Llevar o no llevar... La historia de siempre

Cascos de escalada, bajo la eterna controversia

Llevar o no llevar casco… La historia de siempre. Desde su aparición en 1960, el uso de este material siempre estuvo supeditado a modas, tendencias y –esto último es innegable– a la longitud del pelo del escalador. Actualmente, mientras un cada vez más reducido núcleo de disidentes continúa reacio a cargar con él –fundamentalmente en escalada deportiva–, una gran mayoría se deja arrastrar por la creciente moda de lucirlo en todas las escuelas.

Casco ligero de construcción híbrida
Escalada de placa con equipamiento deportivo en el valle de Liébana (Cantabria).
Curro Martínez | No hay comentarios |

Detractores o defensores acérrimos, lo cierto es que casi nadie se ha molestado en indagar qué dicen las estadísticas de accidentalidad y bajo qué normas se rige su fabricación. Vamos a poner los puntos sobre las íes y a repasar las novedades más interesantes del mercado.

En los años cincuenta los materiales sintéticos derivados del petróleo se introdujeron en todos los ámbitos de la vida. Esta seguramente fue una de las razones por las que, a finales de la misma década, aparecieron los primeros prototipos de cascos de escalada; uno de ellos fue probado precisamente en la terrible cara norte del Eiger, la pared que tantas vidas se había llevado por delante por las frecuentes caídas de piedras.

Poco después, en 1960, August Gustl Shuster comercializó el primer casco de escalada del mundo. En ese momento causó cierta suspicacia, aunque rápidamente fue aceptado como símbolo de estatus de todo escalador que se preciara de serlo. Dos décadas después, las modas deportivas fueron las culpables de que ponerse el casco fuera motivo casi de burla entre los escaladores de roca. En ese momento llegaban a Europa las imágenes de las paredes de Yosemite y las revistas comenzaban a promover la escalada libre con personajes carismáticos y muy melenudos como Ron Kauk o Patrick Edlinger.

Categorías según construcción

Si echamos un rápido vistazo a los modelos específicos para escalada observamos tres clases claramente diferenciadas:

  • Cascos robustos de carcasa “rígida”: generalmente de plástico ABS (acrilonitrilo butadieno estireno). Pueden llevar una almohadilla interior de poliestireno (construcción híbrida) o un arnés interior de ajuste.
  • Cascos ligeros y ultraligeros de espuma expandida moldeada:(polipropileno, poliestireno –también denominado EPS–…). Con una finísima lámina exterior de protección del elemento de absorción, generalmente en policarbonato. Cuanto mayor sea la resistencia y el grosor de dicha lámina mayor será la durabilidad del material, pero menor su capacidad de absorber impactos, por lo que la clave reside en encontrar un buen equilibrio.
  • Cascos ultraligeros de espuma: (polipropileno, EPS…), en diseño monobloque. Sin ningún tipo de componente externo adicional.

Los cascos del primer grupo (robustos) son ideales para un uso intensivo, tanto de forma individual como para empresas multi-aventura. Es cierto que sus 200 o 400 gramos los hacen algo pesados, pero indiscutiblemente se trata de los más robustos y duraderos y, si escogemos bien un modelo con las características adecuadas, serán los más polivalentes (escalada, alpinismo, espeleología, ferratas, barranquismo…). La segunda opción se sitúa en el punto intermedio entre ligereza, seguridad y durabilidad, aunque tenemos que prestar especial atención a su cuidado si queremos exprimir su vida útil al máximo (especialmente a la hora de guardarlo en la mochila y en los viajes).

Existe una amplia gama de modelos en el mercado. Si buscamos un extra de durabilidad es importante fijarnos minuciosamente en la densidad de su lamina exterior de poliestireno (bastará con apretar un poco conel dedo pulgar a lo largo de toda la sucarcasa prestando mucha atención a si se produce alguna deformación). Esta densidad, evidentemente, también va a influir en el peso, por lo que comprobarlos gramos de varios modelos nos dará pistas en este aspecto.

La tercera opción está pensada para aquellos que buscan el minimalismo en su “máxima expresión”; es decir, fanáticos de la ligereza, deportistas de alto nivel y competición. Pero tenemos que ser conscientes de que su grado de protección y longevidad será inferior respecto a los modelos anteriormente citados. Noes una buena elección para un presupuestoajustado ni para los quebuscan materiales duraderos.

Elijas el modelo que elijas, un casco siempre debe adaptarse perfectamente a la fisonomía y contorno de tu cabeza.

