EXPLORANDO

Tomaz Humar, cara Sur del Annapurna en solitario

El alpinista esloveno sale de su letargo para firmar una ascensión extraordinaria en una de las paredes más representativas del ochomilismo, la cara Sur del Annapurna, en solitario.

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Cara Sur del Annapurna.- Foto: J. C. LafailleCara Sur del Annapurna.- Foto: J. C. Lafaille

Así es Mr. Humar. Y su actividad. Pasa cierto tiempo sin que se tengan noticias de uno de los más grandes alpinistas de la actualidad y un día llegan los informes de una ascensión meritoria. Tomaz Humar escala la Sur del Annapurna I (cima principal) en solitario, en estilo alpino y abriendo una nueva ruta, muy ceranca a la vía Polaca que establecían Artur Hajzer y Jerzy Kukuczka en el 88 a través de 1.500 metros en el pilar Este de la vertiente Sur. Estamos ante la «revancha» del alpinista esloveno con el Himalaya, ya que hace dos años permaneció seis días aislado en una pequeña cueva de hielo cuando intentaba abrir una nueva ruta en la pared Rupal del Nanga Parbat, en solitario.

En aquella ocasión la presión pública aceleró su rescate y pudo regresar sin mayores consecuencias, después de soportar el hambre, el frío y la soledad de una de las vertientes mágicas del ochomilismo. «Pasé seis días allí encogido, empapado e incapaz de moverme, como un pollo en una nevera. Como tenía prevista una ascensión rápida y ligera, pronto me quedé sin gas ni comida con la que derretir nieve. Fue una situación claustrofóbica,» comentaba el esloveno en su momento. Pero aquella situación vivida en 2005 y la polémica posterior (se le llegó a acusar de poner en peligro al equipo de rescate arriesgándose en una actividad «imposible») no le quitaron las ganas de continuar con su alpinismo novedoso y polivalente.

Annapurna, un hueso

Humar en su refugio de hielo, donde permaneció seis días, en el Nanga Parbat.- Foto: humar.comHumar en su refugio de hielo, donde permaneció seis días, en el Nanga Parbat.- Foto: humar.com

El Annapurna (8.091 m) fue el primer ochomil ascendido por el hombre, sin embargo, desde que en junio de 1950 Herzog y Lachenal abrieran la veda para el himalayismo de altura, esta montaña ha sido la que menos alpinistas ha conocido en su cumbre. Su porcentaje de fallecimientos es el más elevado de las 14 montañas más altas y desde que se iniciará la exploración por encima de los ocho mil metros las hazañas y las tragedias han ido de la mano en las paredes de «La Diosa Madre de la Abundancia».

Aquella primera expedición francesa del 50 contaba con los mejores alpinistas galos, quizá, que haya habido. Maurice Herzog, Lionel Terray, Gaston Rébuffat, Lachenal… abrieron su cara Norte y dejaron para la historia una ascensión legendaria. Fue esa ruta francesa la que el propio Tomaz Humar firmó en solitario en 1995, siendo aquel su primer ochomil. Durante aquella escalada el clima no estuvo de su parte y Humar, entre lágrimas, comentaba que lo que más sentía al hacer cumbre era frío. Pero algo debió ver desde aquella cima, pues ha querido volver en solitario.

Si la cara Norte del Annapurna supuso el primer paso para la ascensión de ochomiles, el segundo paso se dio en su cara Sur. En 1970, dicha montaña acogía su tercera ascensión. Una expedición británica encabezada por Chris Bonington quiso añadir el segundo capítulo a esta historia de exploración con la escalada de rutas de dificultad en las grandes montañas. Y los cerca de 3.500 metros de pared de la Sur del Annapurna eran indudablemente un buen lugar para comenzar, ahora que todos los ochomiles se habían escalado.

En busca de la calidad

Tomaz Humar vuelve en busca de la soledad.- Foto: humar.comTomaz Humar vuelve en busca de la soledad.- Foto: humar.com

La ruta transcurre por el pilar izquierdo de la pared y continúa recta hasta el Campo III que se sitúa a 6.100 metros. Arduas aristas de hielo y complicados pasos de roca culminan en una cumbre que supuso el gran salto cualitativo para el alpinismo. Comenzó el camino de la dificultad. Y muchos quisieron seguirlo. Por ejemplo, Lafaille, quien en 1996 intentaba la vía británica en solitario, viéndose obligado a descender por la gran cantidad de nieve acumulada en la ruta. «Una vía muy bonita, no muy peligrosa, pero interesante», explicaba al respecto. Y Humar, quizá, ha querido verificar sus palabras.

Nacido en 1969, en Ljubljana (Eslovenia) y afincado en Kamnik, una hermosa villa bajo las montañas, Tomaz Humar va completando una carrera alpinística, desde su primera expedición al Himalaya (Ganesh V), hasta la apertura de una nueva ruta en la Sur del Aconcagua, que le ha convertido en uno de los montañeros más aclamados de los últimos tiempos. Más de 1.200 ascensiones, un buen puñado de rutas sin repetir, por encima de las setenta primeras (Ama Dablam, Lobuche, Nuptse Este, Dhaulagiri…) y una curiosidad insaciable definen a un hombre que de cuando en cuando se separa de su familia (tiene dos hijos) para esclarecer algunos de los brillantes misterios de los relieves asiáticos.

Su expedición Humar Solo Annapurna I 2007 puede servir para olvidar las críticas que recibió en el Nanga Parbat y para volver al lugar privilegiado que le corresponde por derecho y tesón propio desde que iniciara su andadura por las rutas del Himalaya.

Fuente: kairn.com, mounteverest.net, humar.com

 


 
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