La primavera de 2026 dejó una historia de supervivencia en el Makalu (8.485 m) que ahora ha dado un giro judicial. El alpinista ruso Konstantin Smirnov ha presentado una denuncia civil y otra penal en Nepal contra su guía, Bhajuram Gurung, y contra la agencia Makalu Adventure, a quienes acusa de haberlo abandonado durante el descenso de la montaña.
Como consecuencia de aquella noche a casi 8.000 metros de altitud, Konstantin Smirnov sufrió graves congelaciones que obligaron posteriormente a amputarle los cinco dedos de la mano izquierda. El caso, admitido ya por la justicia nepalí, podría convertirse en uno de los primeros procedimientos de este tipo contra una agencia de expediciones del país.
Según el relato del montañero ruso, los hechos ocurrieron el 9 de mayo tras alcanzar la cima del Makalu junto a Bhajuram Gurung. Durante el descenso, ya entrada la tarde y a unos 7.900 metros de altitud, comenzó a encontrarse exhausto y con dificultades para progresar. Konstantin Smirnov sostiene que su guía decidió continuar hasta el campamento superior dejándolo solo en la montaña, sin oxígeno ni posibilidad de descender por sus propios medios. Pasó toda la noche a la intemperie, convencido de que no sobreviviría. En su testimonio afirma haber sufrido un estado de confusión compatible con un edema cerebral y describe aquellas horas como “una larga espera de la muerte”.
Al amanecer consiguió activar el botón SOS de su dispositivo Garmin InReach, iniciando así el operativo de rescate. Horas después fue localizado por Renjin Sherpa, que ascendió desde el campo base con oxígeno, medicamentos y bebida caliente. Con su ayuda logró descender lentamente hasta el campo 2, desde donde fue evacuado en helicóptero hacia Katmandú. Aunque sobrevivió, las graves congelaciones sufridas hicieron inevitable la amputación de los cinco dedos de su mano izquierda.
La versión de la agencia
Makalu Adventure, por su parte, niega haber abandonado a su cliente y asegura que Bhajuram Gurung informó de la situación tan pronto como alcanzó el campamento. Según su propietario, Mohan Lamsal, las malas condiciones meteorológicas y una avalancha registrada ese mismo día dificultaron enormemente cualquier intento de rescate inmediato. La empresa sostiene además que Konstantin Smirnov consiguió descender parcialmente por sus propios medios antes de recibir asistencia de otro de sus sherpas.
Más allá de determinar qué ocurrió realmente en la montaña, el proceso abre un debate de enorme importancia para el himalayismo comercial. Cada primavera, centenares de clientes ascienden los ochomiles nepaleses acompañados por guías y sherpas, pero la responsabilidad legal de unos y otros en situaciones extremas continúa siendo un terreno poco definido. Los abogados de Konstantin Smirnov sostienen que esta podría ser la primera ocasión en que un tribunal nepalí examine de forma directa las obligaciones de una agencia de expediciones y de un guía respecto a la seguridad de un cliente durante la ascensión a un ochomil.
Numerosos precedentes
El caso recuerda inevitablemente otros episodios que alimentaron intensos debates éticos en el Himalaya, como la muerte de David Sharp en el Everest en 2006 o la polémica en torno al fallecimiento de Gigi Wu y otros montañeros que permanecieron durante horas aislados en altura esperando un rescate imposible.
Sin embargo, la diferencia ahora es que será un tribunal quien deba pronunciarse sobre si las decisiones adoptadas durante el descenso del Makalu fueron compatibles con el deber profesional de asistencia que cabe exigir en una expedición comercial. Sea cual sea el desenlace, el procedimiento podría marcar un antes y un después en la forma de entender la responsabilidad jurídica en las grandes montañas del Himalaya.
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