GALICIA INÉDITA

O Courel, sierra de fonteras

Situada al norte del río Sil, la sierra de O Courel se configura como una frontera entre León y Galicia, los mundos mediterráneo y atlántico. Las encinas y los alcornoques, propios del sur peninsular, sirven de preludio al severo ambiente montañés de hayas y castaños.

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Sierra O Courel.
Sierra O Courel.

Después de haber caminado, siempre hacia poniente, durante intensas semanas, los peregrinos que aspiran a postrarse algún día ante la tumba del apóstol Santiago penetran en tierras gallegas por el pequeño y animoso conjunto de edificios de pizarra de O Cebreiro. Dan definitivamente la espalda a la polvorienta tierra castellana, llegan hasta el collado donde se asienta O Cebreiro y dejan que su mirada se pierda por los montes de Lugo. Los valles se adivinan profundos, encajados entre montañas de perfil redondeado y laderas tapizadas de arbustos con ejemplares dispersos de abedules, acebos y hayas.

A su izquierda y hacia el sur se abre un hermoso valle en el que llegan a distinguirse algunas cabañas rodeadas de prados y matorrales. Detrás de este primer plano, casi al alcance de la mano, un paisaje ondulado se pierde en la lejanía confundiéndose con el horizonte. Esa confusa sucesión de relieves es la manera de anunciar su presencia la sierra de O Courel.

Hayas entre valles profundos

Los límites de esta comarca son bastante imprecisos aunque suelen aceptarse los formados por los ríos Selmo, Seldón y Quiroga, al este; Lor al oeste, Sil, río del que en otros tiempos se extraía oro y sirve hoy de frontera oriental de Galicia con León, al sur; y Cebreiro al norte. Estas laderas, que descienden desde la cordillera Cantábrica hacia las llanuras de Lugo, concentran grandes cantidades de tejos, robles, avellanos arces y encinas. Mención aparte merecen las hayas, árboles del centro de Europa que desparramaron sus ejemplares ibéricos por la cornisa Cantábrica y detuvieron su expansión en las pendientes umbrías de la sierra de O Courel.

Los ríos gallegos, en su discurrir hacia el mar, excavaron profundos cauces sobre un terreno que estaba levantándose. El resultado de esta elevación es que las paredes abruptas se localizan en el fondo de los valles mientras que las zonas altas, ajenas a la erosión de los ríos poseen unas cumbres redondeadas y accesibles.

En O Courel, muchos de estos valles profundos, como los de Visuña, Romeor o A Seara han estado ocupados por lenguas glaciares. En la cabecera de A Seara se halla la laguna Lucenza que, rodeada de morrenas, es un ejemplo evidente de la evolución geológica. Esta laguna de origen glaciar conserva el agua durante la mayor parte del año y sólo en veranos muy secos llega a perder su contenido.

Continuo subir y bajar

Es posible adquirir una visión general de O Courel, sus aldeas, bosques y monte bajo, partiendo de Seoane y después de pasar por Esperante, Visuña, Ferramulín, Vieiros, A Seara y Cruz de Otero llegar hasta Quiroga para, desde allí regresar por Santa Eufemia y Folgoso do Courel.

Pero, para obtener una visión más detallada, será necesario recorrer otros caminos como el que sigue el curso del río, desde Folgoso hasta la recuperada aldea de Froxán. En Vilamor, un sendero desciende hacia el río Lor para remontar hasta el castro y la aldea de Vilar do Courel y proseguir después hasta Froxán. Vilar do Courel es también accesible por una empinada carretera de ida y vuelta desde el Alto do Boi.

A medio camino entre Seoane y Folgoso sale la carretera que nos acerca hasta la aldea de Seceda en la que se puede admirar la rica arquitectura tradicional y, desde ella, acercarse hasta las tierras del valle vecino de O Incio.

Entre soutos y devesas

Un elemento característico de O Courel es la presencia de «soutos» de castaños que tienen una predilección por los valles de Lor, Soldón y Quiroga y forman un círculo en torno a estas aldeas. Son de destacar los soutos de Vilar, Parada, Moreda, Mercurín, Ferreiros y Saceda.

