ENTREVISTA

Juan Buyse, pastor de tresmiles

Nació en la llana Bélgica pero es un hombre de las alturas. Como un pastor de ovejas conoce el nombre y lugar de cada una en el rebaño, Juan Buyse mima cada tresmil pirenaico.

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Juan Buyse ~ Archivo DesnivelJuan Buyse
Archivo Desnivel

Su obra, Los Tresmiles del Pirineo, que comenzó siendo un humilde ysoso folleto, se ha convertido en el más riguroso, completo y ambicioso censode las cumbres de más de 3.000 metros de la fascinante e inevitable cordillerade Los Pirineos. Cualquier persona que entre de improviso en la casa de JuanBuyse lo encontrará junto a su mujer, Anita, sumergido en una montaña demúsica. Después de haberse jubilado y dado por terminada su función decoordinador en la elaboración de Los Tresmiles del Pirineo se dedica alo que le gustó hacer toda la vida: poner orden. Su labor dista de ser tediosa.Se ha empeñado en fichar y reseñar todos y cada uno de los cientos de discoscoleccionados durante años de amor por la música clásica.

Juan Buyse nació en Flandes en 1913, aunque desde 1950 reside en España.Este belga nacionalizado español eligió la pintoresca localidad tarraconensede Siurana para establecerse con su esposa Anita quien, convertida en suparticular colaboradora, dibujó todos los mapas y buena parte de los croquis detodas las versiones y ediciones de la obra que escribió y coordinó, LosTresmiles del Pirineo. Es muy probable que Buyse pase a la historia delpireneísmo como coordinador del Catálogo de los tresmiles del Pirineo, ungrueso volumen de 542 páginas con un marcado carácter enciclopédico querecoge información geológica, botánica, histórica y deportiva de esacordillera. Pero sobre todo, el catálogo es el censo más exacto y completo delas cimas de más de 2.999 metros de Los Pirineos.

Juan Buyse en su residencia de Siurana ~ Archivo DesnivelJuan Buyse en su residencia de Siurana
Archivo Desnivel

El proyecto de coordinar una lista de tresmiles se le ocurrió a Buyse de laintersección de dos fenómenos. El primero para colmar un vacío editorial; elsegundo, como resultado de una reflexión sobre la especie humana: para Buyseuna persona no puede salirse de sí misma y cualquier creación refleja lapropia personalidad del creador. Ése era, para él, el principal defecto de laslistas de tresmiles que se habían editado hasta entonces. Cada una de ellasreflejaba la impronta de su autor y la consecuencia inmediata era medio siglo delistas individuales de tresmiles, confeccionadas según los criterios de cadaautor. Para evitar este caos de altitudes y de nombres, a Buyse se le ocurrióreunir a quienes se sentían atraídos, deportiva o emocionalmente por la cadenapirenaica; claro que cada uno de los elegidos hubo de firmar un documentocomprometiéndose a ayudar a Juan Buyse de manera gratuita y a no reclamar mástarde ningún tipo de recompensa.

Quienes aceptaron estas condiciones tuvieron que someterse también a lacuriosa manera de toma de decisiones en el seno del grupo: por mayoría simple.Algunos no aceptaron, otros se esfumaron y algunos fueron expulsados pero elgrupo y el libro siguieron adelante, dejando a su paso éxitos y decepciones.Venera por encima de cualquier pireneísta a Robert Ollivier, gracias a cuyasguías miles y miles de excursionistas recorrieron los senderos del Pirineo.Buyse pensó que la mejor forma de recompensar a su amigo Ollivier era la dere-bautizar alguna cumbre con el nombre de su amigo, lo que le valió algunasenemistades. Contra los que protestan contra sus bautizos de cumbres esgrimeargumentos sobre lo efímero de la vida: «Hay otros ejemplos de cambios denombre y yo me acojo a esta circunstancia para hacer mis propuestas de bautizode cumbres. Pero esto no lo entienden los puristas y piensan que dañamos lahistoria del Pirineo, pero yo no obligo a nadie a utilizar la toponimiapropuesta en el catálogo de los tresmiles».

Imagen de tiempos pasados, recorriendo el Pirineo, su gran afinciónImagen de tiempos pasados, recorriendo el Pirineo, su gran afinción

Es muy probable que su nombre quede ligado para siempre al del Pirineogracias a Los Tresmiles del Pirineo, sin embargo, no sabemos nada de suactitud deportiva hacia este macizo y hacia el montañismo en general ¿Le hainteresado alguna vez abrir una vía o realizar alguna proeza deportiva en lamontaña?
Mi actitud deportiva y la afición a la montaña me vino por entregas. Nacíen Flandes, tierra llana como la palma de la mano con elevaciones esporádicasque no llegan a los 50 metros. En los años treinta, viviendo en Bruselas, meaficioné mucho al camping y a la bicicleta y durante los años treintaatravesé los Alpes de norte a sur y de sur a norte; en total 33 puertos demontaña: como puede verse aquí empieza el coleccionismo… En 1936, un jovensuizo en cuya finca acampaba, me llevó desde Kandersteg (1.200 m) al GrossesHockenhorn (3.400 m). Un bautizo alpinístico para no olvidar nunca. En lo queal Pirineo se refiere, en 1953 desde Barcelona (y provistos de salvoconductos),iniciamos su paulatino «descubrimiento». Pero nunca tuve interés enabrir vías ni en realizar alguna proeza que no fuera vencer los obstáculos ydificultades para alcanzar el objetivo fijado. Sin embargo, si subí cuatroveces al Aneto fue siempre por una vía distinta. No me siento atraído por lacompetición, considerándome bien servido en materia de esfuerzos con losrequeridos para vencer la fatiga y mejorar las marcas propias.

