EN EL MONTE WILSON, EN LAS CANADIAN ROCKIES

Greg Boswell y Nick Bullock sobreviven al ataque de un oso en Canadá

El oso grizzly mordió a Boswell en la pierna cuando intentaban la ascensión al Mt. Wilson (3.261 m) en las Rocosas Canadienses. Consiguieron zafarse del animal y llegar al hospital de Banff tras tres horas de descenso –rápeles incluidos– y dos de coche.

Autor: Desnivel.com | 6 comentarios | Compartir:
Punto donde Greg Boswell y Nick Bullock fueron atacados por un oso en el Mt. Wilson (Canadá). Noviembre 2015  (Nick Bullock)
Punto donde Greg Boswell y Nick Bullock fueron atacados por un oso en el Mt. Wilson

La aventura canadiense de los británicos Greg Boswell y Nick Bullock tuvo una conclusión épica que a punto estuvo de ser trágica. El escocés y el galés llevaban unos días escalando el madrugador hielo canadiense y repitiendo una tras otra exigentes vías en terreno mixto, como la famosa Real big drip (V, M9, WI6) en el Ghost Valley.

El objetivo del pasado domingo se encontraba en el Mt. Wilson (3.261 m) y consistía en la primera repetición de Dirty love, una vía de 12 largos (500 m, M7) cuya primera ascensión correspondió a Jon Walsh y Raphael Slawinski en 2008. La línea está caracterizada por una aproximación larga y técnica, que incluye varios largos de escalada mixta y unas cuatro horas de trepar, abrir huella en la nieve y orientarse por el bosque hasta llegar al pie de vía.

Greg Boswell y Nick Bullock se pusieron en marcha, con la idea de realizar primero la aproximación y regresar un par de días después para llevar a cabo la escalada. Según el relato de Nick Bullock en su blog, la aproximación les llevó más tiempo de lo que esperaban: una hora de caminata, tres largos de escalada mixta sobre terreno descompuesto, otra hora sobre nieve profunda, un largo de M5 en la oscuridad y después de todo ello, según las indicaciones de Jon Walsh, otras 3 horas por el bosque. Finalmente, alcanzaron la base del corredor hacia las siete y media de la tarde.

El ataque del oso

Nick Bullock realiza una explicación pormenorizada en su blog del ataque del oso grizzly, que ocurrió durante su trayecto de regreso a través del bosque:

Greg iba detrás. «Oso, aaaargh». Me giré para ver el sprint de Greg pasándome, y en acalorada persecución iba un grizzly. El oso saltó, esparciendo nieve con sus poderosas patas. La nieve lamía su vientre pero no parecía que lo ralentizara. Greg corrió más allá de la vista y el carnívoro tren de mercancías me adelantó, resoplando y gruñendo y saltando, cubriéndome de nieve. Me miró por un segundo, y por un segundo pensé que se había acabado todo… pero en ese segundo el oso vio que Greg se había caído. Yo corrí cuesta arriba lo más rápido que me permitió la nieve profunda. Greg cayó de espaldas y vio al monstruo acercarse. Saltó. Gritando y chillando, Greg pateó al Ursus arctos horribilis y este mordió a través de su flamante bota nueva como si fuera una pantufla de andar por casa. Mordió una vez más y masticó hasta su pantorrilla, poniendo una garra sobre su otra pierna antes de levantarlo del suelo. No estoy seguro en este punto lo que hubiera hecho otra gente, pero Boswell es Boswell y el oso no lo sabía: agarró la boca del oso y separó sus mandíbulas, apretando y gritando: «Nick, Nick, ayuda, me ha cogido…». Paré de correr, y escuchando a mi amigo, el terror, la súplica, mi instinto de supervivencia se sometió. Me paré y me giré, pero seré franco, la idea de volver corriendo para enfrentarme al oso armado sólo con un bastón de esquí me enlenteció… de hecho, incluso armado con un bazooka me hubiera enlentecido, pero Greg gritaba mi nombre, ¿cómo podía sencillamente quedarme ahí de pie? Fui para allá y una sombre salió de la oscuridad y corrió hacia mí. Grité, me desgañité. Pero la sombra era Greg, gritando y corriendo y chillando. Miré su cara ceniza y vi algo que nunca había visto.

Huída y descenso hasta el hospital

A continuación, ambos escaladores, presas del miedo de que el oso regresara y con Greg Boswell herido en una pierna, iniciaron una huida desesperada. Primero estuvieron una hora desorientados, incapaces de encontrar sus huellas para rehacer el camino. Finalmente, las encontraron y realizaron no sin dificultades los rápeles y la caminata por la nieve y por fin llegaron tres horas más tarde al coche. Otras dos horas de carretera los llevaron hasta las Urgencias del hospital de Banff a la una menos cuarto de la madrugada, donde Greg Boswell fue tratado de sus heridas.

Desde el hospital, el escocés publicó en sus redes sociales que había sido atacado por un oso pero que se encontraba bien. Horas más tarde, dio algunos detalles más de su vivencia: «Lo único que voy a decir es que, a pesar de ser yo quien resultó mordido, tanto Nick como yo fuimos los atacados. Fue tan terrible para él como para mí. Literalmente, debo mi vida a Nick. Después del incidente yo estaba en estado de shock y no sabía qué hacer. ¡Nick me sacó de allí y me llevó hasta el hospital! No fue obra de un solo hombre el permanecer con vida, como algunos medios están diciendo, fue un amigo haciendo todo lo que podía en una situación de locura para evitar que su amigo muriera. Probablemente hubiera muerto de hipotermia o desangrado si él no me hubiera mantenido en marcha. Mi estúpida idea era escalar un árbol y esperar hasta que se hiciera de día. 12 horas a -20ºC y con varias heridas serias sangrando en mi pantorrilla no es la mejor manera de pasar la noche. No puedo agradecerle suficientemente a Nick, incluso aunque sé que no tengo por qué hacerlo».


 
Comentarios
6 comentarios
  1. En esta época del año los grizllys ya hibernan en las oseras. Sin embargo su sueño es ligero y pueden despertarse con relativamente poco ruido. Ese es el motivo de que en los resorts de esquí de las Rocosas se obligue a esquiar en silencio (sin dar gritos ni voces) porque si se despiertan probablemente mueran ya que no vuelven a dormirse y entonces consumen a mucha velocidad la grasa acumulada para hibernar. Es probable que ese oso no sobreviva.

  2. flipa, nadie comenta nada de esto? «el oso no lo sabía: agarró la boca del oso y separó sus mandíbulas» Yo lo flipo

  3. Jajajaja y luego nos quejamos por una chova o unas avispas en Patones o un buitrecillo en la Padriza… La naturaleza está ahí y eso Molaaaaaaa Que sería de nuestro deporte sin eso (un deporte más) P.D. mis deseos de una pronta recuperación i mis «felicidades» por la experiencia 😉

  4. Las habrán pasado canutas, seguro, pero yo leyéndolo me he partido de risa…

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