Artículo técnico

Chaquetas para montaña de fibra, pluma… ¿o ambas?

¿Por qué prescindir de las cualidades de un solo material, cuando podemos tener todo? Es lo que los fabricantes prometen con sus nuevas tecnologías de tejidos: la capacidad de aislamiento, ligereza y compactabilidad de la pluma con el buen rendimiento en mojado de la fibra. Analizamos estas tendencias en las chaquetas aislantes, que han llegado para quedarse.

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Thunder Insulation de la marca OS2O
La escaladora Lucía Guichot en la pared del Front del Frontón, Culla (Castellón); lleva la chaqueta Thunder Insulation de la marca OS2O, con relleno aislante de fibra Sorona.

Dentro de la denominación de chaquetas aislantes entra una amplia gama de prendas cuya finalidad, como su propio nombre indica, es aislarte del frío del exterior, atrapando el calor que genera tu cuerpo.

Básicamente consisten en un material o relleno térmico “envuelto” en un tejido exterior y otro interior. De las características tanto del relleno como de los tejidos empleados (más o menos cantidad, grosor, densidad…) va a depender las propiedades de la prenda.

Tradicionalmente este relleno térmico podía ser de fibra natural (sobre todo pluma o lana) o de fibra sintética (principalmente poliéster). Hoy en día esta división se sigue cumpliendo, pero encontramos muchas más variantes, desde mezcla de fibras naturales y sintéticas en la misma prenda a, por ejemplo, tejidos sintéticos disgregados en copos que imitan las cualidades del plumón.

Los puntos fuertes de ambos materiales son de sobra conocidos. Mientras que la pluma gana la batalla en la relación ligereza/aislamiento, tiene la desventaja de perder sus propiedades cuando se moja o en condiciones de humedad, algo que no le pasa a la fibra sintética, que en su contra tiene que es más pesada, menos compactable y con una capacidad de atrapar el calor inferior.

Las propuestas de los fabricantes de ropa de montaña buscan aunar lo mejor de ambos mundos, con chaquetas que prometen ser calientes, ligeras, transpirables y eficaces en cualquier clima.

“Pluma” sintética

El relleno habitual de una chaqueta sintética solía ser una lámina de fibra hueca continua, tipo boata hecha de poliéster, con un tejido exterior resistente a la abrasión y otro interior que favoreciera la expulsión de la humedad al exterior.

Normalmente, cuanto mayor es la densidad de esta lámina, y por tanto mayor su capacidad de retención del calor, sube también su peso a la vez que desciende su transpirabilidad, un factor importante para actividades como el alpinismo.

En un intento por imitar la capacidad de retención del aire caliente que tiene el plumón, los fabricantes disgregaron esta fibra continua en copos o mechones de microfibras, de forma que pudieran “hincharse” y generar cámaras de aire en las que quede atrapado el calor, aumentando por tanto su aislamiento a la vez que su ligereza, compactabilidad y transpirabilidad.

Esto también obligó a incluir los clásicos tabiques en la confección de las chaquetas, con el fin de garantizar el óptimo reparto de la fibra disgregada por toda la chaqueta, con el inconveniente de sumar los posibles puntos fríos de las costuras.

Con el empleo de estas tecnologías, las marcas empezaron a equiparar el concepto de loft (capacidad de hinchado) expresado en cuin (cubic inches) que habitualmente se utiliza para las prendas de pluma, en esta nueva generación de chaquetas sintéticas.

Algunos de los ejemplos más conocidos:

ThermoBall: desarrollado por The North Face con la colaboración de PrimaLoft, fue la primera tecnología de este tipo en salir al mercado, en el invierno de 2014-15. Así lo definen: “A diferencia de los filamentos continuos de los aislamientos sintéticos tradicionales, las pequeñas celdillas redondas PrimaLoft de fibra sintética simulan las celdillas de las plumas, reteniendo el calor en sus pequeñas bolsas de aire para conservar la calidez”. Más adelante introdujeron el Thermoball Eco, utilizando poliéster reciclado.

Featherless: Marmot se asoció con 3M Thinsulate en 2017 para desarrollar esta nueva fibra, literalmente traducida como “sin pluma”, consistente en “una mezcla exclusiva de microfibras de diferentes densidades, que le dan estabilidad al relleno y son hidrofóbicas”. Le otorgan la misma capacidad de aislamiento térmico que el plumón de 700 cuin. Está compuesta en un 75 % con material reciclado.

ThermoPlume: también desarrollado en 2017 por el gigante de tejidos PrimaLoft, que probablemente aplicó una tecnología similar a la utilizada en la fibra de The North Face. Le otorgan una capacidad de aislamiento equivalente a los 550 cuin y actualmente la utilizan en sus prendas firmas como Mammut, Montane o La Sportiva, entre otras.