Un catálogo de picos que sobrepasan los 3.000 metros no parece, a primeravista, un libro atractivo. Sin embargo, en ocho años ya se han publicado cincoediciones ¿Esperaba que el libro alcanzara tanto éxito? ¿A qué se le puedeatribuir?
En su pregunta cita primero el catálogo y luego el libro lo que, aunqueíntimamente ligados, son dos cosas distintas. Cuando dimos los primeros pasosen 1986 no se pensó en absoluto en un libro. El único objetivo era realizar uncenso de los tresmiles que fuera exacto, completo y definitivo. Conseguido elobjetivo inicial, resultaba que nuestro trabajo ocupaba 14 páginas, a veces desólo 7 líneas cada una, y nadie tenía la menor idea de que al finalofreceríamos a la afición un volumen de 542 páginas. El hecho de que el librolo compongan, además del catálogo, cuatro partes y ocho anexos, es porquellegué a la conclusión de que nunca me perdonaría haber utilizado una seriede colaboradores sólo para ayudar a hacer un censo sin aprovechar sus ampliosconocimientos del Pirineo. El éxito del libro se debe a que en contraste contodo lo que se había hecho anteriormente empezamos por fijar unos objetivos yformular unos principios básicos: sustituir trabajos individuales por trabajoscolectivos; admitir la existencia de dos clases de tresmiles y formular unoscriterios de admisión y de selección para aplicarlos en cada caso. Y, sobretodo, no contentarse nunca con con algo aproximado o medio hecho, sinoprofundizar en todo para acercarse a la perfección.

¿Cuáles eran las principales razones que le animaron a realizar elcatálogo de cumbres?
La principal razón fue dotar a los pireneístas de un censo de tresmilesque fuera generalmente admitido. Existen muchos testimonios de que loconseguimos y prueba de ellos es que varias publicaciones consideran esta obracomo la referencia en cuanto a la cotación y la toponimia de los picos quesuperan los 3.000 metros en el Pirineo.

Juan Buyse  ~ Archivo DesnivelJuan Buyse
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En una carta abierta que dirigió a los medios de comunicación (a la quehace referencia en Los Tresmiles del Pirineo) sugería cambiar el autorcolectivo «Equipo de los Tresmiles» por el de «Pirineo sinfronteras». Ahora que han transcurrido varios años desde entonces y queEuropa se aproxima cada vez más a la unión política, ¿Piensa que el Pirineoconserva todavía el valor simbólico de frontera?
Es una cuestión de criterio personal que puede ir de un extremo a otro. En1953 vi cómo un destacamento de carabineros, bien provistos de sal, llevabandel Port de Boet a la Vall Ferrera una manada de cabras que pastaban en lavertiente meridional, pero no deja de ser un caso aislado en comparación conlos innumerables encuentros, sobre todo en refugios entre montañeros de ambasvertientes. Además, para mí sobran todas las actuales fronteras en el marco dela Unión Europea.

Entre 1953 y 1981 asegura que siempre aprovechó las vacaciones de veranopara recorrer los Pirineos y subir a 127 de los 129 tresmiles principales. Desdeeste conocimiento del macizo, ¿Qué picos prefiere y por qué?
Las preferencias que expreso son muy subjetivas y consecuencia de muchascircunstancias y del estado de ánimo. El Montardo d´Arán no lo podré olvidarporque fue el primer pico pirenaico al que subimos. La Forcanada tiene unatractivo especial; por un lado debido al cariño que le profesó AlfredTonnellé que le dedicó su «Forcanada, mi bella novia, ¿Cómo brillasserena y radiante en la luz de la mañana?» y porque, escogidointencionalmente, fue mi pico pirenaico número 100. Visto desde el Posets, elEspadas ofrece un panorama impresionante. La primera vez que lo vi, en 1958,pensé que nunca podría llegar a poder hacer su travesía. Pero en 1981,después de casi 20 años sin Pirineo, su ascensión se hizo realidad. Fue unaexperiencia inolvidable. Siempre disfruté más en vías de escalada, aunquesólo de mediana dificultad, y entre mis recuerdos destaco la subida al Anetopor la Arista SW y bajada por la arista S, el Pic Long por su Arista N y elNéouvielle por la Arête des Trois Conseillers y también por su Arista E, porel paso de la Punta Ramougn.

