EXPLORANDO

Retirada en el Shisha Pangma

Edurne Pasabán y Asier Izaguirre, ante la inclemente aparición del invierno tibetano, hacen los macutos y ponen rumbo a casa. El duodécimo ochomil para la alpinista vasca tendrá que esperar.

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Edurne en el base del Shisha Pangma.- Foto: Col. Edurne PasabánEdurne en el base del Shisha Pangma.- Foto: Col. Edurne Pasabán

A Edurne Pasabán, ya con once ochomiles, no le han durado mucho sus intenciones en el Shisha Pangma. La temporada invernal se ha adelantado y la vasca se retiraba de una montaña que ya se le ha resistido en cuatro ocasiones. «Creía que no tendría que hacerlo, pero al final no me queda más remedio». Edurne, que llegaba al Shisha acompañada de Asier Izaguirre, solo llevaba una semana bajo la sombra de este «pequeño» ochomil tibetano. «El viento no ha parado ni un minuto, la temperatura ha bajado muchísimo, por la noche el termómetro marcaba 20 grados bajo cero y los partes meteorológicos nos decían que esto no iba a cambiar».

La cordada llego del Manaslu, su última cima, con mucha ilusión, las pilas cargadas y una buena aclimatación, aunque los pies de Edurne venían un poco tocados. «Pensaba que con los días de descanso en Katmandú se iban a recuperar, pero la realidad es que en este campo base he sufrido muchísimo con el frío», reconocía Edurne. «No tengo vergüenza en decir que le tengo miedo al frío, a las congelaciones, ya que si esto volviera a ocurrirme, estaría poniendo en juego, no sólo mis pies y mis manos, sino toda mi carrera, seguramente una lesión de este tipo me dejaría un año inactiva y no merece la pena, después de pensar y valorar bien la situación, después de tener largas conversaciones, sobre todo conmigo misma, he decidido no arriesgarme a sufrir congelaciones de nuevo, descansar, entrenar bien este invierno y preparar la próxima expedición».

De este modo, Edurne toma una decisión sensata. «Creo sinceramente que esta elección, aunque a priori, parezca un fracaso, en realidad no lo es, por que al final, las cosas bien hechas son las mas exitosas».

Edurne ha tenido un gran 2008. El 1 de mayo lograba su décimo ochomil con el Dhaulagiri, y este otoño el Manaslu se dejaba, empatando en su carrera hacia la historia del ochomilismo con Nives Meroi y Gerlinde Kaltenbrunner. «Me hubiera encantado subir al Shisha, pero mi experiencia y sentido común, me dicen que el precio podría ser demasiado alto».

 


 
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