Otros ejemplos de este tipo de fibra disgregada son el Hydroloft de Berghaus, el Cirrus de Rab (también desarrollado en colaboración con 3M), el KSynthetic Down de Karpos o el LifaLoft de Helly Hansen, entre otros.


 

Todos ellos destacan entre sus principales cualidades la retención del calor cuando se moja, así como una mayor ligereza, compactabilidad y transpirabilidad respecto a la fibra continua tradicional.

Pluma hidrófuga

Con el objetivo de mantener las propiedades de aislamiento de la pluma en condiciones de humedad, una de las soluciones propuestas por los fabricantes es aplicar un tratamiento repelente al agua directamente a la pluma.

No es que la vuelva impermeable, pero al menos retrasa que se moje y por tanto prolonga su propiedad de expansión y retención del aire caliente durante más tiempo.

Las distintas marcas emplean tratamientos en general químicos con diferentes productos, entre ellos, destacar el de la empresa Nikwax basado en elastómeros que no incluye el uso de los contaminantes PFCs o perfluorocarbonos.

chaqueta West Rib de Marmot
El escalador ha optado por abrigarse durante el aseguramiento con la chaqueta West Rib de Marmot, con interior de pluma y exterior de fibra.

Mezcla de pluma y fibra en la misma prenda

También es muy habitual en las chaquetas destinadas a montaña de última generación que estén confeccionadas siguiendo el principio del body mapping o “mapeo corporal”. Esto implica utilizar un material distinto en cada zona del cuerpo, según las necesidades del mismo.

Trasladado al campo del relleno térmico, se traduce en el uso de fibra sintética en las zonas del cuerpo más expuestas a la humedad (sudor), como puede ser la zona de las axilas o espalda y hombros (donde llevamos la mochila), combinado con paneles de pluma en las zonas del cuerpo que necesitan retener más el calor corporal, como el torso.

Encontramos igualmente modelos que combinan la pluma y la fibra sintética en una misma prenda pero en distintas capas, exterior e interior. Lo hemos visto por ejemplo en la chaqueta West Rib de Marmot (ganadora del Premio Desnivel de Material 2019), con unas cajas de plumón en el interior que dejan canales para la transpiración y la circulación del aire caliente, que se completa por encima con una capa de fibra sintética.

TÉRMINOS A CONOCER
Cuin/Fill Power
: La calidad y el tamaño del duvet o plumón determina su capacidad de expansión, conocida como loft; cuanto más se expande, más aire atrapa y más aislante resulta. El Fill Power indica el volumen en pulgadas cúbicas que ocupa una onza de plumón, y se mide en Cuins (acrónimo de Cubic Inches). Cuanto mayor sea, mejor calidad promete. La cifra se obtiene mediante un test con aparatos normalizados en un ambiente de temperatura y humedad constantes. Sin embargo, el test europeo y el americano son ligeramente diferentes y en consecuencia el estándar de calidad también varía. El test americano arroja una cifra aproximadamente un 10% inferior al europeo, es decir, 700 cuin americanos pueden equivaler a unos 630 cuin europeos. Aunque es un dato aplicado a las prendas o sacos de plumas, también es cada vez más común en las prendas de “pluma” sintética.
Denier: Es la unidad de medida del grosor del hilo con el que está fabricado el tejido. 1 Denier equivale a 1 gramo de peso por cada 9000 metros de longitud del hilo. Cuanto más alto sea el denier, más grueso y denso será el tejido, y por tanto más resistente. Se expresa con una D detrás de la cifra. No está relacionado con el peso. Por ejemplo, un naylon de 40D será igual de grueso que un poliéster de 40 D, pero el naylon sigue siendo más ligero que el poliéster.
MVTR: Corresponde a las iniciales Moisture Vapor Transmission Rate, que indica el índice de transmisión del vapor de agua de un tejido. Se expresa en g/m 2 /24 h, referido a los gramos de vapor de agua que pasan a través de un metro cuadrado de tejido durante un periodo de 24 horas. Cuanto más alta sea esta cifra, más transpirable será el tejido. Normalmente las chaquetas aislantes no son impermeables, pero sí compiten por un mayor grado de transpirabilidad.

Aunque en este artículo hemos atendido principalmente al relleno de las chaquetas, es evidente que el rendimiento global de la prenda va a depender de muchos otros factores, como son los tejidos interiores y exteriores, su confección, el número de costuras, la calidad de las cremalleras, el número y tamaño de los bolsillos, la forma de la capucha…

También pueden entrar en juego otros factores como la fabricación sostenible o de cercanía, o simplemente el diseño o los colores, detalles no menores que influirán a la hora de decidirte por la chaqueta que escogerás como compañera de aventuras.


 
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