Material: acierta con tus gafas

Gafas de sol para deportes de montaña

Siempre es importante protegerse los ojos de los dañinos rayos ultravioleta, pero en el monte –donde existen factores agravantes como la nieve o la altitud– esta necesidad es aún mayor. Este artículo te ayudará a la correcta elección de unas buenas gafas de sol para las actividades outdoor.

Autor: José Isidro Gordito | No hay comentarios | Compartir:
Apetura del artículo de Grandes Espacios nº 208. Maro 2015: Gafas deportivas  ()
Gafas deportivas

Al aire libre los ojos están a merced de elementos como viento, polvo, proyectiles en forma de insectos, ramas, piedrecitas… pero, sobre todo, expuestos a peligrosas radiaciones. La nieve y el hielo se convierten, además, en espejos que reflejan la luminosidad y el efecto de los rayos del sol, muchas veces amplificando su destructiva acción sobre unas herramientas para las que no existe recambio: tus ojos.

La exposición ininterrumpida a los rayos ultravioleta puede producir daños severos entre los que están la ceguera temporal y, por supuesto, también la permanente en los casos más graves.

Las actividades practicadas en la naturaleza exigen, pues, escoger unas gafas con filtro de alta calidad, que envuelvan bien y protejan, tanto por los laterales como por la parte inferior, de la luz reflejada. Con patillas y puente regulables, si es posible, para conseguir mejor adaptación; bien ventiladas para evitar que se empañen en un momento crucial y con alta luminosidad o incluso transparentes, que protejan tus ojos de los rayos y también de eventuales proyecciones, si las ascensiones, recorridos o escaladas se desarrollan en lugares sombríos o poco soleados.

Cuestión de calidad

Para proteger no vale cualquier cosa. Unas gafas de baja calidad, que no filtran radiaciones y sólo reducen luminosidad, dilatan la pupila haciendo que los rayos pasen libremente hasta la retina. El efecto negativo puede no apreciarse inmediatamente, salvo por enrojecimiento, aumento del cansancio, etc, pero alteraciones en la córnea como fotoqueratitis y fotoconjuntivitis primero, y cataratas y otras afecciones después, estarán siempre acechando si no preservamos nuestros ojos.

Además de por los tratamientos aplicados sobre sus lentes, responsables de su capacidad de protección y otros factores, la calidad de unas gafas se demuestra con la nitidez con la que se vea a través de toda la superficie de sus cristales. La mayoría de productos que se venden hoy día derivan de fibras de policarbonato (su forma más avanzada es la grilamida) desde las que se fabrican láminas.

Para conformar las ópticas, y dotar de la forma panorámica que todos conocemos, dichas láminas son curvadas, operación que puede crear aberraciones. Si al colocarte unas gafas ves borroso aunque sea por una de sus esquinas, descártalas. El precio suele estar relacionado con el nivel de calidad, pero es bueno ser meticuloso en la elección de unos buenos protectores oculares, cuesten lo que cuesten.

Pasaron los tiempos de aquellas lentes “de cristal” para la práctica deportiva. La lente mineral se ha visto sustituida por la “orgánica” o “de plástico”, por el riesgo que puede implicar su rotura y el que los fragmentos se claven en el ojo, algo más sencillo cuanta mayor facilidad tenga una materia en dividirse en trozos menores después de un impacto.

Niveles de protección

La clave de unas gafas es su capacidad de protección frente a la luz azul y los rayos UV. Todo protector que se precie tiene que poseer un filtro anti UV del 100%. Pero, además de esta premisa, se ha establecido una escala de 5 niveles que valora la capacidad de transmisión de la luz a través de las lentes, y que va del 0 (deja pasar entre un 80 y un 100%) al 4 (deja pasar entre un 3 y un 8%).

Para uso en montaña (BTT, senderismo, escalada…) la recomendación es no bajar del nivel 3. Un nivel 4 puede no ser necesario si no se tienen los ojos demasiado claros, una especial sensibilidad a la luz, o no se frecuenta la alta montaña, especialmente en invierno y a cotas elevadas donde la nieve se convierte en un magnífico espejo. A mayor nivel, el tintado más oscuro es responsable de detener superior cantidad de luz, manteniendo nuestra pupila con la misma dilatación que sufriría, por ejemplo, un día nublado y sombrío, con un cristal transparente situado entre el ojo y el exterior.

Pero cuidado: las gafas de nivel 4 no son recomendables para conducir por su excesivo bloqueo de la luz exterior, inferior contraste… Usar unas para el coche, y otras distintas una vez se llegue a la montaña, es una opción muy interesante.

