–¡¡¡Ahí va!!! He perdido una alforja.
Mediaba octubre y aunque hacía un calor sofocante en las estribaciones de Sierra Morena nos quedamos helados. Habíamos llegado a un pueblo cuyo nombre no puedo recordar con una sed perruna y la perspectiva de desandar kilómetros bajo aquél sol para buscar el equipaje perdido no nos llenaba de alborozo. Tuvimos suerte y no tardamos mucho en encontrarla. La alforja se había desprendido del portabultos en un sendero pedregoso de fuerte pendiente.
No es una historia inventada. Sucedió durante un viaje cicloturista por uno de los itinerarios que componen –o componían, vaya usted a saber cómo se habrán conservado– la red de Caminos de Don Quijote.
Perder una alforja y no enterarse hasta pasado un tiempo no es algo que suceda a menudo; lo que sí ocurre con frecuencia es que estas se muevan, retiemblen e incluso se zafen de las pinzas inferiores que se ajustan a las barras verticales del portabultos haciendo que las alforjas salten como caballos salvajes en cada bache; y todo aquel que haya hecho un viaje en bicicleta fuera de caminos asfaltados o pistas en perfecto estado sabe de qué estamos hablando.
¡Sí, ya!; un pulpo bien tenso arregla el problema y por eso nunca deben faltar en el equipaje, pero si buscas una solución definitiva la vas a encontrar en un sistema diseñado por la empresa sueca Thule —muy conocida por su portabicis— llamado Thule InLock.
El sistema se compone de un marco metálico con una parte extraíble que se puede adaptar a casi cualquier portaequipaje (siempre que las varillas tengan entre 10 mm y 16 mm de diámetro), y una alforja de 22 litros (naturalmente impermeable cien por cien) que carece de todo herraje metálico o plástico y que se sujeta al marco por medio de una especie de gran “bolsillo” que se introduce en la parte extraíble de aquella. Este sistema permite montar de forma rápida y segura las alforjas en una bicicleta. No es fácil entender cómo funciona así que sugerimos verlo en su web: sistema Thule InLock.
Oigamos en la propia voz del director de productos deportivos y bolsas técnicas de Thule Eric Hassett, las ventajas de este sistema frente a los sistemas tradicionales: “Al pensar en cómo utilizamos nuestras bicicletas, no solo para aventuras, sino también para los recados diarios y los desplazamientos al trabajo, era importante para nosotros averiguar cómo podíamos hacer que las bolsas fueran más cómodas de llevar, no solo en la bicicleta, sino especialmente fuera de ella.
Pudimos eliminar todos los herrajes de la bolsa, manteniendo los herrajes en la bicicleta, de modo que la bolsa en sí misma no tuviera ningún componente estructural duro y voluminoso que la entorpeciera, y reinventamos la forma en que una bolsa se puede fijar al portaequipajes con la ayuda de nuestro nuevo sistema de alforjas InLock de Thule”.




Durante este verano hemos tenido la oportunidad de “comprobar” las ventajas de las alforjas Thule Shield con sistema Thule InLock recorriendo la Vía Rhona, un viaje casi 800 kilómetros que sigue el curso del río Ródano desde el lago Ginebra, en Suiza, hasta su desembocadura en el mar Mediterráneo, en Port-Saint-Louis-du-Rhône, a lo que añadimos un centenar de kilómetros más para regresar a la ciudad de Narbonne, donde había quedado nuestro coche aparcado al borde del Canal del Midi. Un precioso viaje en estilo autosuficiente en el que se alternan pistas agrícolas, senderos al borde del río, carriles bici, travesías urbanas, carreteras locales, caminos de sirga…
Como advierten en las instrucciones, el montaje del marco en el portabultos es muy sencillo, independientemente del tamaño de las ruedas. El marco o bastidor queda perfectamente sujeto por medio de tres abrazaderas (dos arriba y una abajo). Las abrazaderas superiores permiten desplazar el marco hacia los lados para ajustarlo al pedaleo del ciclista y evitar que el talón golpeé en la alforja. Como puede comprobarse, todo está a favor excepto una cosa: cada una de las parrillas pesa poco más de 500 gramos, es decir, que el par supone añadir un kilo al equipaje.




