Y otros test

Medir la impermeabilidad y la transpirabilidad en las chaquetas de montaña

La impermeabilidad y la transpirabilidad real de una prenda son valores difíciles de definir en un laboratorio en el que no se contemplan factores fundamentales como el viento o el movimiento.

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El amplio mundo de las membranas

Las pruebas para medir la impermeabilidad de un tejido están estandarizadas bajo la norma europea ISO 811:1993 (“Determinación de la resistencia a la penetración del agua. Ensayo bajo presión hidrostática”). El más utilizado es el llamado test de columna de agua o test Schmerber.

Consiste en colocar un tejido plano y tenso, sin nada que lo roce por debajo ni por encima, sobre el que se coloca un tubo cuadrado de 1×1 que se va llenando de agua (aumentando por tanto la presión) hasta que el líquido acaba traspasando. La altura del agua en el tubo en el momento que empieza a traspasar el tejido, medida en milímetros, es la cifra que nos indica la “columna de agua” y por tanto su impermeabilidad.

A partir de 2500 mm ya se considera impermeable un tejido en las condiciones ideales del laboratorio. Las chaquetas para montaña suelen presentar una columna de agua de al menos 10000 mm, suficiente para soportar una lluvia fuerte.

No olvidemos, eso sí, que las condiciones en las que se realiza este test poco tienen que ver después con el uso real que se le da a una chaqueta, en el que el roce, el viento, la suciedad o muchos otros factores van a determinar su capacidad real de impermeabilidad.

Y transpirabilidad

A diferencia de la impermeabilidad, no existe un test estandarizado internacionalmente para medir la transpirabilidad de un tejido, es decir, su capacidad para dejar pasar vapor de agua.

Es una medida que normalmente se expresa según la métrica MVTR (Moisture Vapor Transmission Rate) que se expresa en g/m 2 /24h.

Es decir, indica los gramos de vapor de agua que pasan a través de un metro cuadrado de tejido durante un periodo de 24 horas. Cuanto más alta sea esta cifra, más transpirable será el tejido.

Sin embargo, como decimos, al no existir una normalización de las pruebas para obtener esta cifra, el resultado final estará condicionado por aspectos como la humedad exterior o la temperatura en la que se hayan realizado, con lo que no resulta muy útil comparar la medida entre las distintas marcas.

Con todo, está bastante extendido el test que realizan el prestigioso instituto alemán de certificación de tejidos Hohenstein, y de hecho es el adoptado por la norma europea ISO 11092:2015 (“Medición de la resistencia térmica y de la resistencia al vapor de agua en condiciones estacionarias”).

Test de membrana Gore
Test de viento

Test de membrana Gore
Test de lluvia

El valor que obtienen con unas pruebas determinadas las expresan en RET, y el propio instituto elaboró una tabla de valores RET del 0 al 15, en el que cuanto menor sea la cifra, mayor es la transpirabilidad del tejido.

Un valor RET 0-6 indica que es “extremadamente transpirable. Confort durante actividad intensa”, mientras que el RET 6-13 indica que es “Muy transpirable. Confort en actividad moderada” y a partir de RET 15 la transpirabilidad se puede ver comprometida.

Otros test

Además de la impermeabilidad y la transpirabilidad, hay otros parámetros importantes que son cuantificables en una chaqueta, como puede ser su elasticidad, su durabilidad o su resistencia.

Aunque para estos casos no existen pruebas estandarizadas, sí encontramos test que utilizan las marcas, más o menos extendidos. Estos son algunos:


 

“Five-Finger-Scratch-Test”: con el aparentemente poco tecnológico nombre de “Test de rascado con cinco dedos”, Gore traslada esta prueba de resistencia procedente de la industria del automóvil a los tejidos. Consiste básicamente en la exposición a diferentes niveles de roce y desgarro para simular un alto nivel de desgaste, cuantificando su resistencia.

Maniquíes con sensores: para el desarrollo del nuevo concepto de elasticidad que Gore quiere introducir en su nuevo laminado Gore-Tex Pro Strech (que saldrá en 2020), ha estado utilizando unos maniquíes que simulan los movimientos de una determinada actividad, dotados con sensores de la resistencia y de presión que miden de qué modo una prenda restringe la libertad de movimiento.

Pruebas sobre terreno: como no podía ser de otra forma, los embajadores de las distintas firmas juegan un papel importante en el desarrollo de la vestimenta. Más allá de sus labores de marketing, la información que traen los atletas tras probar los prototipos de las prendas en la montaña, resulta muy valiosa para el equipo de investigación y desarrollo.


 
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