EXPLORANDO

Una expedición valenciana viaja al Laila Peak, por ética y estética

Una montaña geométricamente perfecta, un destino poco frecuentado, un grupo de amigos amantes del alpinismo. Son los ingredientes de los que se nutre la expedición Karakorum Discovering 2012 al Laila Peak (6.096 m).

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Rubén Martínez, Alfonso Machancoses, Esther Fresneda, Félix Sánchez, Ximo Fuertes, Pau Adell, Pilartxo Aranaz y Alberto Urtasun. Son los nombres de los seis miembros de la expedición valenciana Karakorum Discovering 2012 al Laila Peak (6.096 m), en el pakistaní valle de Hushé. Su intención era salir de expedición a un destino montañero que les resultara atractivo, fuera relativamente asequible y no estuviera frecuentado por las multitudes que se encuentran en otros montes.

Así fue como se les apareció ante los ojos la impresionante figura del Daila Peak y sus formas geométricamente perfectas. Una montaña de una belleza estética sin igual que además ha sido hollada en escasas ocasiones. De hecho, hasta ahora, no hay noticia de ninguna ascensión española, aunque Ramón Portilla se encuentra allí ahora mismo por tercera vez para tratar de confirmar aquello de “a la tercera va la vencida”.

Hablamos con algunos de los miembros de este equipo de gente que ha antepuesto la ética y la estética a los grandes y manidos nombres de los ochomiles a la hora de planificar su expedición estival. Esta es una entrevista coral, con respuestas surgidas desde la ilusión.

¿De dónde salió la idea de irse al Laila Peak?
Esther: El año pasado estuve escalando en el valle de Kande y Hushé con el Equipo Femenino de Alpinismo. En el refugio de Hushé, vi el Laila en una foto y enseguida tuve interés por saber dónde estaba; no tuve ninguna duda, quería ir. Por otra parte, la soledad, el aislamiento y el espectáculo de cada una de las montañas que hay en el Himalaya pakistaní es una sensación única, es el lugar más espectacular del mundo.
Rubén: Básicamente, queríamos irnos de expedición a algún sitio atractivo, asequible económicamente (sobre todo en cuanto a permisos de escalada) y no demasiado frecuentado. Esther volvió contando maravillas de una montaña preciosa y poco frecuentada, a la vez que no muy alta y no muy difícil. Cuando la vimos no dudamos ni un instante. La montaña es una joyas de esas geométricamente perfectas, con harmonía y muy estética. Como se dice ahora, un Cervino de seis mil metros, pero en el Himalaya.
Ximo: Un grupo de amigos alpinistas nos propusimos ir este año de expedición y todos coincidimos en que esta preciosa montaña reunía muchos alicientes como poca frecuentación, belleza, aislamiento, intinerario sugerente, etc. Nos animó a dirigirnos hacia allí.

¿Cómo se formó el equipo de la expedición?
Ximo: Nació de las ganas de compartir una experiencia de este estilo con un buen grupo de amigos.
Rubén: La mayoría nos conocemos de Valencia. Algunos nos conocemos desde hace más de quince años y otros desde menos tiempo, aunque siempre hemos frecuentados los mismos lugares y escuelas y hemos escalada juntos. A Alberto y a Pilartxo los hemos conocido recientemente a través de buenos amigos comunes, y la verdad es que nos sentimos como si nos conociéramos de toda la vida.
Esther: A todos nos motivaba mucho ir a Pakistán. Este año hemos intentado, dentro de los límites laborales, geográficos y meteorológicos, escalar vías alpinas, convivir juntos escalando y tomando decisiones.


 

¿De qué información disponéis? ¿Qué dificultades os esperáis encontrar?
Alberto: Información, muy poca. Es una montaña que solo tiene dos ascensiones, una por cada vertiente, aunque ha sido intentada en bastantes ocasiones; pero nos gusta la idea de no saber muy bien lo que nos vamos a encontrar y redescubrir la montaña. Actualmente, el exceso de información que puede existir le quita parte de romanticismo a muchas montañas y expediciones. Nos gusta el “otro” Himalaya, esa porción de miles de cumbres anónimas.
Rubén: Toda la información la hemos encontrado en internet. Más bien, la poca información de la que disponemos. Uno de los más asiduos ha sido Ramón Portilla. También Fredrick Erikson documentó un intento de descenso en esquís.  Son casi dos mil metros de desnivel y las dificultasdes no superan los 60 grados. En la parte de arriba seguro que encontramos hielo y tramos con roca, aunque por algunas fotos que hemos visto, pudiera ser que la montaña estuviera algo seca. En la parte de abajo hay unos seracs enormes y aún no tenemos claro si los rodearemos por la derecha o iremos directos por el pilar de roca de la izquierda y luego la arista de nieve. Precisamente, la información más valiosa y que nos presenta la montaña con diversas condiciones son el gran número de fotografías que se pueden encontrar en internet, pues el Laila Peak está justo en el camino del Gondogoro La y los grandes glaciares y ochomiles del Karakorum.
Ximo: Las dificultades son las propias de una escalada técnica en nieve y hielo, como las que podemos encontrar en cualquier pared alpina con el añadido de la altitud.

¿Con qué ayudas contáis?
Rubén:
La Federació de Muntanya de les Illes Balears nos ha ayudado económicamente, y algunas marcas como Vaude, Edelrid, HG y Vents de Muntanya -tienda de montaña y escalada en Valencia-, nos han facilitado material a buen precio.
Ximo: Este año está siendo especialmente difícil el contar con apoyos exteriores. Destacar especialmente el apoyo desinteresado de amigos, compañeros y familiares comprando las camistas de la expedición.

¿Qué estilo y equipo de apoyo llevaréis?
Rubén:
Vamos con una agencia que nos gestiona todo lo necesario hasta el campo base, incluyendo porteadores y un cocinero. A partir del campo base, vamos por nuestra cuenta, en estilo alpino, montando un campo 1 y con unos 100 metros de cuerda estática por si fuera necesaria para la bajada.

¿Qué timings manejáis?
Rubén:
Salimos desde Barcelona el 15 de julio y esperamos estar en Hushe, aldea en donde comienza la marcha de aproximación de dos días, hacia el 18.
Alberto: Si todo va sobre lo previsto, entre el 20-22 de julio estaremos en el campo base. Después de un periodo de aclimatación de unos 10-15 días en los que esperamos escalar alguna otra montaña cercana, intentaremos la ascensión, sin todavía tener una vía concreta de ascenso, que dependerá de las condiciones de la montaña, que creemos estará con muchas secciones de hielo.
Rubén: Por supuesto, siempre teniendo en cuenta la metereología. Sobre el 15 de agosto volvemos hacia Islamabad.

¿Se podrá seguir de algún modo el transcurso de la expedición?
Rubén:
No tendremos cobertura de internet, pero sí pensamos llevar un teléfono satélite, por lo que al menos sí podremos mandar pequeños mensajes o cumunicar por teléfono.
Alberto: A través del blog de la expedición, con cartas semanales. Letras que esperamos sean diferentes, no simplemente un diario de viaje, de expedición.

 


 

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