‘ALL IZZ WELL’ (VI, WI5, M6, 1.500 M)

Yusuke Sato, Hiroki Yamamoto y Genki Narumi abren ruta en el Cerro Kishtwar

La cordada japonesa firma All izz well (VI, WI5, M6, 1.500 m) en la cara noreste de este exigente seismil del Himalaya indio y supera a continuación un épico descenso de cuatro días bajo la ventisca.

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Línea de 'All izz well' a la cara noreste del Cerro Kishtwar
Línea de ‘All izz well’ a la cara noreste del Cerro Kishtwar   Foto: Y.Sato/H.Yamamoto/G.Narumi

El Cerro Kishtwar (6.173 m) se ha convertido, desde su reapertura al alpinismo internacional tras 20 años cerrado por conflictos políticos entre India y Pakistán, en un terreno de aventuras de grandes dimensiones para montañeros del más alto nivel. La última, la de los japoneses Yusuke Sato, Hiroki Yamamoto y Genki Narumi, que han abierto recientemente una nueva ruta en su cara noreste, de 1.500 metros de desnivel y dificultades de hasta VI, WI5, M6 y que han bautizado como All izz well.

All izz well

De hecho, eso (“todo está bien”) es lo que debían repetirse aliviados una vez llegaron al campo base sanos y salvos, después de un descenso épico que a punto estuvo de costarles muy caro. Su ascensión, según relataron a Alpinist.com, se desarrolló en una mínima ventana de buen tiempo.

La intención inicial pasaba por lanzar un ataque rápido, de dos días de duración. El primer día cumplieron su objetivo de ascender 1.000 metros de desnivel a través de un sencillo corredor seguido por una sección de hielo. El segundo día, fueron a por los 500 metros de desnivel restantes hasta la cumbre sin tienda ni sacos de dormir, pues contaban con descender rápidamente antes de la llegada del inminente cierre de la ventana.

La escalada de esa segunda jornada se complicó notablemente. Comenzó con un pilar de hielo fino, seguido por difíciles largos de terreno mixto hasta llegar al muro superior, donde la roca y el hielo delgado les depararon algunos largos muy serios. Se plantaron en la cima a las 23:00 horas de la noche.

Descenso épico

Inmediatamente iniciaron un descenso que al final se alargaría cuatro días. Los primeros diez rápeles, que incluyeron una parada de un par de horas para rehidratarse, los llevaron hasta el campamento, al que llegaron hacia mediodía. Allí les sorprendió el inicio de la nevada, acompañada por numerosas avalanchas que se desencadenaron por todos lados.

Consiguieron seguir rapelando otros 20 largos, sorteando el peligro, hasta que a medianoche hallaron un emplazamiento más o menos seguro donde descansar. Con tres rápeles en su cuarto día en la montaña, llegaron al glaciar, donde se vieron obligados a abrirse paso por 1,5 metros de nieve fresca. A pesar de todo, consiguieron encontrar su tienda del CBA, colapsada bajo el peso de la nieve.

Reconstruyeron el CBA y se pusieron a descansar, aunque pronto se dieron cuenta de que aquella no era una ubicación segura gracias a una avalancha que a punto estuvo de llevárselos. En plena noche, decidieron trasladarse, avanzando a brazadas entre la nieve. En 4 horas recorrieron unos 200 metros hasta que encontraron una pequeña cueva bajo la roca.

Allí se quedaron todo el día siguiente, esperando a que cesaran las avalanchas. Finalmente, el sexto día y con el cielo despejado y la nieve firme, completaron el descenso hasta el campo base.

Una montaña con historia

La primera ascensión del Cerro Kishtwar llegó en 1993, de la mano de Mick Fowler y Stephen Sustad. Debido a los conflictos políticos entre India y Pakistán, la montaña cayó en el olvido durante casi 20 años, hasta que David Lama, Stefan Siegrist y Denis Burdet la volvieron a escalar en 2011 por una nueva ruta que bautizaron como Yoniverse (1.200 m, WI5, 6a), que surca el extremo derecho de la cara noroeste.

En 2015, la cordada multinacional formada por los eslovenos Marko Prezelj y Urban Novak, el estadounidense Hayden Kennedy y el francés Manu Pellissier trazó Light before wisdom (1.200 m, ED+, 5.11, Wi6, M6, A2) en la cara este del pico. La ascensión les valió el derecho a llevarse uno de los Piolets d’Or 2016. Precisamente, los japoneses se han valido de las fotografías y recomendaciones que les hizo Marko Prezelj.

Finalmente, la anterior ascensión correspondió a un potente grupo formado por el alemán Thomas Huber y los suizos Stephan Siegrist y Julian Zanker, quienes estrenaeon la cara noroeste y su impresionante pilar a través de Har-Har Mahadev (1.000 m, VII, A3+, 6b, M6, 80º).

En cuanto a la cordada japonesa, vale la pena destacar a Yusuke Sato, uno de los originales Giri-Giri Boys, y el único de los tres que había escalado anteriormente en el Himalaya indio. Participó en la expedición premiada con el Piolet d’Or Asia 2008 por su nueva ruta en la cara norte del Kalanka (6.931 m).


 
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