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Revista Grandes Espacios nº 281. Especial Sierra del Moncayo

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Grandes Espacios nº 281

Moncayo. La montaña mágica

Entre la meseta y la depresión del Ebro se alza el Moncayo. Su maciza silueta, visible desde cientos de kilómetros a la redonda, la convirtió en montaña mágica para celtíberos y romanos, quedando envuelta en un halo de misterio que ha inspirado a poetas y artistas de todas las épocas.

El Moncayo es una sierra con una dilatada trayectoria excursionista. Naturalistas, geólogos, botánicos y farmacéuticos, montañeros, románticos, turistas o simples veraneantes pasean desde hace decenios por sus sendas de montaña y veredas boscosas.

A la clásica ascensión a la cima del sistema Ibérico se suman otras muchas posibilidades: simples paseos contemplativos, excursiones en familia, rutas circulares, largas travesías de montaña, y recorridos temáticos para los amantes de los bosques y la botánica, de la ornitología, de las cuevas, de la etnología:

CAÑÓN DEL VAL
Cañón del Val. Un pequeño salto de agua precede a la cascada del Pozo de las Truchas, que se despeña un poco más arriba. Alrededor del río prospera una verdadera selva.

CAÑÓN DEL VAL

La serpiente verde del Moncayo
El río Val es uno de los que más se beneficia de las nieves del Moncayo. Nace en la fuente de Vomitrosa, en el término municipal de Ólvega, pero muy pronto sus aguas se ocultan debido a su escaso caudal y pendiente, emergiendo de nuevo en la dehesa de Agreda, en un lugar conocido como El Ojillo, donde se une con varias fuentes y manantiales. Tras regar las huertas de Ágreda, el Val culebrea por un serpenteante cañón en cuyo interior prospera un auténtico vergel.
Texto: Eduardo Viñuales/GE. Fotos: Varios Autores

PEÑA NEGRILLA

El Moncayo castellano
Peña Negrilla es la cima gemela del Moncayo que cierra el cordal por el norte. Es doscientos metros más baja que aquella y está en jurisdicción soriana cien por cien, por lo que algunos lo llaman el Moncayo castellano. Es una cima redondeada que cuenta con muchos tantos entre los excursionistas porque en la ascensión se atraviesan unos bosques preciosos y alguna otra sorpresa que no vamos a desvelar hasta que llegue el momento.
Texto: Angel Violeta / GE. Fotos: varios autores.

Bosque castellano en el Moncayo
Así de colorido luce en otoño el hayedo de Peñarrajada, hermano gemelo del hayedo de Pañarroya, ya en jurisdicción aragonesa.

EL BOSQUE CASTELLANO

Hayedo de Peñarrajada
El bosque húmedo del Moncayo también se extiende por las tierras sorianas. El hayedo de Peñarrajada —o de la Aldehuela de Ágreda— es la demostración palpable de que la naturaleza no entiende de límites administrativos.
Texto y fotos: Eduardo Viñuales.

cumbre del Moncayo
El camino a la cumbre del Moncayo desde Cueva de Ágreda es evidente. Solo hay que remontar el valle del río Trasmoncayo. En la foto se distingue perfectamente el lugar en el que el valle se orienta hacia el este.

CUMBRE DEL MONCAYO

La ruta soriana
La cara que muestra el Moncayo hacia la llanura castellana no se parece mucho a la aragonesa. La prominencia es incluso mayor que en aquella —más de mil metros entre la base y la cima— pero no hay rastro de los circos glaciares ni de los acantilados que caracterizan a la otra vertiente. Por este motivo, la ruta menos comprometida para alcanzar la cumbre comienza en la soriana población de Cueva de Ágreda.
Texto: Redacción GE. Fotos: Varios autores

PICO MONCAYO POR EL SANTUARIO

El reino glaciar
El Moncayo recibe miles de visitantes y es la vertiente aragonesa la que acapara el mayor número de ellos. Muchos se quedan en los bosques de las partes bajas o en el entorno del santuario. Los que se lanzan a alcanzar la cumbre del Monte Cano lo hacen, mayoritariamente, por el “camino de los astrónomos”.
Texto: Redacción GE. Fotos: Varios autores

PICO LOBERA

Para amantes de la soledad
El Lobera es el dosmil más oriental de la sierra del Moncayo. Su cumbre, separada del resto de la sierra por el collado San Marcos, es alomada, de suaves relieves por todos sus flancos salvo por el norte, donde se abre el circo glaciar de Morca, el tercero del macizo. Quizá por quedar algo a desmano del meollo moncaíno, es una cima poco visitada, muy apropiada pues para los que buscan el sosiego más absoluto.
Texto: Redacción GE. Fotos: Varios autores

ruta de los embalses en el Moncayo
Hay que esperar a que el viento no rize la superficie del embalse del Pedrogal para conseguir la mejor instantánea del Moncayo reflejándose en el agua