En cuanto a la facilidad de colgar la alforja Thule Shield en el portabultos, hay que decir que sí, que lo es y mucho cuando ésta está vacía o semivacía, pero no tanto cuando está a reventar, pues en ese caso la parte interior de la alforja tiende al curvarse dificultando el deslizamiento del marco metálico en el “bolsillo”, sobre todo cuando la bicicleta no tiene pata de cabra y hay que hacer equilibrios para mantenerla en pie.
El bastidor metálico movible donde se “ensarta” la alforja se une y fija en el marco por medio de un mecanismo de presión. Hay que poner mucha atención y asegurarse de que se ha cerrado perfectamente. Durante los primeros días de la prueba uno de los cierres se abría cada vez que daba un pequeño bote, hasta que descubrimos que una minúscula porción del tejido que forma el “bolsillo” impedía el cierre total del mecanismo porque la alforja no había bajado completamente aunque a primera vista lo parecía.
Después de descubrir la causa ya no volvió a abrirse el resto del viaje, por muchos baches o saltos que diera la bici, que no fueron pocos. En todo caso, no sobraría un mecanismo de seguro que evitara aperturas accidentales. Por otra parte, la alforja se extrae fácilmente tirando de una cinta que abre el cierre.


Y ahora hablemos de la capacidad. Thule tiene varios modelos de bolsas y alforjas exclusivas para el sistema InLock con dos volúmenes: 25 y 22 litros. Nosotros probamos el modelo Shield, de 22 litros, porque era el que, por estilo y diseño, más se aproximaba a las clásicas alforjas (el modelo de mayor capacidad, el Chasm, de 25 litros, parece diseñado más bien para la ciudad).
Hay que hacer notar que la mayoría de las alforjas que podemos encontrar en el mercado se mueve en un rango de entre 20 y 25 litros, de modo que una pareja de Shield (44 litros) va sobrada, si bien se echa de menos algún sistema que diera la oportunidad de ampliar el volumen o colgar objetos, con bolsillos externos o algo así, sobre todo porque su sistema de cierre (de fuelle con hebillas a los laterales) da poco margen para intentar sacar más partido al interior, pues con menos de dos pliegues el fuelle tiende a abrirse. Bien es cierto que esto no es un problema pues la capacidad total de carga de la bici se puede ampliar fácilmente con una bolsa de manillar.
En descargo, hay que reconocer que el asa superior que lleva incorporada la alforja hace mucho más cómodo su transporte y que los colores que los diseñadores han utilizado, un marrón clarito y un azul también claro, son realmente elegantes y se salen de los colores habituales.
A esta altura del reportaje te estarás preguntando cuánto te costaría equipar a tu bicicleta con una pareja de alforjas Thule Shield con sus correspondientes paneles de sujeción Thule InLock, pues ahí va la respuesta: alrededor de 260 euros. El precio de la alforja en sí misma es muy parecido al que tienen alforjas de características similares de otras firmas; lo que dispara el precio es el panel exclusivo.
En el caso de que el presupuesto no te llegue siempre puedes recurrir a la alforja Shield sin sistema InLock, que además de tener algo más de capacidad tiene un precio muy competitivo (99,95 € la alforja Shield).
¡¡¡¡Buen viaje!!!!
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información en la web www.thule.com

El autor del test, Dioni Serrano, ha ejercido como redactor jefe y editor de la revista Grandes Espacios desde el número 1 al 300. Es un gran aficionado a la bicicleta de montaña y a los viajes en bicicleta de largo recorrido, entre los que se cuentan las rutas que recorren los tres grandes ríos europeos: Danubio, Rin y Ródano.












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