Una norma obsoleta

Los cascos de escalada son equipos deprotección de categoría 2, a diferencia de la mayoría de materiales de escalada o alpinismo que suele ser de categoría 3 (la categoría 3 engloba el material del que directamente dependen nuestras vidas). Tenemos que ser conscientes de que esta clasificación implica un proceso de certificación más laxo y por tanto una menor exigencia en los controles de calidad del producto final. Estemos de acuerdo o no con la decisión del Comité Europeo de Normalización (CEN) de considerar los cascos como equipos de protección de categoría 2 y no 3, lo que resulta inexplicable es que se sigan fabricando con casi los mismos principios y requisitos normativos de hace 40 años, usando una norma obsoleta para muchos de los riesgos que implica la escalada actual.

Para que nos entendamos, la norma es el resultado de la necesidad de una época, mediados de los 70, cuando la escalada propiamente dicha era algo aún abstracto y resultaba impensable asumir una caída como algo cotidiano, lo que evidentemente sí ocurre hoy en disciplinas como la escalada deportiva. El objetivo de la norma, y en lo que se basa la construcción de todos los cascos que encontramos en el mercado, era y es prevenir heridas y fracturas craneales provocadas por caída de piedras u objetos. Dos décadas después la norma fue mínimamente modificada y por fin pudimos ver reflejado algo sobre requisitos adicionales a la hora de prevenir conmociones y otras lesiones cerebrales por impactos frontales, traseros y laterales.

Aunque todos suelen incorporar un sistema de regulación, evita usar una talla que te obligue a usarlo en su máximo o mínimo ajuste. Si ocurre esto, busca otra talla, otro modelo u otro fabricante.

Los cascos ligeros o ultraligeros diseñados a partir de espuma expandida moldeada tienen un comportamiento muy similar de absorción de energía frente a los tradicionales cascos de carcasa rígida y arnés integral de sujeción durante el ensayo de impacto vertical que recoge la norma EN 12492. Pero los primeros, gracias a su capacidad de absorción de energía debido a la deformación de su estructura, se muestran muy superiores respecto a los tradicionales si comparamos el resto de ensayos de impacto que contempla la norma. Por esta razón resultan más interesantes para actividades de escalada y alpinismo.

En las imágenes y tabla (cedidas por el laboratorio de la casa Camp) entendemos mucho mejor esta realidad. Se trata de los valores de ensayos de impactos obtenidos durante las pruebas de control de calidad sobre sus modelos Speed 2.0 y RockStart. Cuanto menor es la cifra de la fuerza del impacto, mayor resulta su capacidad de absorción de energía. Todas estas pruebas, para que sus resultados resulten fiables, deben hacerse bajo las mismas condiciones de temperatura y la misma talla de casco.

Pese a todo, nos parece que sigue resultando insuficiente.

¿Cuestión de moda?

Aunque existen la tecnología y el conocimiento para desarrollar cascos que aporten mayor protección, el camino tomado por la mayoría de fabricantes –¡no todos!–va más en la línea de confeccionar cascos bonitos, ligeros y que pasen sutilmente la norma. Esa es la realidad que nos encontramos: cascos que se rompen con simplemente meterlos en la mochila o mirarlos de reojo; eso sí, de colores chillones y diseños vanguardistas.

En cualquier caso, voy a romper una lanza en favor de la estética y la ligereza: siendo sinceros y poniéndonos un sutil velo de ceguera frente al conocimiento normativo y las estadísticas de siniestralidad, es cierto que el mejor casco del mercado no es otro que aquel que realce nuestra figura, aquel que nos quede mono en las fotos del Facey, por supuesto, si además de salir guapos, resulta cómodo, confortable y apenas apreciamos su peso, lo llevaremos siempre puesto. De lo contrario se nos “olvidará” en casa y, por mucho que este cumpla los mayores requisitos de absorción de energía del universo, poco o más bien nada podrá hacer por nuestra cabeza.

El laberinto certificador

¿Por qué no aportar los datos obtenidos sobre la capacidad de absorción de energía de nuestros cascos? ¿Qué sentido tiene ocultarlos? ¿Pasan los cascos que compramos sutilmente la norma o la exceden con creces? Com parar estos datos podría ser un buen comienzo para elegir algo que vaya más allá de si el material refleja el color de nuestros ojos o va a juego con nuestro nuevo softshell…

Al analizar la norma de cascos de escalada en profundidad comprobamos que los requisitos de los ensayos son muy dispares. Aunque la capacidad de absorción de energía de un casco no debe superar los 10kN (8kN UIAA) tras la caída de una masa de 5 kg en los cuatro tipos de ensayo (vertical, lateral, frontal y trasera), la distancia de caída varía de los dos metros para el ensayo vertical a los 50 cm para el resto de ensayos. Lo ideal es que un casco de escalada resulte igual de efectivo en todos sus puntos y no solo en el ensayo vertical.

El barboquejo con hebilla magnética tiene la ventaja de que se puede manipular fácilmente con una sola mano.

