BALANCE DE LA TEMPORADA

Un verano de 2013 trágico en las montañas de Pakistán

La temporada de ascensiones a las grandes montañas de Pakistán llega a su fin y el balance es trágico, con alpinistas fallecidos en casi todas las montañas. Los últimos han sido el experimentado guía de montaña neozelandés Marty Schmidt y su hijo Denali. La buena noticia es la llegada al campo base de Òscar Cadiach tras su 13º ochomil en el G1.

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Campo base de los Gasherbrum en verano de 2013  (Patxi Goñi)
Campo base de los Gasherbrum en verano de 2013

La estación veraniega de 2013 en las grandes montañas de Pakistán será recordada como una de las más trágicas de la historia. Los picos del Nanga Parbat, Broad Peak, Gasherbrum I y K2 serán más recordados este año por los alpinistas que han dejado allí la vida que por las grandes ascensiones protagonizadas. A pesar de ello, la estación llega prácticamente a su fin con la buena noticia del descenso sin contratiempos de Òscar Cadiach de la cima del G1, el decimotercer ochomil de su cuenta particular, después de los desgraciados sucesos vividos en esa montaña.

Atentado terrorista en el Nanga Parbat

El único de los ochomiles de Pakistán que no pertenece a la cordillera del Karakórum, el Nanga Parbat, inauguró el 23 de junio de la peor manera posible la temporada alpinística de verano de 2013. La montaña saltó a los medios de comunicación general de todo el mundo a causa del atentado terrorista perpretado por el grupo Tehrik-e-Taliban Pakistán (TTP), vinculado a Al-Qaeda. Los terroristas sacaron de sus tiendas en plena noche a los alpinistas que en esos momentos se encontraban en el campo base y los asesinaron a tiros. En total, hubo once víctimas mortales procedentes de China, Ucrania, Eslovaquia, Nepal, Lituania y Pakistán.

Como consecuencia del ataque, ocurrido en la vertiente Diamir de la montaña y del que afortunadamente se salvaron numerosos alpinistas que en esos momentos se hallaban en los campos de altura, fueron suspendidas todas las expediciones de la zona. Tan sólo permanecieron en el Nanga Parbat los miembros de la expedición rumana que trabajaba en la vertiente Rupal y que terminaría haciendo cumbre el 19 de julio.

Los polacos en el G1, muerte de Artur Hajzer

Un par de semanas después del atentado en el Nanga Parbat, fue el Gasherbrum I el escenario de la tragedia, en este caso focalizada en el alpinismo polaco. Mientras una expedición de aquella nacionalidad se afanaba en la búsqueda de los cadáveres de Maciej Berbeka y Tomasz Kowalski, fallecidos en marzo tras lograr la primera invernal de la montaña, otro experto equipo formado por Artur Hajzer y Marcin Kaczkan progresaba con el objetivo de enlazar las ascensiones al G1 y G2.

Un cambio de condiciones meteorológicas sorprendió a los dos alpinistas polacos en el último día de su ataque a cumbre. Se dieron la vuelta a 7.600 metros y comenzaron a descender en medio de la ventisca. En el técnico tramo conocido como Corredor de los Japoneses, Artur Hajzer sufrió una caída que resultaría mortal, mientras su compañero Marcin Kaczkan era ayudado a descender desde el campo 2 por una expedición rusa.


 

Nueva ruta y muerte en el Broad Peak

El principal foco de atención se centró posteriormente en el Broad Peak, donde una expedición iraní admiró al mundo del alpinismo al haber conseguido completar el 16 de julio una nueva ruta por la cara suroeste de la montaña, en la que sin duda ha sido la actividad más relevante del año en los ochomiles de Pakistán. Una actividad que, sin embargo, quedaría ensombrecida rápidamente a causa de las dificultades experimentadas por los alpinistas durante el descenso.

Después de una tensa semana, en la que se llevó a cabo una infructuosa labor de rescate, no fue posible prestar ayuda a Aidin Bozorgi, Pouya Keivan y Mojtaba Jarahi, que fueron dados por desaparecidos. La opinión, que transmite en su blog, el guía de montaña alemán Thomas Laemmle, que participó en la operación de rescate realizando tres vuelos hasta una altura de ochomil metros en los que no pudieron ver a ninguno de los alpinistas iraníes, es que se encontraban a una altura de unos 7.500 metros, en un punto alejado de la ruta normal, tras equivocarse en el descenso y seguir equivocadamente una arista que no era la correcta. Se piensa pueden estar en dos lugares, ambos a esta altura: desde donde se realizó la última llamada desde el teléfono Thuraya ó en otro punto donde al grupo de rescate, ampliando las fotos, le pareció ver una mancha amarilla.

Drama español en el Gasherbrum I

De nuevo el Gasherbrum I volvió a enseñar sus mortíferas fauces el 21 de julio. Aquel día, los alpinistas españoles Alfredo García, David López, Xevi Gómez, Álvaro Paredes y Abel Alonso lanzaron su definitivo ataque a la cumbre del Hidden Peak. Los dos primeros se dieron la vuelta a falta de 100 metros para la la cima, mientras los otros tres conseguían llegar hasta lo más alto. Sin embargo, de nuevo las cosas se torcieron en el descenso a causa de un cambio en la meteorología.

David López consiguió llegar hasta el C1, mientras Alfredo García se refugiaba en el C3 después de desorientarse durante la bajada y verse obligado a pasar una noche al raso. Nada se sabía de sus tres compañeros. Los esfuerzos a partir de entonces se centraron en intentar organizar un equipo de rescate para ayudar a descender a Alfredo García y localizar a los tres alpinistas desaparecidos. David Polo, Arkaitz Mendia, Álex Galiano y el argentino Mariano Galván subían hasta el C2 a la espera que el tiempo les diese una tregua para poder cruzar el Corredor de los Japoneses. Finalmente, Mariano Galván lograba llegar hasta el C3 y asistir a Alfredo García en el descenso.

No tuvieron la misma suerte Xevi Gómez, Álvaro Paredes y Albel Alonso quienes, después de varios días de infructuosos intentos de un rescate que contó con el apoyo de un helicóptero, fueron dados por fallecidos en la montaña. La ascensión posterior de Òscar Cadiach servía para realizar un último intento por encontrarles o, al menos, encontrar respuestas a los muchos interrogantes que rodean las últimas horas de los tres malogrados alpinistas.

Una avalancha se lleva a padre e hijo en el K2

Y cuando parecía que la temporada ya terminaba, el K2 levantó la voz. Coincidiendo con la retirada de la mayoría de expediciones que pretendían su cima, entre ellas la de Álex Txikon y Félix Criado, a causa de la peligrosidad de las condiciones, de nuevo la tragedia se dio cita en una de las montañas más mortíferas del mundo. En este caso, las víctimas fueron dos alpinistas neozelandeses, padre e hijo.

El experimentado guía Marty Schmidt y su hijo Denali Schmidt desafiaron a las condiciones y decidieron seguir adelante, pasando el C2 (6.600 m) donde el resto de alpinistas se habían detenido, para intentar alcanzar C3. Según parece, los dos neozelandeses consiguieron llegar al citado C3, pero nada más se supo de ellos. Posteriormente, dos sherpas subieron hasta ese mismo punto, para encontrar que el campo de altura había sido barrido por una avalancha, supuestamente ocurrida durante la noche mientras los Schmidt descansaban en su tienda.


 

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