que ha forjado durante siglos el temperamento de generaciones de picadores y estibadores, una forma de ser tan singular como amistosa, resistente y admirable. Su patrimonio industrial, desde los castilletes de los pozos recuerdan ese pasado y multiplican el atractivo.

Una vez hayas elegido itinerario, prepara tu mochila o alforjas con la equipación necesaria: gorra, gafas de sol, protector solar, chubasquero, cantimplora, abrigo, botiquín. Aprovecha la estupenda red de albergues, la posibilidad de planificar como quieras, y para llegar, las conexiones aeroportuarias y de alta velocidad ferroviaria.

Y, por supuesto, disfruta de la gastronomía: fabada, pote asturiano, pastel de cabracho, arroz con bogavante, pitu de caleya (pollo de corral). La sidra y la cultura sidrera, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, y los vinos de Cangas del Narcea. Esa es la filosofía de “Cocina de Paisaje”: reivindicar el ciclo gastronómico como parte de un carácter, de un modo de vivir en circular.

Desde el productor al comensal, pasando por los mejores restauradores, hasta conferirle un sentido colectivo al placer de una comida. Detrás de cada fabada, de cada arroz con bogavante, o de cada plato vanguardista con talento e ingredientes locales, hay un sentimiento de pertenencia común. Porque todo en Asturias participa de un mismo ciclo para hacerte vivir experiencias memorables.

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