RUTA DE LOS EMBALSES

Espejos del Moncayo
Una de las imágenes más conocidas del Moncayo, repetida mil veces en guías y folletos turísticos, es la que compone el reflejo de la montaña nevada en alguno de los lagos artificiales que hay en la base de su vertiente aragonesa. Esta instantánea ha servido de argumento para la creación de un sencillo y relajante itinerario que podremos hacer con los más pequeños de la casa.
Texto y fotos: Rocío Herrera (www.encantodelmoncayo.com)

CUEVA DE LOS PILARES

La magia de la caliza
La llamada Cara Oculta del Moncayo es un gigantesco karts sembrado de muelas, acantilados y torres de caliza en los que la erosión ha abierto numerosas cuevas y oquedades que conforman verdaderas ciudades encantadas. En esta excursión “fuera de senda” vamos a conocer una cueva espectacular que nos reta a obtener la mejor foto de nuestra vida.
Texto y fotos: Eduardo Viñuales Cobos

Moncayo Soriano. Tierra mágica y fronteriza

La sierra del Moncayo se reparte casi a partes iguales entre las provincias de Soria y Zaragoza, pero la vertiente castellana es mucho menos conocida que la aragonesa, a pesar de su extraordinaria riqueza paisajística, sus valores naturales, su importancia histórica y las posibilidades de turismo activo y cultural que ofrece.

Alto del Morrón
Hay que tomarse todo el tiempo necesario para contemplar el abismo que se abre a los pies de la Muela del Morrón por su vertiente sur. De frente se distingue perfectamente la Muela de Beratón.

ALTO DEL MORRÓN

Barrancos Mohicanos
El tercio sur de la Sierra del Moncayo presenta un aspecto muy diferente al que tiene el meollo central. Es una zona dominada por la caliza, bastante seca y agreste, carente de los frondosos bosques que caracterizan al ladera oriental del Moncayo. A cambio, cuenta con los barrancos más bonitos de todo el macizo. Por uno de ellos, el del Hornaguero, subiremos hasta el Morrón, cúspide de una muela aislada que llega a los 1730 metros de altitud.
Texto: Angela Violeta / GE Fotos: varios autores

Ruta de los Bécquer
a población de Trasmoz ocupando una colina coronada por un castillo árabe y la sierra del Moncayo de fondo componen una imagen que también sedujo al poeta Gustavo Adolfo Bécquer.

RUTA DE LOS BÉCQUER

Una montaña de libro
Pocas montañas son tan literarias como el Moncayo. Su imponente silueta, visible desde todos los puntos cardinales, y las historias y leyendas que se tejieron en sus recovecos, han inspirado a un buen número de poetas. Entre ellos, el más señalado es el sevillano Gustavo Adolfo Bécquer, que pasó largas temporadas a su vera.
Texto: Marcelo Reyes (Actualizado por Olifante y La Casa del Poeta). Fotos: Varios autores

PEÑAS DE HERRERA

Fortaleza moncaín
Las Peñas de Herrera ofrecen uno de los perfiles más agrestes y espectaculares de toda la provincia de Zaragoza. A algunas personas estos peñascos les recuerdan a las almenas de un castillo, a un alcázar… y no andan descaminados porque en lo más alto de varias de ellos se construyeron fortalezas durante los periodos de guerra entre los reyes de Aragón y Castilla. No es desacertado que al conjunto algunos lo denominen Castillos de Herrera.
Texto y fotos: Eduardo Viñuales

MINAS DE VALDEPLATA

Tesoros del Moncayo
En el barranco de Valdelaplata los restos de las viejas construcciones de una mina nos trasladan a un tiempo en el que el hierro, el plomo y la plata eran arrancados de las entrañas del Moncayo. El Ayuntamiento de Calcena ha limpiado el entorno y señalizado el camino que conduce hasta ese museo de arquitectura industrial al aire libre.
Texto: David Dávila/GE Fotos: David Dávila

VUELTA AL MONCAYO EN BTT

Moncayo en btt
Moncayo en btt. Tras atravesar el collado de Canto Hincado comienza un largo descenso con unas vistas que casi no se pueden abarcar. La villa de Ágreda se divisa en primer plano.

Todas las caras del Monte Cano
La sierra del Moncayo emerge como una isla alargada entre la meseta soriana y la depresión del Ebro —desde donde es más visible—, y como todas las islas, esta también invita a ser circunvalada. La mejor manera de hacerlo es sobre una bicicleta de montaña. Las pistas que recorren la sierra y su somontano —sobre todo en sus vertientes este y sur— dan la posibilidad de hacerlo de muchas maneras: más largo, más corto, con más o menos asfalto… La que aquí describimos es solo una de las posibles.
Texto y fotos: Dioni Serrano

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