En ciertos lugares, con frecuencia laderas orientadas al norte y provistas de un relieve abrupto, surgen los bosques más característicos de esta sierra: las «devesas». En ellas se mezclan especies muy diversas como hayas, tejos, carbas, acebos, abedules o avellanos, junto a numerosas plantas que varían en función de la mayor o menor humedad o apertura del entramado arbóreo; las devesas de A Rogueira, Romeor o A Escrita son, sin duda, las más interesantes.

Una idea del aislamiento al que se veían sometidos estos pueblos, y su manera de resolverlo en la vida cotidiana, está presente en los molinos construidos al borde de los arroyos. En Pobra de Brollón, hay dos ejemplares; en Pousa, a escasos metros del río Saa, se encuentra el de Marcos, en muy buen estado de conservación. El de Lebrón, entre Pousa y Forgas, además de moler, también producía electricidad para los vecinos de la aldea.

A la entrada de A Teixeira, aldea completamente abandonada, encontramos igualmente su correspondiente molino. Otro tanto ocurre en Forga de Abaixo, y se encuentra a la salida de la localidad y en un estado de conservación bastante bueno. Un camino a la derecha nos lleva hasta Forgas de Arriba y después de un kilómetro de caminar entre Castaños y el río Forgas, atravesaremos éste por un puente de madera y para acercarnos a su molino y a una impresionante cascada.

Las rutas del hierro

Caurel

Tierra rica en árboles centenarios, O Courel lo es también en minerales como demuestran las explotaciones mineras, algunas en servicio, pero la mayoría abandonadas, el color de las rocas que afloran a la superficie y los testimonios arquitectónicos de algunas herrerías. Así, la impresionante cascada Rexiu de 30 metros tiñe de ocre la pared pizarrosa sobre la que se desliza por el alto contenido en hierro de sus aguas.

Desgraciadamente la explotación de los yacimientos es, también, una de las fuentes de contaminación más preocupantes de la cabecera del río Lor. También destacan los yacimientos de hierro de Fonte da Rogueira, las minas de antimonio de Vilarbacú y de Santa Eufemia y las de galena y blenda de Rubiais en O Cebreiro.

En las proximidades de Seara y Seoane los romanos ya practicaban cortes en la roca para obtener oro. Precisamente, en los ríos Lor y Sil, aguas abajo de Montefurado, se localizan más de 20 puntos de extracción del oro que remontan a épocas romanas, labor que fue continuada hasta bien entrado el siglo XX. Hoy ya nadie se esfuerza en buscar el precioso metal en estos ríos debido a la escasa rentabilidad de las explotaciones.

La antigua ferrería de Seoane, situada a pocos metros de esta localidad, es una de las más monumentales obras metalúrgicas y de mayor interés de toda la provincia de Lugo, sobre todo por su «banzado», o depósito de agua, alzado sobre una estructura en forma de torreones de 10 metros de altura. La construcción de esta ferrería se remonta al año 1808 y en sus entrañas se transformaba el mineral de hierro procedente de las minas del monte Formigueiros y de A Veneira de Roques.

Con el paso del tiempo, la ferrería se transformó en aserradero primero, molino y central hidroeléctrica después, proporcionando luz eléctrica a todo O Courel y, en particular, al pueblo de Seoane. Recientemente restaurada, la ferrería constituye una impresionante y compleja muestra de arquitectura popular industrial e integrada en una zona de gran belleza natural.

De Vilamor a Froxán

Las casas y el pueblo de Vilamor poseen amplias y altas galerías con grandes voladizos, esquinas redondeadas, corredores de madera y, entre ellas, discurren tortuosas y angostas callejuelas. Parece imposible que una muestra de la arquitectura de O Courel pueda resumirse en este puñado de casas.

La ruta que conduce a pie hasta la aldea de Froxán comienza a la altura de la iglesia y desciende en dirección al río Lor, que cruzaremos por un rústico puente de madera. Hasta Vilar caminaremos cuesta arriba entre interminables bosquetes de castaños o soutos pero no nos detendremos hasta llegar al castro.

