DISGUSTADO POR EL FRACASO

Tomaz Rotar califica de estafa la expedición de Mingma Gyalje al K2 invernal

El alpinista esloveno, que firmó la punta de altura junto al islandés John Snorri, utiliza palabras como “sabotaje” y “operación de imagen” para explicar lo ocurrido. El grupo internacional solamente permaneció quince días en el campo base.

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Tomaz Rotar, en la expedición internacional al K2 invernal 2020
Tomaz Rotar, en la expedición internacional al K2 invernal 2020   Tomaz Rotar

Tomaz Rotar fue uno de los alpinistas integrantes de la expedición que Mingma Gyalje Sherpa ha liderado este invierno al K2 (8.611 m). El esloveno tenía la ambición de hacer historia, consiguiendo la primera cumbre invernal del único ochomil virgen en la estación más fría del año. Sus otros compañeros fueron el islandés John Snorri y el chino Gao Li, además del apoyo del pakistaní Sirbaz Khan y los nepalíes Tamting Sherpa, Pasang Namgel Sherpa y Kili Pemba Sherpa.

En una entrevista publicada por el periódico Delo, uno de los diarios más importantes de Eslovenia, Tomaz Rotar carga duramente contra la organización de la expedición. Considera, de hecho, que ha sido más una estafa que una verdadera expedición y que no había ninguna intención de intentar la cumbre.

Visto desde fuera, motivos de sospecha no le faltan: el inicio de la expedición se aplazó un mes por problemas de financiación, la aproximación al CB se retrasó más de lo normal por las condiciones meteorológicas, y el trabajo en la ruta no llegó ni al C2 en las dos semanas de permanencia en el campo base. El coste para Tomaz Rotar y sus patrocinadores: 40.000 euros.

Nunca hubo intención de ascender el K2

La principal acusación de Tomaz Rotar a Mingma Gyalje Sherpa (líder y organizador de la expedición) es que nunca hubo la verdadera intención de ascender el K2, sino que todo estaba montado desde una perspectiva únicamente comercial: “Siempre he visto el montañismo, no como un deporte, sino principalmente como la exploración de un mundo inútil. Es una aventura no comercial que, a diferencia de otros deportes, solo evaluará ética y moralmente el éxito de las personas cuando no se puedan imponer otras reglas y normas en algún lugar de la soledad, en lo alto de las montañas. En esta expedición, me di cuenta de que, desafortunadamente, los ‘montañeros’ también estaban profundamente enredados en los flujos comerciales.”

Retrasos acumulados y CB alejado

Tomaz Rotar critica los cinco días que Mingma Gyalje Sherpa decidió detenerse en Skardu, aduciendo las malas condiciones meteorológicas, cuando las expediciones no suelen permanecer más de un día o dos allí. Por otro lado, se queja de que John Snorri y él tuvieron que abrir huella para las monturas de los porteadores durante los nueve días del trekking hacia el campo base.

Además, el esloveno también apunta que: “A pesar de nuestra oposición, Mingma Gyalje decidió establecer el CB muy abajo, a unas seis millas del CBA al pie de la montaña. La base, por supuesto, estaría mucho mejor posicionada lo más cerca posible del comienzo de la ruta».

Nadie trabaja en la montaña

Según el testimonio de Tomaz Rotar, solamente John Snorri y él trabajaron en la ruta. Juntos, consiguieron llegar a los pies de la Chimenea House (6.600 m) y habían planeado que, en la próxima ventana de buen tiempo, la superarían, dormirían en C2 y seguirían hasta el C3. Pero Mingma Gyalje les dijo que iba a llamar a un helicóptero porque se encontraba mal… algo que el esloveno pone en duda que fuera cierto.

A pesar de la anunciada marcha del líder de la expedición, Tomaz Rotar y John Snorri decidieron seguir en la montaña, pues teóricamente también debían contar con el apoyo de los tres sherpas aunque eran escépticos al respecto. La ventana llegó, el esloveno y el islandés salieron del CB siguiendo a Tamting Sherpa, Pasang Namgel Sherpa y Kili Pemba Sherpa que habían ido por delante. Sin embargo, al poco rato los tres sherpas estaban de regreso por la lesión de uno de ellos en una pierna. Los tres se retiraron.

Ante la evidencia de que solamente eran dos alpinistas para todo el K2, Tomaz Rotar y John Snorri tomaron la única decisión posible: abandonar también la montaña.

Visados a punto de caducar

Otro motivo que hace sospechar a Tomaz Rotar es que la fecha de vencimiento de los visados de los sherpas era a finales de febrero. Así que, para salir de Pakistán a tiempo, debían desmontar el CB antes del 15 de febrero.

Motivos económicos y de imagen

La conclusión a la que llega el alpinista esloveno es que la expedición fue orquestada como una campaña de imagen para Mingma Gyalje Sherpa y como una manera de que el nepalí obtuviera recursos. Él mismo desvela que cada miembro tuvo que pagar 40.000 euros: «Quizás Mingma tuvo la intención de utilizar esta expedición para su propia publicidad, para elevar el valor de la meta en sí, que atacará más en serio en una segunda ocasión. A expensas, no obstante, de los fondos extranjeros, que también proporcionaron por completo el campamento base. El oxígeno, las tiendas y otros equipos permanecerán allí para la próxima expedición».

Expedición íntegramente nepalí

Mientras tanto, Mingma Gyalje Sherpa ha asegurado que no tiene previsto regresar el año próximo al K2 invernal, aunque ha dejado la puerta abierta a una expedición íntegramente nepalí para dentro de tres inviernos.


 

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