EXPLORANDO

Cuerdas Roca en concurso de acreedores. Algo nuestro muy importante se va…

La empresa Roca Cordes de Muntanya SL está en concurso de acreedores. Esta empresa centenaria (fue creada en 1891) no ha podido continuar lidiando con la crisis económica que por todas partes nos rodea.

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Antonio Roca
Antonio Roca

La familia Roca ha hecho lo imposible por continuar con la fabricación de cuerdas y otros materiales de escalada. Ante la crisis había avalado la empresa con su (escaso) patrimonio familiar. Por mantener los puestos de quienes llevaban tanto trabajando con ellos, había hecho lo que están haciendo muchos pequeños empresarios en nuestro país: no despedir a nadie a pesar de que la situación se había ido complicando y mucho. La crisis económica fue socavando la economía de Cuerdas Roca haciendo imposible que la empresa pudiera afrontar la deuda en que les ha sumido un importante impagado.

Toni Roca, uno de los cinco hermanos que trabajaban en la empresa y quien desempeñaba las labores de gerente, nos lo relataba así, tratando de mantener la serenidad: “Un día vas a trabajar, como todos los días, y ese día de pronto la vida te cambia de manera absoluta. En un momento, dejas de ser la persona que eras…”.

¿Somos conscientes de lo que estamos perdiendo?

No sé si nos damos cuenta de lo que estamos perdiendo. Son demasiadas cosas irrecuperables. En primer lugar, desde luego, están los puestos de trabajo. Tantas familias que quedan en una situación muy precaria.

No sé cuánto hubiera costado que Cuerdas Roca, como tantas otras pequeñas empresas y autónomos de nuestro país, hubiera seguido funcionando. Pero estoy seguro de que mucho menos que el coste, tanto social como económico, que va a suponer más familias en el paro, y perder a una empresa líder, fabricante y exportadora.

Estamos perdiendo empresas líderes en su sector. Cuerdas Roca fabricaba productos de primera calidad que se situaban en un nivel igual, e incluso superior, que el de otros fabricantes extranjeros.

Estamos perdiendo conocimiento. Esta Europa inmersa en una enorme crisis desmontó –en demasiados casos– sus fábricas para crearlas y dar trabajo en países que en estos momentos crecen a un ritmo frenético y son los principales prestamistas y sostenedores de la vieja Europa. Lo que a corto plazo parecía una buena idea: fabricar en países donde era más barato, a largo plazo nos ha dejado sin puestos de trabajo, sin conocimiento y dependientes de terceros.

Estamos perdiendo nuestra tradición. La desaparición de una empresa centenaria es algo muy grave que no debería dejarnos a nadie indiferente. Es algo terrible y que afecta profundamente a los cimientos de nuestra sociedad.

Estamos perdiendo conocimiento. Muchos años de sabiduría transmitidos de generación en generación hasta situar esta marca, y con ella nuestro país, en la élite mundial de los fabricantes de cuerdas de montaña y escalada. Ya nunca estaremos allí. Estarán otros. Y los puestos de trabajo en otros países.

Estamos perdiendo apoyo para nuestros deportistas. A los 25 escaladores y alpinistas que formaban su equipo de patrocinados les será más difícil desarrollar su actividad a partir de ahora.

Lo que estamos perdiendo es irrecuperable

La crisis económica está haciendo el resto para desmontar la poca industria que queda en nuestro país. Lo que estamos perdiendo es irrecuperable. Mientras tanto, nuestros políticos siguen dándose el dinero a sí mismos o a los bancos, recortando y exigiendo más (con impuestos) a los ciudadanos, y no ayudando en absoluto a las pequeñas empresas, autónomos y familias que son quienes, finalmente, y a pesar de ellos, sacarán este país de la crisis.

Para los que amamos la montaña, la pérdida de Cuerdas Roca es una pérdida irreparable, y no solo por el hecho de perder a un fabricante de material cuyo primer objetivo siempre ha sido la excelencia: no solo ha superado todas las normas de calidad en productos con una normativa ya de por sí exigente, sino que en muchas ocasiones ha situado sus productos por encima de ellas.

En nuestro país, desgraciadamente, y esta es una “vieja” enfermedad nacional, no se valora lo propio, lo que se hace aquí, hasta que lo perdemos. Serán muchos quienes, tras la desaparición de este fabricante, echaremos en falta la gran calidad de sus productos. Porque, con seguridad, ésta ha sido una de las causas de la crisis económica de Cuerdas Roca: siempre priorizó la calidad del material que fabricaba por encima de la rentabilidad. Nunca escatimó, aunque su margen económico final quedara reducido. Y siempre quiso fabricar en nuestro país y mantener los puestos de trabajo cuando quizá, si hubiera optado por “desmontar” la fábrica y hacer el material en otros países, le hubiera ido mejor.

La familia Roca: fabricando cuerdas desde 1891

Me faltan palabras para intentar transmitir el dolor que siento ante esta pérdida. Tradición, conocimiento, puestos de trabajo, apoyo al deporte y a los deportistas…

Pero siento también dolor por esa familia trabajadora, buena gente, que es la familia Roca. Durante generaciones ha trabajado dándonos lo mejor de sí mismos. En un país en que los especuladores se enriquecieron (¿os suena?), esta familia se mantuvo trabajando y dando trabajo sin enriquecerse. La familia Roca paga un precio demasiado alto: el puesto de trabajo de los cinco hermanos que trabajaban en la empresa, el poco patrimonio que alguno de ellos tenía (su vivienda) y, sobre todo, y estoy seguro de que esto es lo que más les duele, una empresa que creó su bisabuelo -Juan Roca Ballesta- y que ellos tenían “en depósito” para transmitírsela a la siguiente generación.


 

Me cuenta Toni Roca con una serenidad que admiro: “Mi padre, a sus 85 años, no entiende nada…”.

El concurso de acreedores de Cuerdas Roca ha mostrado lo mejor y peor de la sociedad que nos rodea. La mayoría les ha apoyado, y hay incluso quienes se han volcado en comprarles material en un desesperado intento de ayuda. Por el contrario, alguno ha aprovechado la noticia del concurso de acreedores para devolver letras y recibos del material que había comprado. Los bancos, como siempre, han mostrado la fría materia de la que están hechos: al padre le han embargado 1.500 €, fruto de su pensión, que tenía depositados en su cuenta.

Una anécdota para ilustrar la honestidad de la familia Roca. Cuando hace días conozco la noticia y telefoneo a Toni Roca, lo primero que me dice es: “Tengo que pedirte disculpas porque tengo que dejaros sin pagar una factura…”. Cuando pregunto en administración (no porque me preocupe, pues mis sensaciones al conocer la noticia son las que transmito en este texto), me dicen que Cuerdas Roca nos ha dejado una deuda de ¡200 €! Tan honesta ha sido esta familia que hasta el último momento ha afrontado los pagos que tenía que hacer. Toni Roca me comenta con tristeza que hay pagos a proveedores que ya no podrá –desgraciadamente y le duele mucho– hacer, y sin embargo me cuenta que la mayoría ha entendido la situación y que incluso alguno a quien debía cantidades importantes le ha preguntado: “¿Tú cómo estás? Lo importante para mí es que tú estés bien de salud…”.

Gracias, familia Roca, por habernos acompañado tantos años dándonos lo mejor de vosotros mismos. Os echaremos, y mucho, de menos. Con vosotros algo nuestro muy importante se va.

 


 

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