Simone Moro y Tamara Lunger abandonan el campo base del Manaslu y se dirigen al Valle del Everest

He estado en trece expediciones invernales y no recuerdo haber visto nada así. A nuestro permiso aún le quedan 75 días y, aunque perdamos la oportunidad de una ascensión invernal, queremos mantenernos abiertos a una ascensión primaveral en la que unamos la cima principal y el pináculo del Este, así resume Simone Moro la decisión que han tomado.

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Simone Moro y Tamara Lunger en el campo base del Manaslu. Invierno 2015  (©Simone Moro)
Simone Moro y Tamara Lunger en el campo base del Manaslu. Invierno 2015

Las condiciones en el campo base del Manaslu no son buenas, por eso Simone Moro y Tamara Lunger han decidido retrasar su expedición. Pasarán estas semanas de espera en el Valle del Everest y después volverán. Aunque es probable que la primavera llegue antes que su ataque a cumbre, no renuncian a una expedición que no se ha repetido desde 1986. Así lo ha dejado por escrito Simone Moro:

“Nunca he visto siete días consecutivos de nevadas abundantes como estos. Ayer (martes), parecía que había parado un momento pero, en el tiempo que tardé en anotarlo, otra vez pude oír el sonido de los copos tamborileando en la tienda.

He estado en 13 expediciones invernales: Aconcagua y Cerro Mirador ’93; Annapurna 97; Marble Wall 2001; Shisha Pangma 2005; Cerro Torre 2005; Broad Peak 2007 y 2008,;Makalu 2009; Gasherbrum 2 en 2011; Nanga Parbat 2012 y 2014 y, ahora, aquí, en el Manaslu. Echo la vista atrás y en todas mis expediciones, con o sin cima, no recuerdo haber visto nada igual. Hay cinco metros de nieve en el campo base y en la montaña. El 17 de febrero, cuando aterrizamos con el helicóptero, ya nos encontramos dos metros y medio. Ninguno de nosotros, ni siquiera los porteadores que contratamos, pudimos alcanzar el campo base debido a la nieve y al peligro constante de avalanchas a lo largo del camino.

Portada del libro La voz del Hielo. Los ochomiles en invierno. [WEB]  ()
Libro La voz del Hielo. Los ochomiles en invierno. De Simone Moro.

«Ahora mismo las tiendas están enterradas bajo la nieve. Cavamos tres o cuatro veces al día durante varias horas»

Una vez en el campo base, con raquetas de nieve, Tamara y yo subimos hasta el glaciar en varias etapas y llegamos hasta el campo 1. Volvimos allí una vez más y escalamos hasta los 5.900 metros rápido y con entusiasmo. Después, un ciclón de presión baja dejó otros dos metros y medio de nieve en cuatro días. Ahora mismo las tiendas están enterradas bajo la nieve. Cavamos tres o cuatro veces al día durante varias horas. Tratamos de proteger y salvar lo que se podía y nos acabamos acostumbrando a oír las decenas de avalanchas que caían hacia el valle pero que no podíamos ver porque había muy mala visibilidad.

Ayer (lunes), tal y como nos habían prevenido, el polvo de una avalancha alcanzó el campo base, lo que nos hizo darnos cuenta de que no estábamos en un lugar seguro. Algunas pendientes de apariencia inocente que estaban por encima de nosotros tenían cinco metros de nieve y me dio la impresión de que podían ser peligrosas. Salir del campo a base a pie hubiera sido suicida: las avalanchas suelen caer bajo el couloir que se usa en verano y en otoño para escalar desde Samagaon, la última zona habitada. El camino transcurre por ese couloir que ahora se ha transformado en una cuesta perfecta que funciona como un embudo por donde cae la nieve.

«Se necesitan dos o tres semanas de sol para que los cinco metros de nieve se estabilicen»

Al menos se necesitan dos o tres semanas de sol para que los cinco metros de nieve se estabilicen y consoliden y las pendientes del Manaslu sean seguras. Karl Gabl ha acertado con sus partes meteorológicos, y no fue casualidad que Tamara y yo estuviésemos en el campo base cuando empezó a nevar. Karl nos había advertido de ello y nosotros le hicimos caso. Ahora Karl dice que hoy cambiará el tiempo pero que llegará un Jet Stream, lo que significa que habrá vientos fuertes en altura que soplarán a 140 km/h. Las temperaturas van a bajar y habrá acumulaciones de nieve causadas por este viento. En pocas palabras: ¡malas noticias!

Por estos motivos hemos decidido invertir el tiempo de espera en otros propósitos. En lugar de quedarnos en el campo base y cruzar los dedos para que se mantenga inmune a las avalanchas y al viento, hemos decidido irnos al Valle del Everest para probar algunas ascensiones interesantes.

«No podemos subir al Manaslu antes del 20 de marzo porque las condiciones no son las adecuadas»

Obviamente no vamos a poder respetar el límite estacional que establece que el 20 de marzo se termina el invierno. No podemos subir al Manaslu antes de esa fecha porque las condiciones no son las adecuadas. Nos hundimos en la nieve incluso con las raquetas y llegar hasta el campo 1 implica ponernos en riesgo. Esta mañana, un helicóptero ha venido a buscarnos al campo base para llevarnos hasta el pueblo de Lho, que se encuentra a varias horas a pie desde Samagaon. Ha aterrizado pero no ha podido despegar porque nevaba y había muy poca visibilidad.

Al final ha llegado una ventana de buen tiempo que nos ha permitido salir del campo base. Hemos aterrizado directamente en Samagaon donde dos nepalíes de nuestro grupo (el cocinero y el asistente) se van a quedar en un lodge para vigilar las condiciones del Manaslu y del camino que conduce a su campo base. Estaremos en contacto con ellos con un radioteléfono local mientras Tamara y yo vamos al Valle del Everest. Allí hay mucha menos nieve y consideramos que podemos continuar con nuestro entrenamiento, probar algunas ascensiones que nos interesan y mantener nuestra forma.

Portada del libro Nanga por Simone Moro.  (Ediciones Deni)
Libro Nanga por Simone Moro.

El objetivo «está esperando desde 1986, cuando dos campeones himalayistas como Jerzy Kukuckzka y Artur Hajzer lo hicieron»

A nuestro permiso para escalar el Manaslu aún le quedan 75 días y, aunque perdamos la oportunidad de hacer una ascensión invernal, queremos mantenernos abiertos a hacer una ascensión primaveral en la que unamos la cima principal y el pináculo del Este. Nadie ha repetido nunca esta combinación, tampoco en primavera o en otoño. Está esperando desde 1986, cuando dos campeones himalayistas como Jerzy Kukuckzka y Artur Hajzer lo hicieron.

Por todo esto, nuestra expedición no termina aquí. Lo único que cambia es la manera de manejar la espera y todo el tiempo que tenemos entre manos. Quedarnos en el campo base del Manaslu supone ponernos en peligro, pues los cinco metros de nieve se mantendrán durante un mínimo de tres semanas y son un peligro. Hablamos de cinco metros, no de cincuenta centímetros. La ascensión al Manaslu no es difícil pero es la típica con muchas pendientes, perfectas para las avalanchas. En 2012, once personas murieron en esta ruta porque una avalancha se llevó el campo 3 y toda la pendiente por debajo, hasta el campo 2.

La nieve y el Jet Stream en camino significan que hay avalanchas por todos lados, incluso en el camino hacia el capo 1. Por este motivo, durante unas semanas cambiaremos de escenario y luego volveremos. Os mantendremos informados”.


 

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