Podemos pensar que un casco llamado vulgarmente “de triple homologación” (escalada, esquí y ciclismo), como el Trilogy de Cébé o el Kosmos de Kong, nos va a proteger mejor que uno de escalada. La respuesta es no. Dentro de la norma de esquí se contemplan dos clases de cascos y los de triple homologación suelen estar certificados como clase B, siendo estos los que ofrecen menor protección dentro de la norma, mientras que aquellos que están certificados bajo la norma de ciclismo ni siquiera contemplan los impactos laterales.

En definitiva, con la “triple homologación” no estaremos protegidos frente a la mayoría de caídas que se producen durante la práctica de la escalada. Por otro lado, los requisitos UIAA y CE para cascos de escalada, como ya hemos explicado, están más encaminados a la protección frente a caída de piedras y objetos. La mala noticia es que los accidentes que implican lesiones en la cabeza se producen casi siempre por caídas del escalador.

Dougald Macdonald (redactor jefe de The American Alpine Club y conocido especialista americano de material de montaña) publicó en el número 329 (diciembre de 2013) de esta revista un revelador artículo en el que se exponían algunos datos contundentes. Entre 1952 y 2012, la publicación Accidents in North American Mountaineering registró más de 5.400 accidentes por caídas en escalada en roca, nieve o hielo, casi siete veces más que los accidentes por caídas de objetos o piedras. El no llevar casco fue anotado como una causa contribuyente de la lesión en 434 casos. Las caídas de los escaladores en escalada en roca también justifican más de tres cuartos de las lesiones de escaladores que acabaron en la sala de urgencias, mientras que el ser golpeado por un objeto causó tan solo el seis por ciento de las visitas.

Cifras y letras

Los cascos de escalada deben cumplir con la norma EN 12492:2012. Los de espeleología, barrancos y ferratas no tienen una norma específica y se certifican bajo la anterior. Si además incorpora la norma EN 1078: 2012, el casco también estará certificado para montar en bicicleta, skateboard o patines, mientras que para esquiar o hacer snowboard tiene que cumplir los requisitos de la normativa CE EN 1077:2007.

Si pretendemos hacer deportes aéreos, como los que combinan la montaña con el vuelo (parapente, paralpinismo, speedriding…) tenemos que contar con un casco certificado, además de por la norma de alpinismo y escalada, con la EN 966:2012. Y para el caso de las actividades de aguas bravas necesitaremos aquellos que contemplen la EN 1385:2012. Estas certificaciones son válidas exclusivamente para productos vendidos en el entorno europeo, que se puede ampliar con certificaciones internacional UIAA-106 en el caso de los cascos de escalada y alpinismo.

Test de absorción de impactos

ENSAYOS DE CASCOS según la norma EN 12492 (ver imagen adjunta)

Los cascos ligeros o ultraligeros diseñados a partir de espuma expandida moldeada tienen un comportamiento muy similar de absorción de energía frente a los tradicionales cascos de carcasa rígida y arnés integral de sujeción durante el ensayo de impacto vertical que recoge la norma EN 12492. Pero los primeros, gracias a su capacidad de absorción de energía debido a la deformación de su estructura, se muestran muy superiores respecto a los tradicionales si comparamos el resto de ensayos de impacto que contempla la norma. Por esta razón resultan más interesantes para actividades de escalada y alpinismo.

En las imágenes y tabla de la izquierda (cedidas por el laboratorio de la casa Camp) entendemos mucho mejor esta realidad. Se trata de los valores de ensayos de impactos obtenidos durante las pruebas de control de calidad sobre sus modelos Speed 2.0 y RockStart. Cuanto menor es la cifra de la fuerza del impacto, mayor resulta su capacidad de absorción de energía.

Todas estas pruebas, para que sus resultados resulten fiables, deben hacerse bajo las mismas condiciones de temperatura y la misma talla de casco.

Expecialización máxima

Hoy en día encontramos en el mercado una amplia variedad de modelos, desde cascos específicos para escalada en hielo, hasta ultraligeros para deportiva, pasando por los de contorno pequeño que se adaptan a la cabeza de los niños e incluso los fabricados bajo un diseño especial para escaladores con coleta. Sea cual sea el que escojas, lo más importante es UTILIZARLO.

Lecturas relacionadas

Ayudarnos a difundir la cultura de la montaña

En Desnivel.com te ofrecemos gratuitamente la mejor información del mundo de la montaña. Puedes ayudarnos a difundir la cultura de la montaña comprando tus libros y guías en Libreriadesnivel.com y en nuestra Librería en el centro de Madrid, o bien suscribiéndote a nuestras revistas.

¡Suscríbete gratis al boletín Desnivel al día!

Estamos más ocupados que nunca y hay demasiada información, lo sabemos. Déjanos ayudarte. Te enviaremos todas las mañanas un e-mail con las historias y artículos más interesantes de montaña, escalada y cultura montañera.