Pasamos la capilla de San Roque y accedemos al promontorio donde se sitúa su correspondiente castro, uno de los más grandes de O Courel y en muy buen estado de conservación. La vista que se abarca es espectacular; podemos incluso apreciar el meandro que forma el río Lor circundando el monte Penido. Retornamos hasta la capilla y nos desviamos a la derecha por el sendero que, a su altura, desciende hasta el Lor cruzándolo por el puente do Vao. Magníficos alcornoques y encinas nos acompañarán hasta la llegada a la aldea de Froxán que, recientemente restaurada, conserva todo su aspecto medieval.

Al pie de Froxán unos cuantos aluviones, resultado de la explotación aurífera de los romanos, se encargan de poner punto final a un recorrido teñido de un verde tierno y fresco que bien podría ser de abril si el calendario no se empeñara en anunciar el invierno.

Los castaños supervivientes

A pesar de su aislamiento, los bosques de O Courel sufrieron la misma deforestación que los del resto del país. Desde los romanos hasta los habitantes actuales, que prefieren los pastos para el ganado a zonas boscosas que, según ellos no producen más que sombra, fueron talando durante siglos los árboles de la comarca. De esta manera, los frondosos hayedos de otras épocas han disminuido hasta quedarse reducidos a manchas en laderas y rincones inaccesibles de los valles.

Los castaños ya son harina de otro costal. Originario del Mediterráneo oriental, el castaño encontró en estas montañas húmedas condiciones óptimas de crecimiento y la castaña, rica en glúcidos, proteínas, vitaminas y sales minerales fue durante siglos el sustento de aldeas enteras e incluso de ejércitos. Quizá porque proporciona alimentos a los lugareños y a sus animales ha mantenido su presencia, engordando y creciendo durante siglos en la sierra de O Courel. La abundancia de castañares en todos los barrancos, alrededor de los pueblos y caseríos, colgados de las laderas de las montañas y en los perfiles de las aristas rocosas, crea curiosas siluetas al atardecer.

  • Situación: concellos de Quiroga, Folgoso do Courel y Pedrafita do Cebreiro, limítrofes con León, en el sudeste de la provincia de Lugo.
  • Cómo llegar: situados en la N-120 que une Ponferrada a Monforte de Lemos, coger en la localidad de Quiroga (Lugo) la carretera local Lu-651 que atraviesa en dirección a León, la sierra de O Courel. En Valdomir, antes de llegar a Folgoso, coger un desvío a la izquierda hasta Vilamor.
  • Punto de partida y de llegada: Vilamor.
  • Duración: unas 3 horas y media ida y vuelta.
  • Dificultad: ninguna. Esta ruta, que puede hacerse, además de por el monte, por la carretera, es apta para todos los públicos.
  • Distancia: 7 kilómetros (ida y vuelta).
  • Cartografía: hoja 8-9 (156) «Monforte de Lemos» del Servivio Geográfico del Ejército. Escala 1:50.000.
  • Época recomendada: todo el año, con el aliciente de que en otoño, la variedad de árboles da lugar abosques multicolores.
  • Alojamiento: en Vilamor, Casa Dosinda, casa rural reformada que sirve comida buena y abundante. Tel: 982 15 56 18. En Froxán: Cantina Quintairo, muy buena comida, baño y ducha compartidos, ambiente excursionista, dormida gratis a grupos. En Seoane, cámping O Courel. Tel: 982 43 31 01. Casa Hospedería O Ferreiro. Tel: 982 43 30 65. En Folgoso, hostal El Mirador. Tel: 982 43 30 64.
  • Información: Oficina de Turismo de Lugo. Tel: 982 23 13 61. Informaciónturística en Quiroga. Tel: 982 42 89 46. Casa do Concello (Quiroga). Tel: 982 42 80 01.
  • Alternativas: las sierras de O Courel están surcadas en todos los sentidos por numerosos senderos. Existen rutas que recorren las devesas de Faro, Riocereixa, Cervo, Paderne y Fonteformosa; hay tres recorridos que a partir de los alrededores de Seoane se acercan a las minas de A Toca, Torubio y Millares; a la salida de Quiroga comienza el Camino Real, que pasa por el castillo de Torrenovaes y llegaal palacio de la Encomienda.

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