Tim Howell es uno de los centenares de expedicionarios que pasarán esta primavera en el campo base del Everest. El aventurero británico ha traído hasta los confines del Himalaya de Nepal un proyecto que todavía nadie había llevado a cabo. Se trata del primer salto con traje de alas desde más de 8.000 metros. Concretamente, ha elegido la cima del Lhotse (8.516 metros) como punto de despegue ideal para ese sueño.
El antiguo miembro de la armada británica tiene una larga trayectoria de desafíos alpinísticos, aventuras y saltos BASE. Realizó sus primeros vuelos hace ya doce años y se siente más que preparado para afrontar este reto nunca antes realizado.
Ya en CB a los pies del Everest y con la ruta abierta a través de la Cascada de Hielo del Khumbu, está esperando a que el equipo de Seven Summit Treks termine de fijar las cuerdas en la ruta normal del Lhotse para lanzarse a los campamentos de altura. En su ascensión, tiene previsto usar oxígeno suplementario, aunque no así en el vuelo de descenso.
Una evolución lógica
Tim Howell deberá poner en práctica en su proyecto en el Lhotse todo lo que ha aprendido a lo largo de una dilatada experiencia en este tipo de desafíos. Él ya se ha lanzado desde lo alto de las Seis Caras Norte clásicas de los Alpes: el Eiger, el Cervino, las Tre Cime di Lavaredo, las Grandes Jorasses, el Dru y el Piz Badile.
También ha practicado en otros continentes, tanto en África, Asia como en América del Sur. Llevó a cabo su vigente récord de altitud en los Andes, donde realizó un salto desde la cima del Aconcagua hace poco más de un año. Así pues, dar el paso al Himalaya casi parece una consecuencia lógica de su evolución.
Rozov, el hombre a batir
El actual récord de salto más alto del mundo en traje de alas corresponde a Valeri Rozov. El aventurero ruso saltó desde más de 7.700 metros en el Cho Oyu y a los poco segundos aterrizó en el glaciar a unos 6.000 metros, superando el récord precedente de 7.220 m que él mismo había establecido en el macizo del Everest en 2013.
Tim Howell ha tenido que realizar una tarea de investigación importante para encontrar un potencial despegue a mayor altitud que esos 7.700 metros del Cho Oyu. Finalmente, y tras analizar pormenorizadamente sus opciones en varios ochomiles en busca de un desplome suficientemente grande y una altitud suficiente. Finalmente, la única opción que le convenció fue el Lhotse.