Tipos de lentes

Como decíamos antes, unas gafas oscuras, o con un acabado de color, no son necesariamente protectoras si no llevan aplicado ningún tratamiento anti UV. Partiendo de esa base vemos que se pueden realizar distintos procesos en función del resultado que pretenda obtenerse, lo que deriva en la creación de lentes de diversos tipos:

Tintadas.
Lentes “teñidas” que, dependiendo de la intensidad de la aplicación, reducen más o menos luminosidad que llega al ojo, y ofrecen una reacción distinta ante la luz en función de su color.

  • El verde, por ejemplo, permite percibir los colores prácticamente sin alteraciones.
  • El marrón filtra las radiaciones azules y aumenta el contraste y la profundidad de campo (buena opción para las gafas destinadas a deportes al aire libre).
  • El gris transmite uniformemente la luz a través del espectro y respeta los colores naturales.
  • El amarillo mejora el contraste en días nublados o condiciones de escasa luminosidad. Las lentes tintadas no podrán considerarse protectoras (sólo reductoras de luminosidad) si no incorporan el consiguiente tratamiento anti UV.

Polarizadas
Lentes que dejan pasar la luz o la bloquean dependiendo del ángulo de incidencia. Son las “antirreflejos” por excelencia. La luz se propaga en todas direcciones, pero los reflejos acostumbran a entrar en el ojo rebotados sobre alguna superficie que los desvía e incluso amplifica y es ahí donde las polarizadas muestran su valía.

Tintadas, y con tratamiento anti UV, resultan unas gafas muy polivalentes, de gran nivel para deportes acuáticos y los que se realizan en alta montaña donde abundan los reflejos sobre la nieve u otras superficies.

Fotocromáticas
Aplicando películas de aluro o cloruro de plata o cobre se consigue que las ópticas reaccionen ante la luz ultravioleta. El resultado es que se adaptan a los cambios de intensidad luminosa y, cuanta más luz hay, más se oscurecen. Las gafas que se construyen con este tipo de lentes son interesantísimas para actividades que combinan el paso por zonas soleadas y en sombra (la bicicleta de montaña o el senderismo por bosques, por ejemplo). Útiles para días de otoño-invierno, jornadas nubosas o actividades que se realizan al atardecer.


 

A precios más elevados, generalmente mayor rapidez en la transición y, también, superior rango. Unas fotocromáticas buenas pueden oscilar entre el nivel 0 y el 3, mientras que unas de calidad inferior tal vez se muevan sólo entre el 1 y el 2.

Lamentablemente, a día de hoy, las gafas fotocromáticas que comienzan en el nivel 1 no llegan al nivel 4 (suelen arrancar en el nivel 2) lo que no las hace muy recomendables para alta montaña.

Tampoco lo son para conducir, pues tras el parabrisas es difícil que su tratamiento reaccione. Llevar gafas, en esa situación, es casi como no llevarlas si lo que se persigue es, además de intensificar el filtro ultravioleta que ofrece la luna del vehículo, contar con protección ante la luminosidad.

Si vas a comprarte unas gafas, ten en cuenta:

Aquí van algunos consejos que te ayudarán en la elección de unas buenas gafas para usar en actividades outdoor, calidad y protección aparte:

  • Que sean ligeras, cómodas y se adapten a tu fisonomía: cada cara, orejas, nariz son diferentes; las gafas que le van bien a tu amigo pueden no ser las mejores para ti.
  • Con patillas y puente regulables, si es posible, para conseguir mejor adaptación.
  • Que ofrezcan un buen campo de visión y que la montura sea, preferentemente, imperceptible al ojo.
  • Que permitan una buena sujeción y no se muevan, incluso con las acciones más extremas.
  • Que no interfieran con la gorra, el casco…
  • Importante estar a gusto con el color y la luminosidad que llega al ojo. Asuntos básicos para lograr la comodidad del usuario, reducir el nivel de cansancio acumulado y, por supuesto, tener rendimiento sin pensar en que se llevan gafas
  • Modulares (que posibiliten el cambio de lentes) si somos polivalentes y queremos contar con un solo elemento que sirva para todo, aportando mayor o menor protección dependiendo de la actividad y el medio en que se practique.
  • Con adaptador óptico si queremos llevar un cristal graduado en el interior, pero quedar protegidos por una coraza interior que nos libre de la luz y los rayos Uv.
  • Bien ventiladas para evitar que se empañen en un momento crucial. Las hay, incluso, con tratamientos hidrofóbicos aplicados sobre sus lentes, por las que “resbala” el agua. En la actualidad los tratamientos son muy completos y mantienen las lentes protegidas del polvo, la suciedad y ¡las rayaduras!

[José Isidro Gordito es guía de montaña, experto alpinista y piloto de parapente. Reconocido divulgador y autor de artículos técnicos relacionados con el material y la vestimenta para los deportes de montaña. Puedes seguirle en su blog]


 

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