Buyse junto a su mujer Anita  ~ Archivo DesnivelBuyse junto a su mujer Anita
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¿Cuáles son los principales problemas medioambientales que sufreactualmente el Pirineo? ¿Es necesario seguir adelante con los proyectos denuevas vías de comunicación?
Creo que el Pirineo, y el mundo entero, tiene un montón de problemas de unaimportancia considerable. Lo malo es que raramente son casos sencillos y susolución siempre es compleja. No domino temas medioambientales y me abstengo deopinar, pero soy socio de Adena y de Mountain Wilderness. Confío en que losespecialistas competentes resuelvan los problemas. Ahora bien, el crecimientoimparable de los desplazamientos supone un desafío. Creo que si se ha llegado aconstruir una carretera, a cielo abierto, desde Benasque hasta el lugar en quetendría que hacerse la entrada del túnel hacia Luchon no veo razón algunapara rechazar el soterramiento. Algo menos claro veo una prolongación de lacarretera de Gavarnie al Puerto de Bujaruelo, pero creo que tarde o temprano sehará.

Hacer trabajar en la misma dirección a todos los miembros del equipo queparticipó en la redacción del libro habrá sido uno de sus primeros logros¿Se debe a que su proyecto era atractivo, a sus dotes de unificador devoluntades, a la metodología empleada…?
Si usted conociera mi trayectoria profesional no me formularía estapregunta sobre mis dotes de unificador, pero creo que mi éxito se debe a loatractivo del proyecto. Quedé extrañado de su acogida, incluso en estadoembrionario. Entre los que se enteraron de él como Robert Ollivier, LouisAnglade, redactor-jefe de la revista Pyrénées o Jean Garnier, presidente delComité de Massif Pyrénées, de la Federación Francesa, el catálogo tuvo unimpacto considerable. En cuanto a la metodología, los miembros del equiporecibieron 45 encuestas y 245 preguntas o consultas, lo que representaba untotal de 751 páginas. El intercambio de correspondencia sumó 2.505 páginas.Tardé un año en seleccionar y ordenar el archivo que refleja el trabajo delequipo. El inventario de este archivo constituye un volumen de 116 páginas y laobra supuso un gasto de 80.000 pesetas en cintas de máquina de escribir y700.000 en fotocopias.

Catálogo de los Tresmiles del PirineoCatálogo de los Tresmiles del Pirineo

Imagino que uno de los principales problemas del libro ha sido decidirsepor una cota definitiva entre todas las que figuraran en las fuentes consultadas¿Qué pautas seguía para decidirse por una cota o por un nombre?
Este tema nos parecía tan importante que en el libro le dedicamos seispáginas y resulta difícil comentarlo en unas líneas. Para determinar lascotas de picos no estábamos formados, preparados, ni equipados por lo que nonos responsabilizamos de las mismas. En nuestras decisiones intervinieron lascotas del Institut Géographique National francés para los tresmiles de Franciay de la frontera. Los mapas de la editorial Alpina para los tresmiles de Españay, mas tarde, para los catalanes, los datos del ICC con sede en Barcelona. Ypara los tresmiles no cotados en ningún mapa, las cotas levantadas por elgeógrafo francés del Institut Géographique National, Henri Baudrimont.

¿No piensa que su esfuerzo por normalizar la toponimia de los tresmileschoca y chocará siempre contra la inercia de pireneístas, editores oinstituciones y que, de todos modos, esa toponimia sufrirá cambios en elfuturo?
Resulta que soy enemigo nato de todo lo anárquico y ferviente partidario detodo lo que es método, sistema y orden. Esta primera reacción a esta preguntaes porque es un hecho indiscutible que cada cual escribe los nombres según supropia versión y desconozco la existencia de reglas o convenio alguno. Y comoel tema me apasiona, redacté el capítulo 22 en el que ¡ojo! no digo»reglas para aplicar…», sino «reglas observadas por el equipode los tresmiles…». Es decir, que no pretendemos obligar a nadie a queutilice la toponimia que nosotros utilizamos. Formulamos unas reglas que seránbuenas o malas y las hemos aplicado en nuestra obra. La intención es que cadacual tome lo que hemos hecho como ejemplo, lo comparta y corrija lo que estimaque debe corregir. Ignoro la suerte que pueda correr el catálogo de lostresmiles y mis esperanzas son más bien pocas. Un gran filósofo dijo: «Noes necesaria la esperanza para emprender ni el éxito para perseverar».Bien, pues yo emprendí sin esperanza. Me acostaré tan feliz y el porvenir nosdirá.

¿Se puede seguir hablando de «Pireneísmo» en el siglo XXI conlas connotaciones de descubrimiento que están asociadas a esta palabra?
Todo depende de qué se entiende por pireneísmo. Mi impresión es que eltérmino se está implantando y tiende a sustituir la locución «alpinismoen el Pirineo».

Entrevista publicada enGrandes Espacios en julio de 1998 (Nº 25)


 


 
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